martes, 14 de enero de 2020

"El Joker y el don de la Terapia"

“Un individuo acude a terapia no sólo por él, sino por el entorno inmediato que tiene el mismo dolor. Es un agente de concienciación y cambio para él y para el entorno.  Tiene una iniciativa que es social y política. Su responsabilidad es la evolución de todos.  Su herida, es la herida del otro, del tiempo herido y del planeta herido.  Si logra sanar, sana también el tiempo, su entorno y el planeta.”  - Jean-Marie Delacroix

(Obligatorio)

El Joker me fascinó, es una película que te hace pensar y que puede hacerlo en distintos ángulos, a mí por ser psicóloga me ha hecho reflexionar en la salud mental y en una de mis grandes pasiones, la psicoterapia.

Casualmente en estos días llegó a mis manos un libro, “El don de la Terapia”, de Irvin D. Yalom, autor de la famosa novela “El día que Nietzche lloró”, es hijo de padres rusos, doctor en medicina, psicólogo de profesión y profesor de psiquiatría en la prestigiosa universidad de Stanford; su libro me recordó algo que viene inquietándome  y es la dificultad que las personas tienen para pedir ayuda y lo difícil que a la sociedad actual le resulta brindarla, al menos la ayuda que realmente necesitamos.


El autor describe su libro como una carta abierta a una nueva generación de terapeutas y a sus pacientes,  plantea que quiere pasar a otros lo que ha aprendido pero está consciente de que  ofrecer consejo e inspiración a la siguiente generación de psicoterapeutas es problemático debido a la gran crisis en la que se encuentra nuestra profesión. Primero el sistema de salud en crisis que gestiona cuestiones económicas y que impone tristemente una modificación radical de los tratamientos psicológicos y es que las personas en medio de toda la gama de abanicos y opciones que se presentan como soluciones a sus males tratan prefieren lo que resulte más práctico, fácil y económico, y entonces la psicoterapia está obligada a modernizarse es decir a resultar más económica y por consiguiente breve, superficial e insustancial.  Una de las cosas de las que se quejan las personas es la dificultad para acceder a un servicio psicológico de calidad y a buen precio, algunos se atreven a plantear –incluso los mismos psicólogos- que es un servicio excluyente porque solo existe para quien puede pagarla, curiosamente no lo dicen del iphone, de una educación privada o de lujos como viajes o pasatiempos costosos, para los que muchos hacen sacrificios para poderlos obtener, aunque asumimos que no todos son de primera necesidad, y es que generalmente ir con un psicólogo se nos hace caro, algunos piensan que es un lujo que no consideran una inversión y para colmo los servicios gratuitos de salud ofrecen atención de muy baja calidad y como sucede en la película ante recortes de presupuesto siempre se eliminará de las prioridades, incluyendo que  los sueldos de los psicólogos nunca se equiparan a los de otros profesionales de la salud.

La película es un fiel reflejo de cómo por más que intentamos huir del sistema, terminamos convirtiéndonos en un producto suyo lo queramos o no, y es que la salud mental y emocional siempre he pensado que no es un asunto cien por ciento privado, y cuando digo esto me refiero a la responsabilidad social y comunitaria que implica el que nos ocupemos de estar bien, no es un problema que solo nos afecte solo a nosotros, el que lo hagamos o no lo  hagamos repercutirá en otros, tanto en los que están cerca como en los que no lo están, por que el impacto que tenemos en la vida de otros no es voluntario la mayor parte del tiempo, la historia de nuestra existencia no es algo que nos incluye solo a nosotros, hay muchos mas incluidos y sin proponérnoslo estamos en sus historias como la película nos lo muestra todo el tiempo.  El no ocuparnos de nuestra salud mental y emocional nos convierte en carne de cañón para el sistema que con sus causas e ideologías nos puede crear problemas y soluciones que nada tienen que ver con nuestra naturaleza, y es que ya ni siquiera nos interesamos por averiguar qué es lo que necesitamos como seres humanos, e intentamos dar solución a situaciones emocionales desde ámbitos que no le competen, como ejemplo tenemos el divorcio, en donde un asunto emocional termina convirtiéndose en un problema visto únicamente desde la perspectiva legal, y un juez con abogados tiene que solucionar algo que las parejas también debieran resolver en el consultorio de un psicólogo y es que a la ley no le corresponde arreglar problemas de comunicación, de codependencia o de dificultad para construir y mantener vínculos.


Actualmente muchos problemas emocionales intentamos resolverlos creando leyes, inventando causas que disfrazan carencias o conflictos que traemos sin resolver, estamos proyectando en asuntos políticos y legales cuestiones personales que debieran resolverse de forma particular. Es increíble la forma en que una dificultad en el entorno familiar, la falta de autoestima,  por mencionar algunos problemas como en el caso de la película pueden derivar en un resentimiento social dirigido a otros ciudadanos y al sistema visto como una figura paternal que nos traerá las soluciones que nosotros mismos no hemos podido gestionar porque ni siquiera nos hemos ocupado por saber cómo llegamos a ese punto y en averiguar cómo funciona nuestra naturaleza.  La realidad es que Arthur intentó hacerlo, quiso recibir ayuda, el problema es que esa ayuda proveniente del sistema será dada en la medida de lo que él considera que necesitas, y eso muchas veces no coincide con la realidad.
Cuando me preguntan quién necesita la terapia, siempre contesto que la necesitamos todos, y es que a pesar de que la película nos la presenta como una herramienta exclusiva para un trastorno mental, la realidad es que el apoyo psicoterapéutico enfocado desde una perspectiva existencial es una  opción para todas las personas.  



Cuando la gente me cuestiona que corriente manejo, confieso que se me dificultaba darle un nombre, con el tiempo me enfoqué a la terapia existencial, y descubrí que habiendo estudiado una maestría en filosofía, mis sesiones definitivamente tienen un enfoque más profundo y enfocado a asuntos existenciales que todos en algún momento intentamos resolver.
Otra de las cuestiones que plantea Irvin D. Yalom, es que no pierde la fe en que en el futuro una generación de terapeutas provenientes de una variedad de disciplinas , (psicólogos, consejeros pastorales, filósofos clínicos ) continuarán consagrándose a una rigurosa formación y encontrarán pacientes deseosos de un crecimiento y un cambio profundos y dispuestos a realizar un compromiso de final abierto con la terapia, advierte que es justo para estos terapeutas y para estos pacientes que escribe su hermoso libro El don de la terapia.
Para mí la terapia es un “encuentro”, alguna vez escuché que es el encuentro de dos almas, y es curioso porque psicología es justamente lo que significa, “tratado del alma”, pero no desde una perspectiva espiritualista como muchos quieren hacerla pasar, sino desde un enfoque filosófico en donde el alma es aquella esencia del hombre en donde radica su razón y todo aquello que lo define y lo hace persona.

La filosofía se convirtió en mi herramienta, porque es desde la naturaleza del hombre donde empecé a observar nuestras carencias que se convertían en conflictos psicológicos que eran el síntoma de algo más profundo y de pronto me encontraba en mis sesiones hablando del sentido de la vida, o intentando ayudar a responder la inquietante pregunta de ¿Quién soy?, y como bien menciona Yalom terminamos enfocándonos a lo que él llama “preocupaciones últimas” y que se vuelven relevantes en la psicoterapia: la muerte, el aislamiento, el sentido de la vida y la libertad.

El Joker se queja de falta de empatía, se harta de esa invisibilidad que experimenta fruto de la indiferencia, y es que a través de estos encuentros que nos remiten a vínculos que nos rescatan como escribí en mi artículo “Del amor y otras discapacidades” que dependerá el salir de esta invisibilidad, pero como planteo es evidente que la gran mayoría tenemos esa dificultad y como sociedad no podemos ofrecer una mirada al otro que pueda rescatarlo y entonces no reconocemos su humanidad y terminamos convertidos en meros objetos muchas veces hasta antes de nacer.  “La psicoterapia no es un sustituto de la vida, a diferencia de lo que muchos creen la relación no es un fin, sino un medio para un fin, la intimidad de la relación terapéutica cumple con muchos propósitos, provee un lugar seguro para que los pacientes se abran lo máximo posible y más aún, les ofrece la experiencia de ser aceptados y comprendidos tras una profunda apertura o revelación y enseña la habilidad necesaria: el paciente aprende aquello que es necesario en una relación íntima, y aprende que la intimidad es posible, incluso alcanzable”.


