Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de septiembre de 2020

LA HUELLA DE LA REALIDAD

 “Para dejar nuestra huella en la historia hace falta que la realidad imprima su huella en nosotros”

“La tarea de la realidad es despertar las preguntas últimas”

Mariluz, ¿no te aburre la cuarentena? Fue la pregunta que me lanzó mi pacientita de 8 años en medio de su sesión de terapia, y por unos segundos me detuve a pensar, y me di cuenta que no he tenido tiempo de aburrirme en la cuarentena, que ya lleva en mi país más de 6 meses. En todo este tiempo solo he salido 2 veces de casa, soy una persona de las que llaman de alto riesgo por cuestiones de salud y es que ser ermitaña suele ser mi particularidad, y no es que me mantenga alejada de la vida, y ahora entiendo más claramente por qué. 

Los que me conocen saben que tengo una expresión para referirme a la realidad y en especial a mi trabajo: “No salgo a buscar a la realidad, porque ella siempre viene a visitarme al consultorio” , y es que en cada historia en cada situación con mis pacientes la realidad siempre viene a tocar mi puerta y es que es así como para mi funciona la realidad, independientemente de que quieras verla, negarla, o disfrazarla del color que más te acomode, al final se impone y termina estrellándose frente a nosotros.  Muchos nos molestamos, nos frustramos y como seres humanos que somos intentamos desesperadamente zafarnos de esta inefable fatalidad que es tener que mirar o enfrentar lo que tanto evitamos.

Mucho se habla de que la realidad al final tú te la construyes y que cada quien vive su propia realidad, pero eso tan particular no son muchas realidades, son las diferentes percepciones que cada uno tiene de un contexto mucho más amplio que el personal.  Cada uno de mis pacientes vive una situación pero lo que me ayuda a mirar sus circunstancias es percibir que forman parte de algo mucho más grande y que cada uno de sus problemas es una pequeña parte de una realidad más amplia llena de posibilidades que de alguna u otra forma ya sea por el dolor o por confusión simplemente no alcanzan a ver.  Identificar el verdadero problema es una parte esencial, en terapia las personas llegan creyendo que saben cuál es su problema y es curioso porque muchas veces han vivido con la consecuencia o lo que llamamos el síntoma pero lo que han deseado resolver no es quizás el meollo del asunto, y es justo porque nos instalamos en mirar solo nuestra particular percepción que es por eso mismo reducida y a la que todos llaman “mi realidad” pero si pensáramos en “la realidad”, nos abriríamos a un infinito de grandes posibilidades  y podríamos ampliar el panorama, cuando mis pacientes hacen esto se sorprenden de todo lo que no alcanzaban a mirar y con asombro ahora pueden comprender, me encanta mirar sus reacciones cuando descubren algo nuevo, novedoso y diferente.

¿Pero como puede alguien que parece estar aparentemente aislado del mundo estar tan atento a la realidad?   Hay muchas formas de excluirse del mundo, puedes estar inmerso en un sinfín de situaciones y al mismo tiempo estar alienado de la realidad, pero puedes aparentemente estar privado de experiencias y mirar la vida como muy pocos se atreven a mirar, y eso es lo que llamamos “la postura”,  la “apertura y disponibilidad de la razón” que nos abre a darnos cuenta que la realidad no es mía, no soy su dueño, que no es algo que yo construyo sino que está fuera de mi, moviéndose con vida propia, y que yo soy parte de ella, una parte muy pequeña y que eso no significa que cada acción y cada anhelo no tenga su propio poder.

Hace días descubrí en Netflix una película muy viejita, del año 97, protagonizada por Tim Allen y Kristie Alley, traducida en Latinoamérica “En la riqueza y En la pobreza” y me decidí a verla para recordar porque me gustó la primera vez. Es la historia de una pareja que vive en la riqueza, la película inicia en una fiesta donde están celebrando sus 10 años de casados, ante todos parecen felices y en eterna luna de miel, pero por lo que puede apreciarse escenas después, ya no se soportan y viven en un mundo extremadamente superficial, donde lo material y las apariencias es lo que mueve sus existencias.  El contador los ha desfalcado y ahora tienen una deuda con hacienda, son prófugos y por azares del destino al huir para no ser encarcelados terminan en una comunidad Amish escondiéndose y sin proponérselo es justo ahí alejados del mundo y de lo que todos llaman realidad que redescubren el sentido de su matrimonio, así como el valor del trabajo y del sentido de la vida.

Hay una escena bastante significativa en la fiesta de aniversario, Tim Allen está presentando ante todos su nuevo proyecto y es una especie de parque de diversiones en donde la temática gira alrededor de las religiones, una jueza que está presenciando la presentación se ofende y le recrimina la falta de seriedad ante un tema tan profundo como lo es la religión y que el desconoce y del que ha hecho una parodia en un parque de diversiones.  Esta observación marca lo que sucederá en la historia, porque mientras los protagonistas creían vivir en la realidad es irónicamente en un lugar apartado de la “civilización”, en donde personas que por voluntad propia han elegido intentar llevar una vida contemplativa para poder acercarse de manera más fiel al sentido de sus vidas en donde descubren que lo que ellos han estado viviendo definitivamente nada tiene de real.

