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miércoles, 20 de noviembre de 2019

LA UTILIDAD DE LO INUTIL


Ya en algún momento les platiqué a grandes rasgos del maravilloso proyecto que iniciamos mis hijos y mi esposo al fundar una biblioteca y de la actividad del cine filosófico, ya les contaré en otro artículo con más detalle su historia y como nació, en esta ocasión les platicaré de otra de las actividades que ha cobrado mucho éxito y se ha vuelto muy popular.  Opté por realizar pequeñas presentaciones y exposiciones al público que he llamado “Conferencias” de temas que me parecen de interés y que en mi trabajo como psicóloga observo suelen ser hasta cierto punto preocupantes, con la intención de invitar a la reflexión, casi siempre tomo como base algún libro sobre el tema que me ayude a argumentar y a poner en contexto la situación planteada.  Una de las conferencias que ha gustado mucho, es la titulada, “La utilidad de lo inútil” y está basada en el famoso manifiesto de Nuccio Ordine que lleva el mismo título. 



Nuccio Ordine es profesor, filósofo y uno de los mayores conocedores del Renacimiento y del pensamiento de Giordano Bruno y en la actualidad es profesor de Literatura italiana en la Harvad University Center for Italian Renaissance Studies y del Aleander von Humbolt Stiftung, navegando por internet buscando información sobre la función actual de las universidades y de cómo han perdido la noble intención para la que fueron creadas encontré una conferencia de este revolucionario filósofo que se ha convertido en un crítico de las mismas y defensor acérrimo de las humanidades, indagué y encontré este bello manifiesto.



En mi conferencia abro con estas preguntas que serían los puntos a tratar y que nacen de lo que he observado durante mis más de 20 años como psicóloga trabajando con pacientes de diversas edades en el consultorio y de lo que observo en nuestro diario vivir: ¿Para qué sirve la Filosofía, la psicología, la literatura, el arte, la religiosidad?, ¿Cuál es la utilidad de todos los saberes que aparentemente no producen beneficios?, ¿A qué nos referimos con "utilidad"?, ¿Cómo está afectando la pérdida de lo aparentemente inútil al sentido de Humanidad y al estado mental y emocional de las personas?, ¿Puede la depresión, tener alguna conexión con la exclusión de los saberes inútiles de nuestras vidas?.

Después de abordar un poco de la biografía del autor, planteo la definición que Ordine nos presenta de lo que significa “utilidad” y de la importancia de aquellos saberes  que son fines por si mismos y que precisamente por su naturaleza gratuita y desinteresada alejada de todo vinculo práctico y comercial pueden ejercer un  papel fundamental en el cultivo del espíritu y en el desarrollo civil y cultural de la humanidad y es que en realidad se considera útil todo aquello que nos ayude a hacernos mejores.

Esta inquietud por la utilidad de lo inútil nace por la dificultad que muchas personas tienen para entender la pasión que pongo en mis proyectos y porque considero que son esenciales, y es que la Psicología y la Filosofía son actualmente áreas consideradas poco importantes, aun en pleno siglo que presume de progresista y diverso ir al psicólogo sigue siendo un tabú y en lo personal la gente me ha dicho que siente pena por mi porque consideran que la psicología y la filosofía son charlatanería que no sirve para nada.



Después introduzco a los oyentes en un pequeño panorama actual en el tema de la salud mental y emocional a nivel internacional, les comparto estadísticas de cómo en los países de primer mundo de los que tanto presumimos y tomamos como ejemplo para enarbolar el progreso, presentan altos índices de depresión principalmente en sus ciudadanos más jóvenes, así como en problemas de alcoholismo, suicidio y hasta de violencia intrafamiliar. Les platico del informe llamado “En la sombra de la felicidad” en donde analizaron datos recogidos a lo largo de cinco años -entre 2012 y 2016- para tratar de construir un mejor panorama de las llamadas "superpotencias de la felicidad” y les platico del ya famoso documental “La teoría sueca del amor” en donde su director, Erik Gandini, lanza una hipótesis provocadora y nos invita a viajar a la Escandinavia de los años setenta convertida en el paraíso terrenal de los ateos progresistas en el cual los gobiernos nórdicos aceleraron entonces una de las grandes operaciones de liberación individual de la historia: que ninguna persona —mayor, joven o enferma— tenga que depender de otra para subsistir y después de casi más de cuarenta años podemos ver algunas de sus consecuencias.