Es importante aclarar que existen muchas corrientes en psicoterapia, no todos los psicólogos manejamos la misma postura, y cada uno crea su propia forma y método muy particular, en la relación psicoterapéutica es mi propia persona el instrumento de trabajo, e independientemente de que exista una técnica, el método es personalizado por que partimos de que cada individuo es único (incluyendo el psicólogo) y todas las situaciones se viven y experimentan de forma muy personal, y es de esta relación que se construye y de este vínculo que se crea que depende el éxito o fracaso del proceso y hacen de estos los elementos esenciales de la cura terapéutica.

Vivimos tiempos extremadamente complejos, pero a pesar de que el mundo cambia los conflictos existenciales que la humanidad ha vivido siguen siendo los mismos, esos nunca cambian, leer a Aristóteles, a Descartes, a San Agustín y a Dostoyevski por mencionar algunos  lo confirma, los problemas que veo a diario también, el detalle está en que nos quieren hacer creer que si cambian y por lo tanto pareciera que lo que antes necesitábamos ya no es esencial y nuestra escala de prioridades humanas se modifica, pero como Arthur plantea en ese dolor del que no puede desprenderse lo peor que puede pasarnos padeciendo un trastorno mental o existencial es que la gente te trate como si no los tuvieras, y eso es a lo que yo llamo evadir la realidad.

Mariluz Barrera González
Psicóloga con Maestría en Filosofía y Certificación Internacional en Prácticas Colaborativas
Directora y Fundadora del Instituto Hypatia y de la Biblioteca y Sala de Lectura  El Gato de Alicia.


lunes, 25 de noviembre de 2019

Desescolarizando la Vida (3a. Parte)

"La Tarea debe ser difícil porque solo lo difícil inspira a los nobles". Soren  Kierkegaard

Esta es la tercera parte de una serie de artículos que cuentan un poco de mi vida con mi familia desde que decidimos hacer homeschooling.  Muchas cosas han pasado desde nuestra primera y segunda entrada sobre el tema y hoy estamos de fiesta.



Mi hija Sofía cumple en diciembre 16 años y hoy obtuvo su certificado de Preparatoria. Recuerdo cuando estábamos totalmente indecisos de sacar a Sofía y a Rafa de la escuela, las críticas que llevó esta decisión fueron muy duras, todo lo que hemos enfrentado no ha sido sencillo pero ahora que veo en retrospectiva le digo a mis hijos que no solo somos valientes, sino que somos personas con convicciones mas firmes que muchos en medio de un mundo en donde la gran mayoría no sabe ni lo que quiere ni lo que necesita y que deben sentirse orgullosos por ello.

Como madres y padres siempre tendremos dudas y mas en la actualidad, pareciera que existe un manual para todo, para vivir, para ser feliz, para ser madre, para ser mujer, para ser niño, para ser libre, para ser objetivo, etc, etc, y más etc.  La vida no tiene un manual, hay caminos con métodos muy específicos que se adhieren a nuestra naturaleza, yo prefiero optar por ellos. Todos hablan de educar en pensamiento crítico pero la realidad es que las escuelas son del sistema y tienen como todo una línea que incluye una cosmovisión sobre la forma en que entienden lo que es el hombre y por su puesto su existencia, el problema es que cada día eso se aleja mucho más de la realidad y las consecuencias las vemos a diario, yo en mis 20 años de ser psicóloga lo he visto en mi consultorio y fue por todo aquello que he vivido y escuchado que decidí tomar esta radical decisión.

He intentado ser responsable y autosuficiente con mi vida, trabajo por mi cuenta, lo cual no ha sido sencillo y ahora educar a mis hijos ha sido todavía mas complicado, implicaba tener certezas pero sobre todo asumir la responsabilidad.

Ahora es hermoso acompañar a Sofía a tomar una decisión con respecto a lo que sigue ahora que tiene su certificado de prepa, puede entrar a la universidad si así lo desea o esperar y estudiar algo que le interese con respecto a la música pues toca el violín, lo interesante es que quiere estudiar dos carreras y su papá y yo le decimos que tiempo es lo que le sobra y que se ha probado a sí misma que tiene la capacidad, la competencia es con uno mismo y los retos además de los que nos plantea la vida incluyen los que nos ponemos nosotros.

Actualmente no solo tengo el proyecto de la biblioteca que me implica organizarlo y dirigirlo, sino también incluye todas las actividades, los talleres, las conferencias y por supuesto mis pacientes, a eso agreguemos que estoy cursando un diplomado de Antropología Filosófica y una Certificación, organizar mis tiempos y nuestros horarios es vital pero la flexibilidad y adaptabilidad son nuestras mejores aliadas, a eso agreguemos la autodisciplina y la organización, confieso que pensé que no lo lograríamos, pero lo hemos conseguido poco a poco.

Adaptar mis problemas de salud, mis convicciones y mis sueños no ha sido sencillo, generalmente no hago planes, la vida me presenta posibilidades y literalmente construyo con lo que tengo a la mano, creo firmemente que la realidad nos habla y nos exige y como buen ser humano que soy intentando seguir fielmente mi naturaleza busco crear siempre algo con lo que se me da.

Todavía tenemos muchos retos que vencer.  Rafa apenas tiene 11 años, el que Sofía entre a la universidad nos emociona pero nos inquieta, no lo esperábamos tan pronto y nuevamente la vida nos dice algo y como hemos hecho hasta ahora simplemente responderemos fielmente a su llamado.

Aquí les dejo el link de la Primera Parte y de la Segunda parte del artículo. y ya nos leeremos pronto para contarles como vamos con esta aventura de desescolarizar la vida.

 

miércoles, 20 de noviembre de 2019

LA UTILIDAD DE LO INUTIL


Ya en algún momento les platiqué a grandes rasgos del maravilloso proyecto que iniciamos mis hijos y mi esposo al fundar una biblioteca y de la actividad del cine filosófico, ya les contaré en otro artículo con más detalle su historia y como nació, en esta ocasión les platicaré de otra de las actividades que ha cobrado mucho éxito y se ha vuelto muy popular.  Opté por realizar pequeñas presentaciones y exposiciones al público que he llamado “Conferencias” de temas que me parecen de interés y que en mi trabajo como psicóloga observo suelen ser hasta cierto punto preocupantes, con la intención de invitar a la reflexión, casi siempre tomo como base algún libro sobre el tema que me ayude a argumentar y a poner en contexto la situación planteada.  Una de las conferencias que ha gustado mucho, es la titulada, “La utilidad de lo inútil” y está basada en el famoso manifiesto de Nuccio Ordine que lleva el mismo título. 



Nuccio Ordine es profesor, filósofo y uno de los mayores conocedores del Renacimiento y del pensamiento de Giordano Bruno y en la actualidad es profesor de Literatura italiana en la Harvad University Center for Italian Renaissance Studies y del Aleander von Humbolt Stiftung, navegando por internet buscando información sobre la función actual de las universidades y de cómo han perdido la noble intención para la que fueron creadas encontré una conferencia de este revolucionario filósofo que se ha convertido en un crítico de las mismas y defensor acérrimo de las humanidades, indagué y encontré este bello manifiesto.



En mi conferencia abro con estas preguntas que serían los puntos a tratar y que nacen de lo que he observado durante mis más de 20 años como psicóloga trabajando con pacientes de diversas edades en el consultorio y de lo que observo en nuestro diario vivir: ¿Para qué sirve la Filosofía, la psicología, la literatura, el arte, la religiosidad?, ¿Cuál es la utilidad de todos los saberes que aparentemente no producen beneficios?, ¿A qué nos referimos con "utilidad"?, ¿Cómo está afectando la pérdida de lo aparentemente inútil al sentido de Humanidad y al estado mental y emocional de las personas?, ¿Puede la depresión, tener alguna conexión con la exclusión de los saberes inútiles de nuestras vidas?.

Después de abordar un poco de la biografía del autor, planteo la definición que Ordine nos presenta de lo que significa “utilidad” y de la importancia de aquellos saberes  que son fines por si mismos y que precisamente por su naturaleza gratuita y desinteresada alejada de todo vinculo práctico y comercial pueden ejercer un  papel fundamental en el cultivo del espíritu y en el desarrollo civil y cultural de la humanidad y es que en realidad se considera útil todo aquello que nos ayude a hacernos mejores.

Esta inquietud por la utilidad de lo inútil nace por la dificultad que muchas personas tienen para entender la pasión que pongo en mis proyectos y porque considero que son esenciales, y es que la Psicología y la Filosofía son actualmente áreas consideradas poco importantes, aun en pleno siglo que presume de progresista y diverso ir al psicólogo sigue siendo un tabú y en lo personal la gente me ha dicho que siente pena por mi porque consideran que la psicología y la filosofía son charlatanería que no sirve para nada.



Después introduzco a los oyentes en un pequeño panorama actual en el tema de la salud mental y emocional a nivel internacional, les comparto estadísticas de cómo en los países de primer mundo de los que tanto presumimos y tomamos como ejemplo para enarbolar el progreso, presentan altos índices de depresión principalmente en sus ciudadanos más jóvenes, así como en problemas de alcoholismo, suicidio y hasta de violencia intrafamiliar. Les platico del informe llamado “En la sombra de la felicidad” en donde analizaron datos recogidos a lo largo de cinco años -entre 2012 y 2016- para tratar de construir un mejor panorama de las llamadas "superpotencias de la felicidad” y les platico del ya famoso documental “La teoría sueca del amor” en donde su director, Erik Gandini, lanza una hipótesis provocadora y nos invita a viajar a la Escandinavia de los años setenta convertida en el paraíso terrenal de los ateos progresistas en el cual los gobiernos nórdicos aceleraron entonces una de las grandes operaciones de liberación individual de la historia: que ninguna persona —mayor, joven o enferma— tenga que depender de otra para subsistir y después de casi más de cuarenta años podemos ver algunas de sus consecuencias.

De ahí hacemos una interesante reflexión de lo que hemos llamado calidad de vida y por supuesto felicidad, porque mirando el panorama, estos países de primer mundo parecen más bien estar satisfechos con su calidad de vida en términos de comodidad y economía pero están muy lejos de ser y sentirse felices, como lo demuestran sus estadísticas en temas tan delicados como los ya mencionados y que nosotros en el sureste de mi país vivimos muy de cerca, ya que Yucatán a pesar de ser el estado más seguro del país, registra 5 veces más muertes por suicidio que por homicidio a pesar de haber sido nombrado por la ONU como uno de los mejores del mundo y en particular de México para vivir.

Por último intento plantearles a los presentes desde mi muy limitado conocimiento lo que se define por naturaleza y persona, desde la corriente filosófica que estudié y que confieso me ha brindado herramientas increíbles para poder comprender y ayudar de forma más profunda y certera a mis pacientes y por lo que actualmente estoy estudiando un diplomado en Antropología Filosófica Contemporánea por que el tema de la Naturaleza pienso es muy probablemente el meollo del asunto en todas nuestras crisis existenciales que terminan en problemas psicológicos que ahora alcanzan no solo a los adultos sino a niños y adolescentes, y que llegan a mi consultorio con una frecuencia intensa que en mis veinte años jamás había visto.

Mi conclusión retomando lo defendido en el manifiesto, es que justamente porque hemos negado lo que realmente necesitamos basándonos en nuestra naturaleza humana es que vamos en declive en los temas más esenciales y que desgraciadamente en las aulas universitarias se ha excluido. Esos saberes que se consideraron inútiles por que aparentemente no producen, los hemos eliminado no solo de las instituciones sino de nuestras casas y de nuestra vida en particular.  Mis pacientes difícilmente pueden intentar recuperar -por que se resisten a soltar esa vida “útil” aparentemente productiva en donde ya no solo adultos sino también niños ya están incluidos-, aquellas experiencias esenciales que son las que realmente les ayudan a ser quienes son, como por ejemplo volver a tocar un instrumento que por años practicaron, pasar tiempo con su familia, disfrutar de una tertulia literaria con amigos, estudiar algo por el simple gusto de aprender, o ya en extremo renegar de los asuntos religiosos porque hemos realmente creído que las religiones han sido el opio del pueblo cuando las estadísticas nos demuestran que en países de primer mundo a pesar de que disminuyen los creyentes y desaparecen las iglesias también aumentan los suicidios, la depresión y el consumo de ansiolíticos como de antidepresivos y son justo las personas más religiosas las que tienen más probabilidades de ser feliz.

 Cierro la conferencia en medio de un silencio abrumador y con la visible muestra de rostros estupefactos con una  lista para llevarnos a casa para pensar y con posibilidad de grandes reflexiones que Nuccio Ordine me obsequió en su manifiesto y que pude conectar de maravilla con lo que vivo y miro a diario, aquí les comparto solo algunas:

-          “En los pliegues de las actividades superfluas, en efecto, podemos percibir los estímulos  para pensar un mundo mejor”
-          “En los momentos de crisis económica, cuando las tentaciones de utilitarismo y del mas siniestro egoísmo parece ser la única estrella y la única ancla de salvación, es necesario entender que las actividades que no sirven para nada podrían ayudarnos a escapar de la prisión a salvarnos de la asfixia, a transformar una vida plana, una no vida, en una vida fluida y dinámica, una vida orientada por la curiositas respecto al espíritu y las cosas humanas”.
-          “La supervivencia de nuestra civilización se encuentra estrechamente ligada a la dignificación del espíritu, al despertar de la sensibilidad. Somos algo más que un buen trabajo y una hipoteca”.
-          “Las humanidades ayudan a conocer reflexivamente la historia para poder encontrar el propio lugar en el mundo”.

Al final aunque nos resistamos estos saberes inútiles nos ayudan a contestar la pregunta esencial que ha sido apagada por nuestro entorno abrumador: ¿Quién soy? Y que ha sido sustituida por ¿Quién quiero ser?, nos ayudan a descubrir nuestras necesidades que tristemente se han sustituido por deseos y placeres, puedo también gracias a ellos ser más crítico y no solo aprender a pensar, sino elegir en que pensar y por último no solo me llenaré la cabeza de preguntas y dudas sino que podré hacerme las preguntas adecuadas.

Cada que he dado esta conferencia ha sido una experiencia realmente increíble, a pesar de esos rostros atónitos y en donde estoy segura rondan ahora miles de preguntas y cuestionamientos, puede escucharse como hermoso cierre una ovación de aplausos que después se convierte en una amena charla con personas que se acercan para felicitarme y platicarme de situaciones que ahora entienden sobre cosas que están viviendo.  Yo solo sé que hablo desde mi experiencia, que contrastándola con la realidad ha resultado enriquecedora y a pesar de lo que todos creen me ha sido mucho más útil que todas esas teorías e ideologías que se venden en el mercado actual de la posmodernidad.  La utilidad de lo inútil es más útil de lo que creemos, los invito a intentar y probar.

viernes, 15 de febrero de 2019

DESESCOLARIZANDO LA VIDA (2a. parte)


“La tarea debe ser difícil, porque solo lo difícil inspira a los nobles” – Soren Kierkegaard

Sofía y Rafa en el garage de la biblioteca

Fue en Marzo del 2018 cuando escribí por primera vez sobre la Desescolarización de nuestras vidas, ya a casi un año de ese artículo muchas cosas han pasado y quisiera contárselas.

Primero que nada tengo que decir que la decisión de la mudanza fue de las mejores de mi vida, como en su momento dije ha sido tal vez la mas difícil pero hasta ahora no me arrepiento, el éxito de nuestra biblioteca es increíble, hay que recordar que es fruto de un esfuerzo de muchos años al que gracias a mis hijos no me atreví a renunciar, y hoy por hoy despega de una manera sorprendente.
Renunciar a mi empleo para dedicarme exclusivamente a mis proyectos y trabajar por mi cuenta ha sido algo que curiosamente mucha gente no entiende y tampoco aprueba, lo interesante es que lo hacen parecer como algo irresponsable, cada vez que le digo a alguien que José después de varios años ahora tiene un trabajo fijo, me contestan: “que bueno, porque tenemos responsabilidades”, y me pongo a pensar, ¿qué los hace pensar que José y yo no lo somos?