De ahí hacemos una interesante reflexión de lo que hemos llamado calidad de vida y por supuesto felicidad, porque mirando el panorama, estos países de primer mundo parecen más bien estar satisfechos con su calidad de vida en términos de comodidad y economía pero están muy lejos de ser y sentirse felices, como lo demuestran sus estadísticas en temas tan delicados como los ya mencionados y que nosotros en el sureste de mi país vivimos muy de cerca, ya que Yucatán a pesar de ser el estado más seguro del país, registra 5 veces más muertes por suicidio que por homicidio a pesar de haber sido nombrado por la ONU como uno de los mejores del mundo y en particular de México para vivir.

Por último intento plantearles a los presentes desde mi muy limitado conocimiento lo que se define por naturaleza y persona, desde la corriente filosófica que estudié y que confieso me ha brindado herramientas increíbles para poder comprender y ayudar de forma más profunda y certera a mis pacientes y por lo que actualmente estoy estudiando un diplomado en Antropología Filosófica Contemporánea por que el tema de la Naturaleza pienso es muy probablemente el meollo del asunto en todas nuestras crisis existenciales que terminan en problemas psicológicos que ahora alcanzan no solo a los adultos sino a niños y adolescentes, y que llegan a mi consultorio con una frecuencia intensa que en mis veinte años jamás había visto.

Mi conclusión retomando lo defendido en el manifiesto, es que justamente porque hemos negado lo que realmente necesitamos basándonos en nuestra naturaleza humana es que vamos en declive en los temas más esenciales y que desgraciadamente en las aulas universitarias se ha excluido. Esos saberes que se consideraron inútiles por que aparentemente no producen, los hemos eliminado no solo de las instituciones sino de nuestras casas y de nuestra vida en particular.  Mis pacientes difícilmente pueden intentar recuperar -por que se resisten a soltar esa vida “útil” aparentemente productiva en donde ya no solo adultos sino también niños ya están incluidos-, aquellas experiencias esenciales que son las que realmente les ayudan a ser quienes son, como por ejemplo volver a tocar un instrumento que por años practicaron, pasar tiempo con su familia, disfrutar de una tertulia literaria con amigos, estudiar algo por el simple gusto de aprender, o ya en extremo renegar de los asuntos religiosos porque hemos realmente creído que las religiones han sido el opio del pueblo cuando las estadísticas nos demuestran que en países de primer mundo a pesar de que disminuyen los creyentes y desaparecen las iglesias también aumentan los suicidios, la depresión y el consumo de ansiolíticos como de antidepresivos y son justo las personas más religiosas las que tienen más probabilidades de ser feliz.

 Cierro la conferencia en medio de un silencio abrumador y con la visible muestra de rostros estupefactos con una  lista para llevarnos a casa para pensar y con posibilidad de grandes reflexiones que Nuccio Ordine me obsequió en su manifiesto y que pude conectar de maravilla con lo que vivo y miro a diario, aquí les comparto solo algunas:

-          “En los pliegues de las actividades superfluas, en efecto, podemos percibir los estímulos  para pensar un mundo mejor”
-          “En los momentos de crisis económica, cuando las tentaciones de utilitarismo y del mas siniestro egoísmo parece ser la única estrella y la única ancla de salvación, es necesario entender que las actividades que no sirven para nada podrían ayudarnos a escapar de la prisión a salvarnos de la asfixia, a transformar una vida plana, una no vida, en una vida fluida y dinámica, una vida orientada por la curiositas respecto al espíritu y las cosas humanas”.
-          “La supervivencia de nuestra civilización se encuentra estrechamente ligada a la dignificación del espíritu, al despertar de la sensibilidad. Somos algo más que un buen trabajo y una hipoteca”.
-          “Las humanidades ayudan a conocer reflexivamente la historia para poder encontrar el propio lugar en el mundo”.

Al final aunque nos resistamos estos saberes inútiles nos ayudan a contestar la pregunta esencial que ha sido apagada por nuestro entorno abrumador: ¿Quién soy? Y que ha sido sustituida por ¿Quién quiero ser?, nos ayudan a descubrir nuestras necesidades que tristemente se han sustituido por deseos y placeres, puedo también gracias a ellos ser más crítico y no solo aprender a pensar, sino elegir en que pensar y por último no solo me llenaré la cabeza de preguntas y dudas sino que podré hacerme las preguntas adecuadas.

Cada que he dado esta conferencia ha sido una experiencia realmente increíble, a pesar de esos rostros atónitos y en donde estoy segura rondan ahora miles de preguntas y cuestionamientos, puede escucharse como hermoso cierre una ovación de aplausos que después se convierte en una amena charla con personas que se acercan para felicitarme y platicarme de situaciones que ahora entienden sobre cosas que están viviendo.  Yo solo sé que hablo desde mi experiencia, que contrastándola con la realidad ha resultado enriquecedora y a pesar de lo que todos creen me ha sido mucho más útil que todas esas teorías e ideologías que se venden en el mercado actual de la posmodernidad.  La utilidad de lo inútil es más útil de lo que creemos, los invito a intentar y probar.

sábado, 5 de mayo de 2018

EL DUELO DE UN MAULLIDO (Una pena en observación)


"En el dolor, como dentro de todas las circunstancias, hay algo, un significado, una promesa por descubrir". - Emmanuel Mounier

Y mi hermosa Diana falleció, cerró sus ojitos el martes primero de mayo, al parecer la atropellaron, en realidad no salía de la casa, solo para visitar a nuestros vecinos de la esquina en donde se divertía jugando en el jardín, para ellos también era su mascota y les agradezco el amor que le tuvieron, la querían mucho, no sabía cruzar la calle, estaba todo el tiempo en la biblioteca, recuerdo el día que la encontramos, pequeñita, sin bigotes (creo se los cortaron), sucia y desnutrida, justo en la acera de enfrente, en donde la encontramos muerta.

Mi historia con Diana empieza como la que he tenido con todos mis gatos, ellos llegan a mi vida, Jovi, Katy, Sheldon, Castiel, aparecieron un día sin yo buscarlos, justo cuando más los necesitaba, y tal vez cuando ellos más me necesitaban, y así se han ido, en ese viaje eterno del que ya nadie vuelve.
¿Por qué me gustan los gatos? No lo tengo muy claro, pero mi conexión con ellos va más allá, no solo es lo que me inspiran y me hacen sentir, es lo que yo puedo ver en ellos y a través de ellos.


Muchas veces digo que como filósofa intento asombrarme y admirarme de la realidad que me rodea, los gatos son sumamente observadores, contemplativos y miran todos los detalles, no dejan escapar alguno, pareciera que el entorno realmente los provoca y los invita a maravillarse, Diana era así, y por eso se adaptó muy bien a la vida de la biblioteca. La tranquilidad y la paz que se vive entre los libros se proyectaba en su andar, en su serenidad, representando esa compañía que no invade, que no hace ruido ni interrumpe por que respeta y así exige respeto, y al mismo tiempo te hace sentir que no estás solo. Ahora que no está no encuentro palabras para describir lo duro que se siente su ausencia, el silencio y la tranquilidad son ahora un vacío porque ella con su presencia le daba un significado a muchas cosas.


Su rutina era parte de la mía, despertaba muy temprano, dormía con nosotros en la recámara, y lloraba para abrirle la puerta para que saliera a la cocina a comer, era mi despertador, después de comer lloraba de nuevo para entrar a la recámara y acompañarme hasta que saliera a desayunar. Si no tocaba abrir la biblioteca en la mañana se la pasaba acompañándonos  en todo lo que hacíamos, mientras más activos estábamos mas se interesaba por observar lo que realizábamos, cuando me sentaba a teclear o a preparar un taller ella definitivamente estaba ahí, a veces se acurrucaba en mis piernas a dormir mientras yo trabajaba.