Decidí tomar esta decisión porque siempre he tenido un conflicto con ser congruente, hacer, pensar y sentir en un solo sentido, y darle un ejemplo a mis hijos, tener un trabajo en donde esto no se logra, nunca me haría sentir bien, era un conflicto bastante fuerte, no podía ver que en mi trabajo se hacían cosas incorrectas, llegar a casa a llorar por la impotencia de no poder hacer nada, y esperar a la quincena para cobrar mi sueldo y creer que hice mi parte y sentir consuelo por ello definitivamente no es para mí y tampoco lo es para José.  Muchos años atrás teniendo mi hija Sofía 5 años llevándola al preescolar, me vio derramar lágrimas y me preguntó porque lloraba, y le contesté que era porque después de dejarla en el colegio tenía que irme a trabajar pero que no quería llegar, entonces me lanzó la pregunta: ¿Y por qué vas, por qué no dejas tu trabajo y te buscas otro?, que una niña de 5 años te haga esa pregunta me hizo pensar después de dejarla en el colegio que es lo que Sofía estaba aprendiendo, qué le estaba yo enseñando de lo que implicaba tomar decisiones, y peor aún, sobre lo que implica un trabajo, una vocación.  Pasaron muchos años para que esa reflexión diera frutos y no fue sino hasta que años después al diagnosticarme Lupus y descubrir que era justo el ambiente y la tensión laboral lo que me desató las crisis de la enfermedad que tuve que poner en una balanza que mi prioridad era mi salud y mi vida y que arriesgarme implicaba que tenía que ser mucho más que resignada, también tenía que ser responsable.

Trabajando por nuestra cuenta hemos crecido a nuestros hijos, estudiaron siempre en escuelas privadas, nos compramos un carro del año y empezamos a pagar una casa, así como la renta de nuestra biblioteca en donde tenía mi consultorio y por supuesto nos íbamos de vacaciones.  Al no tener seguridad social siempre hemos acudido a médicos privados, mi enfermedad logró detectarse a tiempo gracias a ello, ya que en el Seguro Social tardarían 2 meses en entregarme los resultados para saber si tenía Lupus o no y al ver esto pensé en 2 meses puedo morirme, no pienso esperar y entonces salí a buscar un médico y en 2 días ya me encontraba en la ciudad de Mérida, con mis resultados en la mano de un laboratorio privado con el médico diciéndome, “Es Lupus”, y estoy segura que por eso sigo viva.

Rafa nace con una alergia a la proteína de la leche, solo podía tomar leche antialergénica, hace 11 años era muy difícil de encontrar, la teníamos que pedir a Monterrey y todo nuestro dinero se nos iba en ello, ¿cómo lo logramos? Cada que me lo pregunto miro que realmente somos increíblemente buenos José y yo, por que pudimos hacerlo. Igual que a muchas familias la economía del estado nos afectó, si tuviese que pensar en una causa que nos llevó a pasar por una situación económica complicada tal vez fue algo que muchos aun teniendo un empleo fijo viven y es la falta de planeación y administración económica, nunca hemos sido de gastar en cosas superfluas, pero no me compraría otra vez un carro del año teniendo ya uno terminado de pagar, y tal vez invertiría mi dinero, y no, no lo hice, pero si hay algo que pienso es que de todo se aprende y que a pesar de creer por instantes que había tomado malas decisiones al no tener un empleo fijo porque así me lo hacía sentir el mundo, ahora entiendo que esa no fue la mala decisión, que fue otra, así como mi terquedad de permanecer en Campeche e intentar por todos los medios que mis proyectos funcionarán ahí porque ahí hacían falta y se necesitaban, un lugar que no tiene potencial ni diversidad económica, y en donde las personas desgraciadamente en su gran mayoría trabajan para el gobierno, pero esos 15 años no se tiraron a la basura, el aprendizaje personal y profesional fue increíble y ahora veo los frutos.
Desescolarizar nuestras cabezas ha sido todo un proceso, construirnos y crearnos un estilo de vida de acuerdo a nuestros valores y convicciones ha sido complejo en medio de un mundo que ya no los aprecia, al menos muchos de los que nosotros tenemos. Somos muy religiosos, por cierto eso se lo debemos a nuestros hijos, somos muy ávidos del saber, nos gusta aprender, leer y conocer personas interesantes, también reconozco que somos muy selectivos, intentamos por todos los medios rodearnos de experiencias y personas ricas en sabiduría y buenos valores, en ese sentido si miro en retrospectiva muchos me podrán llamar tajante y definitiva pero no solo busco ser feliz, soy congruente y como psicóloga eso es algo que necesito para además así ayudar a las personas y agradezco enormemente la confianza de la gente que me pide ayuda y me siento orgullosa de saber que los acompaño y que puedo ver como sus vidas mejoran y yo crezco y evoluciono junto con sus procesos.

Rafael y Sofia han crecido mucho.  Sofía tiene ya 15 años, toma clases particulares de violín, y está a punto de presentar su examen para obtener su certificado de preparatoria, me cuenta que quiere estudiar 2 carreras, quiere ser psicóloga y también diseñadora gráfica, le gusta la ilustración, es una gran lectora, mucho más que yo y le gusta escribir y dibujar.  Rafa está por iniciar sus clases de batería y clases particulares de matemáticas, en este tiempo aprendió a nadar, y socialmente se desenvuelve de una manera sorprendente, la biblioteca nos ha dado la oportunidad de convivir y conocer a muchas personas diversas, increíbles e interesantes y eso le ha ayudado a reforzar su seguridad, sueña con ser un youtuber y paleontólogo, trabajamos en su caligrafía que es algo que le desespera y espero este año pueda entrar al fin a clases de teatro, siento observándolo en todo este tiempo que tiene mucho potencial, es histriónico y tiene una facilidad increíble para ponerse en el papel de un personaje, estoy segura que ahora que es mucho más seguro, lo logrará.

De  todos los beneficios de educar en casa, el mejor y más grande ha sido nuestra unión familiar, la relación entre Rafael y Sofía es sorprendente, se ayudan, y juegan juntos, Rafa literalmente le pide ayuda a su hermana y Sofía le enseña y lo cuida, ambos tienen responsabilidades en casa, y tenemos claro todos juntos que la economía es algo que nos incumbe a todos, cada vez que se compra o que quieren algo definitivamente hacemos una reflexión sobre su importancia y de cómo nos afectará a todos.  Al principio la convivencia no fue sencilla, esa sensación de creer que se pierde el tiempo, aun es difícil de superar, pasar por la parte de tener que decirle a las personas cuando te preguntan en qué año van tus hijos y a qué escuela asisten aun genera un poco de ansiedad, por suerte en Mérida, hay muchas familias haciendo homeschooling así que se van familiarizando con el término, para los que no saben y hay que explicar, creo que seguirán pensando que somos unos irresponsables y peor porque además trabajo por mi cuenta y tengo una biblioteca pero la autodisciplina y la autorregulación no es sencilla pero ahora lo estoy haciendo con mi familia, no lo hacemos solos y estoy segura que lo hemos logrado y vamos por mucho más.

Aqui puedes leer la primera parte Desescolarizando la vida y aquí la 3a. Parte Desescolarizando la vida (3a. Parte)

lunes, 21 de enero de 2019

"La Princesa y el Dragón"

En el taller de Escritura Terapéutica, realizamos una serie de ejercicios, generalmente yo también los hago junto con las personas que participan, este es uno que yo escribí y es de mis grandes favoritos aquí se los comparto. Para los que ya me conocen no será difícil descubrir el mensaje y la analogía.