Creció en la biblioteca entre libros, su familia y las personas que nos visitan, jugaba con los niños y se dejaba acariciar, muchas veces la gente llegaba preguntando por la gatita de la biblioteca porque veía sus fotos en la página, y le tomaban fotos y se fotografiaban con ella, nos reíamos de la forma en que se había vuelto tan popular.


Cuando la encontramos apenas llevábamos unos meses de haber abierto las puertas de la biblioteca y yo dudaba en quedármela pensando en que no a todos le gustan los gatos y que eso limitaría el acceso de algunas personas, pero la realidad es que yo amo a los gatos, y en ese momento, estaba yo sola aquí en Mérida, mi familia aun no se me unía, ellos seguían en Campeche y definitivamente necesitaba compañía.  Algo que admiro de los gatos que he tenido es su limpieza, aprenden a usar su arenero desde el primer día, la limpieza no ha sido nunca un problema, eso para mí es una prioridad y ellos pareciera que lo saben.  Otro de los motivos por los que decidí adoptarla fue la forma en que los usuarios se encariñaron con ella, de hecho, Pau, una de nuestras más queridas usuarias fue la madrina de arenero y desde entonces Diana formó parte de esta grandiosa comunidad.

Mis hijos también aman a los gatos, hemos llorado por la partida de cada uno de nuestros mininos, pero la partida de Diana nos representó muchas cosas, ya que el año pasado vivimos situaciones muy difíciles con la mudanza, para ellos dejar su casa, sus amigos y familia no fue fácil, reescribir nuestra historia construyendo un estilo de vida como siempre soñamos ha significado mucha lucha y esfuerzo y en todo esto Diana siempre estuvo presente.



El día que fuimos a buscar las Cenizas de Diana, todos lloramos desconsolados, y Rafa me lanzó una gran pregunta: “Mamá, ¿cómo se sintió mi tía Soco cuando falleció mi tío Alvaro si yo estoy tan triste por Diana?”, reflexionar con el tema de la muerte es uno de los mayores aprendizajes que los niños y hasta los adultos puedan tener, siempre le digo a mis pacientes que en psicología todas las pérdidas se viven como duelos y el proceso es el mismo para todos, ya sea perder un trabajo, una mascota, la salud, una pareja o un familiar, nosotros el año pasado habíamos perdido muchas cosas, nuestra casa, nuestra anterior biblioteca, nuestros amigos, nuestra vida anterior se quedó en Campeche, nuestros gatos que habían sido envenenados, yo en lo personal a una amiga muy querida que falleció y la vida ante estas pérdidas como la de nuestra mascota nos remueve estas historias, estas heridas y se convierten en la oportunidad de pensar en ellas, de analizar y también porque no, de unirnos en el sentimiento que nos deja más expuestos, más sensibles y sinceros, el del dolor.
Justo este año sentí la necesidad de armar un taller sobre el sentido del dolor y el sufrimiento, en la terapia y mis talleres descubrí que definitivamente lo que nos une de una forma profunda y verdadera no es la alegría, es el dolor, y las personas que participan en los talleres lo confirman, al compartir y descubrir el dolor de otros y ver que los suyos son escuchados y también compartidos.  C.S.Lewis escribió gran parte de su vida sobre el sufrimiento y tiene un libro hermoso que se los recomiendo ampliamente: “Una pena en observación”, este libro lo escribe justo después de que fallece su esposa de cáncer, la forma en que describe sus sentimientos y la crisis que como creyente vivió es sublime y me maravilla por que logra encontrar palabras para aquello que yo he sentido y que no he podido describir.



El dolor de haber perdido seres y familiares queridos no ha sido fácil de superar, pensar en mi propia muerte también me lleva a reflexiones que nunca terminan.