"EL CUENTO DE LA PRINCESA Y EL DRAGON".
(Por Mariluz Barrera Glez)

Soy una princesa en el cuerpo de un dragón, 
una bruja malvada me  lanzó un hechizo 
y debo derrotar a mi peor miedo para deshacerme de el, 
el problema es que me encanta ser un dragón, 
soy fuerte, noble y majestuoso, 
tengo poderes increíbles como la sabiduría y la inmortalidad, 
he visto mundos increíbles, 
algunos me temen, 
pero hay un código para hablar con los de nuestra especie 
y he conocido magos con el don del lenguaje para dragones 
y son sabios como yo y me dirigen en el camino.

No ha sido una maldición ser un dragón, 
ha sido de lo mejor que me ha pasado en la vida.


Un día después de muchos años o tal vez siglos, 
descubrí que los dragones se estaban extinguiendo 
y yo era el último, 
y apareció de nuevo la bruja y me dijo: "¿descubriste tu mayor temor?" 
Y le contesté; "sí, dejar de ser un dragón".
Y en ese momento desaparecí y me convertí en polvo de estrellas 
y desde el firmamento observo el mundo y puedo guiar a todo aquel que cree en mi.


domingo, 13 de enero de 2019

ALAS

No sabia que tenía alas,
nací y crecí en la tierra como todo el mundo,
pero no fue hasta que casi pierdo la vida que algo extraño surgió en mi,
y dos alas inmensas surgieron de mi espalda aparentemente ya cansada.

Levantar el vuelo me llevó tiempo, acostumbrarme a su existencia no fue sencillo y en ocasiones hasta renegué de ellas,
por que andar por el mundo con un par de alas es bastante extraño y sin querer me convertí en el fenómeno de los seres que deambulan solo con los pies.

Acostumbrarme a las miradas extrañas me llevó tiempo.

Aprender a volar fue mas difícil de lo que jamás imaginé por que lo que pensaba de mi me afectaba,
ver el mundo desde el cielo me abrió  un horizonte jamás dibujado en mi pequeño mundo hasta este instante, y llegué a creer que tener alas era no solo extraño sino lo mas terrible que podía pasarme.

Al final emprendí el vuelo y el mundo creció conmigo, lo que la gente pensaba se quedo en la tierra
y yo descubrí que mi naturaleza era el cielo y la necesidad de la inmensidad.
Conocí otras tierras con otros seres que también volaban y dejé de ser un fenómeno pero jamás volví a ser una mas.


viernes, 4 de enero de 2019

El Oboe de Gabriel

"La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no la ha extinguido". - Juan 1;5



Llevo días intentando ordenar mis ideas para escribir este artículo ya que son muchas y no encuentro  por donde empezar.  El tema de las películas en mi vida ha sido mas que pedagógico y por eso en mi reciente proyecto decidí incluirlas en una biblioteca que mis hijos, mi esposo José y yo fundamos hace unos años.

Hay una actividad que ha cobrado mucha popularidad entre los usuarios  y es la función de "Cine Filosófico".  Decidí llamarla así porque la intención era proyectar películas que nos hagan reflexionar específicamente sobre los temas filosóficos más profundos que mueven al hombre hoy y siempre.

Elegir la película es un reto, ya que al final de la proyección realizamos un pequeño análisis y las personas participan.  En esta ocasión, a mediados de octubre, se ha programado la película La Misión, del director Roland Joffé.

La historia narra que a mediadios del siglo XVIII, un jesuita español se adentra en la selva amazónica para construir una misión y convertir a los indígenas del lugar, pero sus aspiraciones se ven truncadas cuando los hispanos ceden el reino a los portugueses, que además ven como amenazador el poder evangelizador de los jesuitas.

Mucho se había escrito de las misiones jesuíticas del Paraguay, pero esta espectacular producción, superior a los 23 millones de dólares, y que se convirtió en un éxito de taquilla, está basada en un poco conocido incidente histórico entre colonialistas y jesuitas en el siglo XVIII.

La película nos hace reflexionar sobre temas extremadamente profundos y llenos de actualidad, pero el que particularmente me lleva a escribir este artículo es justamente el de la "belleza" y su relación con la religiosidad.

Me mueve e interpela todo el contenido de la cinta, incluyendo la historia de la evangelización, los paisajes, las grandes actuaciones y principalmente el complemento perfecto con la música de Ennio Morricone.

En los mas de 3000 libros de nuestra biblioteca, que han sido donados, se pueden descubrir tesoros como el que tuve la suerte de encontrar en el libro Lo estético y lo religioso: cotejo de experiencias y expresiones de Antonio Blanch, S.J.

El libro aborda temas como la experiencia religiosa, la experiencia estética, el cotejo de experiencias-cumbre, símbolos religiosos y símbolos estéticos, además de tres tipos de obras literarias según su alcance trascendente.

Ni la estética ni ell arte son temas que domino, pero es justo porque como dice Eduardo Segura cuando habla de la obra de Tolkien: "la percepción de las cosas requiere una razonabilidad, un juicio adecuado a lo que las cosas son y el arte es la manera de sobreponerse al paso del tiempo a la permanencia y el verdadero artista es un subcreador, crea a imagen y semejanza de su creador y nunca deja de crear belleza, pues hay un aleteo divino que no puede quedar callado ni siquiera por la manufactura de nuestras obras."

Después de leer a Antonio Blanch y escuchando "El Oboe de Gabriel", que es el tema principal de la película La Misión, intento transportarme a esos instantes que de forma mágica recrea la pelicula, en la que una persona mirada por otra, a quien le parecías indiferete, de pronto toca una flauta y te envía el mensaje mas importante de la vida: que no est´´as solo y que además tu existencia es fruto de un amor infinito. Te dice que no eres una carga, que no estás perdido en una selva oscura y que eres, por eso, capaz de crear belleza, de realizar obras de arte, porque eres una creación y te sientes atraído y, además, esas preguntas que parece que nunca te hiciste despiertan porque están ahí y aunque ya te las hiciste, siempre vuelven y ahora tienen una respuesta.

Esa es la experiencia religiosa, que se describe como aquella toma de conciencia por la que el ser humano se capta estando en relación existencial con algo extraordinario que se le impone desde afuera.  Y se impone no porque se usó la fuerza bruta, como las historias cuentan en las leyendas negras de la colonización, sino que se impone porque la realidad es así: de pronto se te estrella de frente y está ahi.  Esto es algo que platico constantemente con mis pacientes en terapia y al final no te queda de otra más que mirarla y abrazarla, porque así es la realidad.

La reacción ante la belleza que nos remite a lo divino es un recordatorio, ya que la vida nos hace olvidar con facilidad o, peor aún, pareciera que nada en ella tuviera un significado y dejamos de lado, sin darnos cuenta, lo que nos hace ser personas.

Las diversas historias de los personajes en la trama, los guaraníes, el padre Gabriel (Jeremy Irons), Rodrigo Mendoza (Robert de Niro), el Cardenal Altamirano (Ray McAnally), nos muestran varios caminos: el descubrimiento de la verdad, la misericordia y la esperanza, la redención y la corrupción.
Y podemos tal vez, conectarnos con alguno en particular.  Yo me he sentido personalmente como cada uno en diversos momentos, pero me niego a aceptar, como le dicen al cardenal los político, que "así es el mundo": injusto y cruel.  En verdad "así no es el mundo, así lo hemos hecho", porque la realidad es que hay algo mas grande y especialmente en cada uno: hay algo que nos hace únicos y especiales, pero necesitamos una presencia que nos provoque para tomar en serio nuestros dones para embellecer el mundo y entonar juntos, como una gran orquesta sublime, el oboe de Gabriel para enviar este importante mensaje, que tal vez se escuche como un susurro en un mundo lleno de ruido que intenta opacar lo estético y lo religioso, resignándonos a que lo que miramos y vivimos no nos remite a nada y así convertirnos en unos desesperanzados fácilmente corruptibles, renunciando con ello a ese anhelo infinito que guarda desde siempre nuestro corazón.