A continuación les transcribo un fragmento que describe lo que me sucede en estos momentos al intentar recordar el rostro de todos mis seres amados que han partido:

“Hace falta mucha paciencia para aguantar a esa gente que te dice: <<La muerte no existe, o la muerte no importa>> La muerte claro que existe y sea su existencia del tipo que sea importa. Y ocurra lo que ocurra tiene consecuencias, y tanto ella como sus consecuencias son irrevocables e irreversibles. Por ese principio podríamos decir que nacer no importa. Alzo los ojos al cielo de la noche. Es de todo punto evidente que si me fuera permitido rebuscar en toda esa infinidad de espacios y tiempos, nunca volvería a encontrar en ninguna parte el rostro de ella, ni su voz, ni su tacto. Murió. Está muerta. ¿Es que se trata de una palabra tan difícil de comprender?
No conservo ninguna fotografía suya donde quedara un poco bien. Ni siquiera en mi imaginación soy capaz de reproducir su cara con todo detalle. Y sin embargo, el rostro extraño de cualquier extraño atisbado esta mañana entre la multitud puede presentarse ante mí con nítida perfección al cerrar los ojos por la noche. La explicación es bastante sencilla, creo yo.  Los rostros de los seres a quien mejor hemos conocido, los hemos visto desde tantos ángulos, bajo tantas luces y dotados de tantas expresiones (paseando, durmiendo, riéndose, llorando, comiendo, hablando, o pensando), que todas estas impresiones se nos enmarañan simultáneamente, dentro de la memoria y quedan confundidas en un simple borrón.  Pero su voz está todavía viva. Su voz añorada que en el momento menos pensado me puede convertir en un niño que echa a llorar.”

Y así la voz de todos  mis seres amados, mi Padre, Alvaro mi cuñado, Paco, Ana María, Cinthia, mis amigos, mi tío Julio y los maullidos de mis queridos gatos, hoy me acompañan, junto con su borrosa imagen que se confunde con la de otros pero que siempre, siempre me acompañan por que están conmigo como hoy Diana en cada rincón de la biblioteca y por supuesto de nuestras vidas.

Este escrito se lo dedico de todo corazón a todas las personas de la biblioteca que se encariñaron con Diana y que le dieron un significado muy profundo a una presencia que nos unió en comunidad.

Un abrazo y un maullido a todos!!!

sábado, 7 de abril de 2018

El Prometeo Posmoderno (Un mundo sin Dios)


“Maldito creador! ¿Por qué me hiciste vivir? ¿Por qué no perdí en aquel momento la llama de la existencia que tan imprudentemente encendiste?” - Frankenstein o el Moderno Prometeo, Mary Shelley.



Este año se cumplen 200 años de la publicación de la gran novela “Frankenstein o el Moderno Prometeo”, confieso que al igual que muchos esta extraordinaria novela fue para mi un increíble libro de terror, pero hace poco Netflix por el aniversario del libro lanzó una serie muy interesante, “LasCrónicas de Frankenstein”, de la cual ya vi la primera temporada y me hizo ver la obra original con otra mirada, sobre todo pensando en lo que actualmente vive mi generación. La crisis existencial del protagonista de la serie me apasiona, un hombre creyente tratando de comprender la crueldad, y el dolor del mundo real pero atormentado por su propia crueldad y sufrimiento, hasta que el destino pudiera transformarlo en un monstruo al transgredir sin deseo propio la misma naturaleza, que es en realidad el asunto más importante que Mary Shelley intentó plasmar en su novela, los conflictos existenciales más profundos del Alma Humana.

Investigar sobre la vida de la autora y el contexto histórico que se vivía en sus tiempos definitivamente nos abre también el panorama, y es que la revolución industrial marcó una diferencia en el sentido de muchas cosas, sobre todo de lo que implicaría las necesidades más apremiantes de la naturaleza humana, convirtiéndonos en productores y productos, descubriendo en lo personal una analogía con lo que vivimos actualmente. A eso agreguemos las investigaciones de Darwin y el galvanismo que al parecer eran fuente de grandes reflexiones en los círculos filosóficos y literarios, pues es justo de una charla en donde se platicaba de ello que nace en Mary la inquietud sobre el tema. 