Publicado en la Revista HUMANUM


miércoles, 3 de octubre de 2018

LA STRADA – El propósito y la compañía

Por Mariluz Barrera González

"Todo en esta vida tiene un propósito.  Hasta esta piedra... No, no se cual es el propósito de esta piedra.  Pero debe tener uno. Porque si esta piedra no tiene un propósito, entonces nada tiene sentido. Ni las estrellas. Y tu también, tu también tienes un propósito."    El Loco- La Strada



Personalmente he vivido situaciones muy difíciles, las cuestiones de salud y las pérdidas han sido algunas de las pruebas más grandes, hace algunos años la enfermedad me puso en jaque y tuve que tomar decisiones que en su momento a muchos le parecieron descabelladas, priorizar mi salud hizo que mi economía flaqueara y en el 2014 pasábamos por una de las crisis más duras que hemos vivido, tal vez no como la que afrontamos ahora, pero existencialmente reconozco que no estaba en mi mejor momento, fue cuando vi por primera vez la película LA STRADA, de  Federico Fellini, leí un artículo sobre las películas favoritas del papa Francisco y me aventuré a verla y puedo decir que  llegó justo en el momento que mas la necesitaba, no solo tenía problemas económicos y de salud, me cuestionaba fuertemente si debía continuar ejerciendo mi profesión, la realidad es que me sentía muy decepcionada.

Este 6 de Septiembre se cumplen 64 años de su estreno en el Festival de Cine de Venecia, La Strada, una historia increíblemente humana, en donde sus  personajes, Zampanó, Gelsomina y el Loco nos llevan a un recorrido profundo y espiritual por la calle cruda y solitaria en que suele por momentos convertirse la vida.



Clasificada en el género neorrealista, juzgada por la crítica marxista de resaltar el individualismo y el misticismo de corte religioso a lo que Fellini respondió afirmando que “el neorrealismo debería abarcar no solo la realidad social, sino también la realidad espiritual, la realidad metafísica, todo lo que hay dentro del hombre”, es sorprendente que en un momento como el de la posguerra, y justo como el que se vive ahora se tenga que remarcar y defender el hecho de que estos aspectos de la humanidad son la prioridad, pero si a mí me han criticado por descabellada, no me sorprendió saber que el mismo Fellini tuvo que defender su postura y la mirada de lo humano que ya a muchos parece no interesarles y que en los momentos de crisis más difícil es lo que me cuestiono.

Cuando vi la película esa primera vez en las noticias se hablaban de 4 suicidios en 24 horas en la ciudad, y dos niños de 11 y 12 años respectivamente se encontraban en la lista, 20 años como terapeuta escuchando historias, viviendo de cerca el sufrimiento de las personas no me deja indiferente y me confirma como Fellini que estos temas siempre son y serán importantes, en medio de una guerra, después de ella o en cualquier circunstancia donde nuestra humanidad y espiritualidad siempre estarán en juego.

Fellini plasma un panorama de la Italia de la posguerra, los personajes intentan plantear tres posturas ante la vida, Gelsomina (Giulietta Massina),  representado la apertura original del niño hacia la realidad, Zampanó (Anthony Quinn), la cruda brutalidad del animal y El Loco (Richard Basehart), el sentido de la vida que pende de una cuerda floja y que parece locura . La Strada significa la Calle, que representa el camino, ese camino por el que todos transitamos, tratando algunos de encontrar qué sentido tiene nuestra vida, algunos otros vivirán el riesgo, al límite sin importar las consecuencias y otros más que tal vez son los que abundan, van por la vida amargados, frustrados, indiferentes, desconectados, sin plena consciencia de su propia soledad asumiendo tal vez como nos quieren hacer creer que fue una decisión propia, pero que no es más que el resultado de todo lo que se ocasiona por la falta de reconocimiento de nuestra humanidad.



Primero me identifiqué con Gelsomina, con esa mirada noble e ingenua que intenta sin aparente lógica abrazar lo que la vida le presenta, aun sin poder entenderlo, pero con la certeza de que hay algo más grande y que resulta obvio porque se impone y por momentos parece acorralarte, y solo abriéndote a esta pregunta que constantemente se plantea ante el anhelo de ser mirada por Zampanó y de ser mas que amada, necesitada, aunque esto implique sufrimiento pero siempre con un sentido.  En otros momentos me vi como el Loco, intentando conformarme con el instante y lo fútil de lo que ofrece creyendo que así se sufrirá menos, el problema es que para vivir de esa forma se necesita el riesgo, el límite para poder sacarle todo el jugo y nuevamente llega la insatisfacción que nunca acaba. Más impactante ha sido descubrir que tal vez muchos estamos como  Zampanó, intentando por voluntad propia recurrir a la soledad sin construir vínculos profundos para no sufrir, para no comprometernos, creyendo que así somos más responsables, pero en el camino lastimamos a las personas, porque nuestra mirada que tanto necesita el otro para ser rescatado de algo más que la indiferencia es justo el sentido de los encuentros que dan a la vida el significado que nos convierte en personas y que también nos salva y nos dignifica como seres humanos. 

Cuando Zampanó se descubre completamente solo y cae en cuenta de que esta soledad no ha sido su decisión es cuando no nos quedan más que dos opciones, resignarnos a que la vida no es trascendencia porque no hay nada que nos rescate ni que nos acompañe en esta intrínseca soledad, o abrazar la vida como señal de un misterio más grande y descubrir que siempre hay una compañía que nos salvará y redimirá para descubrir a través de su presencia que nos remite a este misterio para darnos cuenta que nunca hemos estado solos.

Gracias, Fellini y Gelsomina por este grandioso recordatorio.


Publicado en la Revista Digital Humanum

miércoles, 5 de septiembre de 2018

SOBRE COMO LA VIDA INTENTA CAMBIARNOS

Por Mariluz Barrera González

Muchos de los niños y jóvenes que llegan a psicoterapia me conmueven enormemente. En mi experiencia observo una extrema confusión ante la incongruencia del mundo y de lo que los adultos llamamos “la realidad”.

Todos nos quejamos de lo terrible que está la situación actual, pero es increíble escuchar a los padres repetirme una y otra vez: “no puedo mantenerlo en una burbuja de cristal, tiene que aprender a adaptarse al mundo real”.

Lo interesante es que aquello que los  padres llaman “burbuja de cristal”, es lo que los niños y los jóvenes perciben como la auténtica realidad: un mundo de valores y congruencia en el que decir, pensar y actuar coinciden, y en donde la felicidad es una enorme posibilidad, no una ilusión. 

Entonces, ¿qué implica adaptarse a la realidad?

Para un niño pudiese ser tener padres que le dicen que lo mejor para todos será el divorcio, pero a partir de esa circunstancia las cosas empeoran, los pleitos crecen y los problemas de comunicación entre adultos parecen no terminar.

En la escuela, adaptarse a la realidad implicaría aburrirse por que el mundo es aburrido, aceptar la injusticia y obedecer sin replicar, agredir a otros iguales para sobrevivir porque así son los niños.
Al final los niños y los jóvenes no entienden a qué nos referimos cuando decimos que luchamos por un mundo mejor, si al final lo que hemos llamado “la realidad” es lo que impera en nuestra existencia y a lo que tendremos que adaptarnos para no ser unos “inadaptados”.

Cuando cuestiono a los padres sobre lo que implica adaptarse a lo que ellos llaman “el mundo real”, les hago ver que muchos de sus hijos, son nobles, sensibles y con valores e ideales muy concretos, y que muy probablemente algunos de ellos terminen siendo entonces, ante su postura, unos “inadaptados”. Esto es así porque su ser es más fuerte que la “realidad” que nos han vendido y que son justamente seres como ellos los que en verdad necesita el mundo si queremos mejorar.

Hace muchos años renuncié a un trabajo en una institución gubernamental porque amo ser psicóloga y para poder mantener mi trabajo y conservar mi sueldo necesitaba “adaptarme al sistema” y convertirme en una persona que definitivamente no soy.

Esto suena muy idealista y controvertido, pero lo interesante es que uno mismo pueda plantearse opciones y posibilidades, porque siempre las hay.

Sé que tomé el camino más duro y difícil. Trabajar por mi cuenta y emprender un negocio y en el estado Campeche (México) es toda una odisea, pero si yo hubiera perdido todo aquello que me convierte en quien soy, definitivamente no estaría haciendo ni la mínima parte de todo lo que ahora he logrado. No tendría la esencia ni la postura para poder ayudar y acompañar a otros, sobre todo a los niños y a los jóvenes que se resisten a que el mundo los cambie.

A veces llegan algunos niños a los que el mundo irremediablemente les ha impactado y por cuestión de supervivencia e influencia de las familias en las que crecen han logrado “adaptarse”, pero a la amargura, la tristeza y los trastornos son su diario vivir. Y es justo por ello que terminan buscando ayuda.

No sé si “adaptarse” implique transformarse en quien no eres, pero para mí “adaptarse” implica asumir quién eres y a partir de eso construir algo que te sostenga y te rescate.
La gente quiere “un mundo mejor”, pero no quiere mejorar; los padres quieren “hijos mejores”, pero se resisten a cambiar y desean entonces que sus hijos se conviertan en seres como lo somos la mayoría de los adultos: tristes, sin esperanzas, frustrados, sin valores, con doble moral, “adaptándose”, “transformándose” a una realidad que hemos construido y que nos arrastra tristemente hacia un final que, confieso, no me gusta y en el que no quiero colaborar.


Artículo Publicado en la Revista Digital Humanum

miércoles, 15 de agosto de 2018

SERA EN ESTA VIDA Y EN OTRA

Mudarme no fue una decisión sencilla, ninguna de las veces que lo he hecho ha sido fácil, pero esta vez me atrevo a decir que dolió mucho mas que antes, lo interesante del dolor es que intento recordar las lágrimas derramadas y yacen en un rincón del pasado por que por suerte ahora no las recuerdo con la misma nitidez, pero sí, me dolió y mucho, por que el esfuerzo puesto en la tarea de fundar proyectos que tuve que finalizar, me llevaron gran parte de mi vida y del corazón.

Curiosamente hay un sueño que desde que salí de casa de mis padres a mis 18 años se me repite constantemente, sueño con casas que se derrumban, que camino en ellas y las paredes y el suelo comienzan a destruirse y al final, estoy ahí en medio de ellas, de esas ruinas que ya no son nada.

Siempre lo interpreté como esa casa que aun no tengo, que he perdido ya en dos ocasiones por diversos motivos económicos, la primera fue siendo soltera y esta segunda ya con familia fue justo la que me obligó a moverme, a darme cuenta que lo que realmente tengo va y está siempre conmigo, hasta ahora sueños no me faltan, proyectos todavía persisten y mi familia está aquí, mis hijos y José, y por supuesto mi padre fallecido del que no tengo nada físico, ninguna herencia, solo sus recuerdos en mi cansado corazón.

Hace unos días armando el tercer nivel de Escritura Terapéutica, encontré un poema de una escritora húngara que no conocía, Agota Kristof, su historia me recordó mucho a la mía, pero en pocas ocasiones llego a sentirme tan identificada con unas letras, cuando leí su poema "Mi Casa", no pude evitar derramar unas lágrimas y ser feliz de encontrar a alguien que pudiera describir de forma tan perfecta lo que mi alma anhela y lo que tanto le duele.

Agota Kristof nació el 30 de Octubre de 1935. Con 21 años se marchó de su país cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia.  Ella, su marido (profesor de historia en la escuela) y su hija de 4 meses, escaparon a Neuchatel, en Suiza.  Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica dejó su trabajo y se separó de su marido.  Kristof empezó a estudiar francés, y comenzó a escribir novelas en ese idioma.



Al igual que Agota, por mas que he intentado huir de mi destino al final la vida me coloca justo donde debo estar, me ha costado tener que aceptar esta situación de la que intento sacudirme constantemente, pero al final estoy justo donde pertenezco, para poder abrazar lo importante, para llenarme de una sabiduría que jamás percibí y sentí con tanta fuerza justo como ahora, para tomar decisiones que jamás antes me hubiese atrevido a hacer, para crecer como nunca antes lo hubiese logrado si en realidad alcanzaba lo que alguna vez me propuse.  Ser listo implica mirar más allá, descubrir que la vida te habla y que en este momento mantener mi alma intacta es y ha sido mi mejor y mayor proyecto, por que de ella dependerá también el futuro y el alma de mis hijos.

Percibir y abrazar que tal vez mi hogar no esté solo en esta vida, sino también en otra me ha costado mucho, intentar no aferrarme a las cosas materiales para saborear lo verdadero ha sido de las pruebas mas grandes, al principio perderlas me remitía al fracaso y a la humillación, pero empezar de nuevo con mas fe y esperanza es lo que me ha demostrado que soy mas que fuerte y que lo que tanto he defendido que ha sido mi espíritu se yergue adolorido pero no vencido.


El mundo nos ha arrebatado toda esperanza, miro a los jóvenes resignados a vivir el aquí y ahora pero con total desolación, con la consiga de que solo lo que ven a través de los filtros que les proporciona el sistema es lo único que les queda, y si no tienen nada entonces están vacíos, y definitivamente  no hay opciión de trascender, eso no existe en sus vocabularios, no es ni una remota posibilidad, y resignados ya no se lucha, vivir o morir da igual, como se vive y como se muere no tiene diferencia, porque la realidad se agota a nuestro entendimiento limitado sin abrazar el infinito que la contiene.

Se que será en esta vida y tambien en otra, porque tanto esta como la otra están llenas de ese infinito para el que nació mi corazón, porque ese anhelo sigue latiendo y lo miro a diario, y pido a diario para no perderle de vista y poder acompañar a otros.

A continuación les comparto este hermoso poema que tocó mi alma y que refleja todo lo que mis mudanzas representan, en especial esta última y a la que le agradezco enseñarme el camino de vuelta a mi hogar.

MI CASA. (Agota Kristof)

¿Será en esta vida o en otra?
Volveré a casa.
Afuera los árboles gritarán pero ya no me darán miedo,
ni las nubes rojizas, ni las luces de la ciudad.

Volveré a mi casa, una casa que nunca tuve, o que está demasiado lejos como para que me acuerde, porque aquello no era realmente mi casa, no lo fue nunca.

Mañana tendré por fin esa casa en un barrio pobre de una gran ciudad.  Un barrio pobre porque ¿Acaso se puede ser rico de la nada, cuando se llega de otra parte, de ninguna parte, y sin el deseo de hacerse rico?


En una gran ciudad puesto que en las pequeñas solo hay un puñado de casas de desfavorecidos, y solamente las grandes ciudades tienen calles y mas calles infinitamente oscuras, donde se agazapan seres parecidos a mi.


Por esas calles caminaré hacia mi casa.

Caminaré por esas calles azotadas por el viento, iluminadas por la luna.

Unas mujeres obesas que toman el fresco me verán pasar sin decir nada.  Yo saludaré a todo el mundo, llena de felicidad.  Unos niños casi desnudos jugueterán entre mis piernas, los levantaré pensando en los míos que ya serán mayores, ricos y felices en algún lugar.


Acariciaré a esos hijos de cualquliera y les regalaré cosas brillantes y raras.


También levantaré al borracho que se ha caído en el arroyo, consolaré a la mujer que corre gritando en medio de la noche, escucharé sus penas, la tranquilizaré.


Al llegar a casa estaré cansada, me acostaré en la cama, en cualquier cama, y las cortinas flotarán como flotan las nubes.


Así pasará el tiempo.

Y bao mis párpados pasarán las imágenes del mal sueño que fue mi vida.
Pero ya no me harán daño.
Estaré en casa, sola vieja y feliz.
Mi Casa.

Foto: Mi bicicleta en la fachada de una casa de mi barrio en Campeche

sábado, 5 de mayo de 2018

EL DUELO DE UN MAULLIDO (Una pena en observación)


"En el dolor, como dentro de todas las circunstancias, hay algo, un significado, una promesa por descubrir". - Emmanuel Mounier

Y mi hermosa Diana falleció, cerró sus ojitos el martes primero de mayo, al parecer la atropellaron, en realidad no salía de la casa, solo para visitar a nuestros vecinos de la esquina en donde se divertía jugando en el jardín, para ellos también era su mascota y les agradezco el amor que le tuvieron, la querían mucho, no sabía cruzar la calle, estaba todo el tiempo en la biblioteca, recuerdo el día que la encontramos, pequeñita, sin bigotes (creo se los cortaron), sucia y desnutrida, justo en la acera de enfrente, en donde la encontramos muerta.