La analogía que usa Mary Shelley con el mito de Prometeo es conmovedora, el hombre intentando suplantar a Dios, Frankenstein, pero al igual que Prometeo la osadía de robar el fuego de la vida no podía quedar sin un castigo y es su misma creación la encargada de martirizarle, el buitre que nunca le abandonará.
Mary tuvo una vida bastante dolorosa, perdió a varios hijos y también a su esposo, vivió en la indigencia y a pesar de pertenecer a una familia culta y liberal, la revolución industrial no fue en ese momento lo mejor que a gente como ella pudiera pasarle. Crítica y reflexiva imagino que nunca dejó de plantearse conflictos que en ese tiempo eran imposibles de evadir, la realidad era como ahora intensa y se imponía por si misma a través del sufrimiento y la tragedia creando en ellos reflexiones infinitas que llegan cuando te abres a lo que grita desesperadamente la realidad.
Entiendo igual la tragedia del monstruo al ser la creación de Frankenstein y no tener el amor de su creador que termina rechazándolo, y el creyendo que fue la infelicidad lo que en ese momento lo volvía un monstruo cuando tal vez volver a vivir no implicaba en si un nacimiento y mas que ese amor lo que tal vez ya no poseía era un alma, misma que muchos seres humanos en ese momento como consecuencia de la industrialización y la guerra sentían que estaban perdiendo, incluso Mary Shelley.



El primer capítulo de la serie de Netflix lleva por título “Un mundo sin Dios” y da pie a lo que Mary intentó plasmar en su obra, el hombre en medio de la desesperación a expensas de sus propios límites intentando suplantar aquello que no comprende asumiendo que lo hace olvidando por esto la esencia de su naturaleza que fue ser creado, y que el monstruo se lo recuerda a Frankenstein y que en la serie (no voy a hacer Spoiler) se plantea de forma increíble al final de la primera temporada, llevando al protagonista a un conflicto aun mas grave de su existencia.

Perder el alma aun estando vivos es tal vez algo que sucede con mas frecuencia de la que imaginamos, yo como psicóloga puedo reconocer que los conflictos de las personas desde hace mucho no radican en sus mentes, sino en sus almas y sus espíritus, y que desgraciadamente ya no hay nada en el mundo que se enfoque en formar nuestra vida espiritual o en rescatar y satisfacer lo que nuestra autentica naturaleza necesita, el mundo nos ofrece una gama infinita de soluciones superficiales y evasivas que lo que hacen es negar esta naturaleza y nos abandona a nuestro propio limite bajo la premisa de que somos ilimitados, pero el desencanto ha traído consecuencias catastróficas.

Fue para mi asombroso encontrar mucha similitud entre mis múltiples reflexiones personales, las de Mary Shelley y las del filósofo coreano Byun-Chul Han que últimamente se ha vuelto famoso por su libro “La sociedad del cansancio”, se los recomiendo ampliamente; cuando descubrí la filosofía de Byung-Chul Han quedé fascinada por que todo eso que el plantea yo ya lo venía observando en mis pacientes, y en las personas con las que he trabajado todo este tiempo y concuerdo en todo, es bajo esta premisa que me atrevo a ayudar a mis pacientes y he visto resultados sorprendentes; y es que soy filosofa y mi formación me abre a otra perspectiva, y partir de la naturaleza repito me está funcionando maravillosamente.

En el Prólogo de la sexta edición Byun-Chul Han utiliza el mito de Prometeo como introducción a sus planteamientos y es tal vez nuestro Prometeo Posmoderno que el llama “El Prometeo Cansado” y transcribo sus palabras: “El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a sí mismo, que está en guerra consigo mismo. En realidad, el sujeto del rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo. El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su álter ego, con el cual está en guerra.  Así visto la relación de Prometeo y eláguila es una relación consigo mismo, una relación de autoexplotación. El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio.  De esta manera, Prometeo, como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito. Es la figura originaria de la sociedad del cansancio.” 

Al final el exceso de rendimiento según el filósofo provoca el infarto del alma.

Y si, somos esos Prometeos cansados, luchando con nuestro álter ego, autoexplotándonos, en un mundo sin Dios, sin esperanza, buscando a quien culpar por nuestro sufrimiento y nuestra maldad devorándonos a nosotros mismos, acabando con nuestra naturaleza humana viviendo como monstruos creados por el Dr. Frankenstein sin un alma.

Artículo Publicado en la Revista Digital Humanum

ESPIRITU AMURALLADO

 Hoy amanecí muy nostálgica, ver fotos me trae recuerdos y llena mi corazón de un sentimiento que ya a mi edad difícilmente se transforma en...