Mi historia con Diana empieza como la que he tenido con todos mis gatos, ellos llegan a mi vida, Jovi, Katy, Sheldon, Castiel, aparecieron un día sin yo buscarlos, justo cuando más los necesitaba, y tal vez cuando ellos más me necesitaban, y así se han ido, en ese viaje eterno del que ya nadie vuelve.
¿Por qué me gustan los gatos? No lo tengo muy claro, pero mi conexión con ellos va más allá, no solo es lo que me inspiran y me hacen sentir, es lo que yo puedo ver en ellos y a través de ellos.


Muchas veces digo que como filósofa intento asombrarme y admirarme de la realidad que me rodea, los gatos son sumamente observadores, contemplativos y miran todos los detalles, no dejan escapar alguno, pareciera que el entorno realmente los provoca y los invita a maravillarse, Diana era así, y por eso se adaptó muy bien a la vida de la biblioteca. La tranquilidad y la paz que se vive entre los libros se proyectaba en su andar, en su serenidad, representando esa compañía que no invade, que no hace ruido ni interrumpe por que respeta y así exige respeto, y al mismo tiempo te hace sentir que no estás solo. Ahora que no está no encuentro palabras para describir lo duro que se siente su ausencia, el silencio y la tranquilidad son ahora un vacío porque ella con su presencia le daba un significado a muchas cosas.


Su rutina era parte de la mía, despertaba muy temprano, dormía con nosotros en la recámara, y lloraba para abrirle la puerta para que saliera a la cocina a comer, era mi despertador, después de comer lloraba de nuevo para entrar a la recámara y acompañarme hasta que saliera a desayunar. Si no tocaba abrir la biblioteca en la mañana se la pasaba acompañándonos  en todo lo que hacíamos, mientras más activos estábamos mas se interesaba por observar lo que realizábamos, cuando me sentaba a teclear o a preparar un taller ella definitivamente estaba ahí, a veces se acurrucaba en mis piernas a dormir mientras yo trabajaba.

Creció en la biblioteca entre libros, su familia y las personas que nos visitan, jugaba con los niños y se dejaba acariciar, muchas veces la gente llegaba preguntando por la gatita de la biblioteca porque veía sus fotos en la página, y le tomaban fotos y se fotografiaban con ella, nos reíamos de la forma en que se había vuelto tan popular.


Cuando la encontramos apenas llevábamos unos meses de haber abierto las puertas de la biblioteca y yo dudaba en quedármela pensando en que no a todos le gustan los gatos y que eso limitaría el acceso de algunas personas, pero la realidad es que yo amo a los gatos, y en ese momento, estaba yo sola aquí en Mérida, mi familia aun no se me unía, ellos seguían en Campeche y definitivamente necesitaba compañía.  Algo que admiro de los gatos que he tenido es su limpieza, aprenden a usar su arenero desde el primer día, la limpieza no ha sido nunca un problema, eso para mí es una prioridad y ellos pareciera que lo saben.  Otro de los motivos por los que decidí adoptarla fue la forma en que los usuarios se encariñaron con ella, de hecho, Pau, una de nuestras más queridas usuarias fue la madrina de arenero y desde entonces Diana formó parte de esta grandiosa comunidad.

Mis hijos también aman a los gatos, hemos llorado por la partida de cada uno de nuestros mininos, pero la partida de Diana nos representó muchas cosas, ya que el año pasado vivimos situaciones muy difíciles con la mudanza, para ellos dejar su casa, sus amigos y familia no fue fácil, reescribir nuestra historia construyendo un estilo de vida como siempre soñamos ha significado mucha lucha y esfuerzo y en todo esto Diana siempre estuvo presente.



El día que fuimos a buscar las Cenizas de Diana, todos lloramos desconsolados, y Rafa me lanzó una gran pregunta: “Mamá, ¿cómo se sintió mi tía Soco cuando falleció mi tío Alvaro si yo estoy tan triste por Diana?”, reflexionar con el tema de la muerte es uno de los mayores aprendizajes que los niños y hasta los adultos puedan tener, siempre le digo a mis pacientes que en psicología todas las pérdidas se viven como duelos y el proceso es el mismo para todos, ya sea perder un trabajo, una mascota, la salud, una pareja o un familiar, nosotros el año pasado habíamos perdido muchas cosas, nuestra casa, nuestra anterior biblioteca, nuestros amigos, nuestra vida anterior se quedó en Campeche, nuestros gatos que habían sido envenenados, yo en lo personal a una amiga muy querida que falleció y la vida ante estas pérdidas como la de nuestra mascota nos remueve estas historias, estas heridas y se convierten en la oportunidad de pensar en ellas, de analizar y también porque no, de unirnos en el sentimiento que nos deja más expuestos, más sensibles y sinceros, el del dolor.
Justo este año sentí la necesidad de armar un taller sobre el sentido del dolor y el sufrimiento, en la terapia y mis talleres descubrí que definitivamente lo que nos une de una forma profunda y verdadera no es la alegría, es el dolor, y las personas que participan en los talleres lo confirman, al compartir y descubrir el dolor de otros y ver que los suyos son escuchados y también compartidos.  C.S.Lewis escribió gran parte de su vida sobre el sufrimiento y tiene un libro hermoso que se los recomiendo ampliamente: “Una pena en observación”, este libro lo escribe justo después de que fallece su esposa de cáncer, la forma en que describe sus sentimientos y la crisis que como creyente vivió es sublime y me maravilla por que logra encontrar palabras para aquello que yo he sentido y que no he podido describir.



El dolor de haber perdido seres y familiares queridos no ha sido fácil de superar, pensar en mi propia muerte también me lleva a reflexiones que nunca terminan.

A continuación les transcribo un fragmento que describe lo que me sucede en estos momentos al intentar recordar el rostro de todos mis seres amados que han partido:

“Hace falta mucha paciencia para aguantar a esa gente que te dice: <<La muerte no existe, o la muerte no importa>> La muerte claro que existe y sea su existencia del tipo que sea importa. Y ocurra lo que ocurra tiene consecuencias, y tanto ella como sus consecuencias son irrevocables e irreversibles. Por ese principio podríamos decir que nacer no importa. Alzo los ojos al cielo de la noche. Es de todo punto evidente que si me fuera permitido rebuscar en toda esa infinidad de espacios y tiempos, nunca volvería a encontrar en ninguna parte el rostro de ella, ni su voz, ni su tacto. Murió. Está muerta. ¿Es que se trata de una palabra tan difícil de comprender?
No conservo ninguna fotografía suya donde quedara un poco bien. Ni siquiera en mi imaginación soy capaz de reproducir su cara con todo detalle. Y sin embargo, el rostro extraño de cualquier extraño atisbado esta mañana entre la multitud puede presentarse ante mí con nítida perfección al cerrar los ojos por la noche. La explicación es bastante sencilla, creo yo.  Los rostros de los seres a quien mejor hemos conocido, los hemos visto desde tantos ángulos, bajo tantas luces y dotados de tantas expresiones (paseando, durmiendo, riéndose, llorando, comiendo, hablando, o pensando), que todas estas impresiones se nos enmarañan simultáneamente, dentro de la memoria y quedan confundidas en un simple borrón.  Pero su voz está todavía viva. Su voz añorada que en el momento menos pensado me puede convertir en un niño que echa a llorar.”

Y así la voz de todos  mis seres amados, mi Padre, Alvaro mi cuñado, Paco, Ana María, Cinthia, mis amigos, mi tío Julio y los maullidos de mis queridos gatos, hoy me acompañan, junto con su borrosa imagen que se confunde con la de otros pero que siempre, siempre me acompañan por que están conmigo como hoy Diana en cada rincón de la biblioteca y por supuesto de nuestras vidas.

Este escrito se lo dedico de todo corazón a todas las personas de la biblioteca que se encariñaron con Diana y que le dieron un significado muy profundo a una presencia que nos unió en comunidad.

Un abrazo y un maullido a todos!!!

ESPIRITU AMURALLADO

 Hoy amanecí muy nostálgica, ver fotos me trae recuerdos y llena mi corazón de un sentimiento que ya a mi edad difícilmente se transforma en...