Tim Allen aprende a arar la tierra y a redescubrir que el trabajo implica un proceso de intima conexión con la naturaleza y sus necesidades, que la vida tiene ciclos y sus propios procesos en donde puedes hacer crecer y crear cuando logras comprender y respetar que es así en todo. En una escena está sentado observando con asombro cómo empieza a crecer la siembra y no puede creer que el haya colaborado para que eso sucediera y su amigo Amish le dice tomando un puñado de tierra en sus manos: “todos nos critican por que supuestamente estamos aislados de la realidad, pero esto, esto es la realidad”.  Su esposa se siente incómoda entre estas mujeres extrañas que cocinan, bordan, cuidan a sus hijos, por que la hacen sentir una inútil, ella que días antes le reclamaba a su esposo que le haya impedido realizar su sueño como diseñadora, siendo ahí en medio de esta aparente rutina agotadora con estas familias en donde no hay luz ni teléfono donde vuelve a diseñar y a redescubrir que más que un sueño que nos lleva al éxito, la vocación tiene que tener un significado vivo con sentido.

Lo que muchos llaman realidad o mundo real, es tal vez lo más lejano a ella, muchos de mis pacientes llegan justo con esa inquietud, ante no poder adaptarse a las exigencias del “mundo”, producir hasta el cansancio, sacrificando salud, familia, anteponiendo deseos antes que necesidades, en un ambiente consumista y ególatra en donde somos el centro del universo para satisfacer nuestros deseos en una carrera loca por la supuesta felicidad que ha incluido ya no solo a los adultos, sino también a los jóvenes y a los niños que sin entender porque simplemente deambulan sin encontrar un sentido, olvidando sus verdaderas necesidades humanas y lo que la realidad exige y nos demanda ante nuestra propia humanidad.

La realidad definitivamente debe dejar una huella, esa vida que todos añoramos y extrañamos por la cuarentena, tal vez no es la auténtica realidad sino una que nos hemos construido, y esta que nos ha tocado vivir ahora es muy probablemente la que nos acercará a esa de la que hemos huido sin darnos cuenta.

Un espacio de mi consultorio

Durante más de veinte años cada uno de mis pacientes con sus historias de dolor, de sufrimiento y de éxito deja siempre una huella muy profunda en mí. No he viajado por el mundo, pero llevo ya muchos años escuchando con mucha atención, leyendo, estudiando, investigando y por supuesto mirando con un profundo respeto la realidad, incluyendo las situaciones que la vida me ofrece, como mis problemas de salud y la cotidianeidad que puede en mucho sorprenderme aun en su aparente insignificancia, no salgo a fiestas los fines de semana, no me muevo en círculos intelectuales, no recibo reconocimientos de prestigiosas universidades, ni condecoraciones de las autoridades que a mi parecer están cada vez mas y mas alejadas de lo que es la realidad, estoy aquí en mi biblioteca con más de 3000 libros, rezando todos los días, acompañada de mi familia y todos mis pacientes así como de aquellos que acuden a mis talleres, círculos de lectura y cines filosóficos para conectarme siempre y directamente con la asombrosa e increíble realidad, esperando siempre recibirles para viajar tal vez como me dijo otro de mis pacientes pues es la sensación que experimenta cuando entra a la biblioteca: “es como si al entrar te transportaras a otro lugar fuera de Mérida” y si, tal vez nos transportamos a un espacio en donde intentamos acercarnos lo más posible a descubrir “la realidad”  para despertar las preguntas últimas y por eso no me he aburrido en la cuarentena.

martes, 14 de enero de 2020

"El Joker y el don de la Terapia"

“Un individuo acude a terapia no sólo por él, sino por el entorno inmediato que tiene el mismo dolor. Es un agente de concienciación y cambio para él y para el entorno.  Tiene una iniciativa que es social y política. Su responsabilidad es la evolución de todos.  Su herida, es la herida del otro, del tiempo herido y del planeta herido.  Si logra sanar, sana también el tiempo, su entorno y el planeta.”  - Jean-Marie Delacroix

(Obligatorio)

El Joker me fascinó, es una película que te hace pensar y que puede hacerlo en distintos ángulos, a mí por ser psicóloga me ha hecho reflexionar en la salud mental y en una de mis grandes pasiones, la psicoterapia.

Casualmente en estos días llegó a mis manos un libro, “El don de la Terapia”, de Irvin D. Yalom, autor de la famosa novela “El día que Nietzche lloró”, es hijo de padres rusos, doctor en medicina, psicólogo de profesión y profesor de psiquiatría en la prestigiosa universidad de Stanford; su libro me recordó algo que viene inquietándome  y es la dificultad que las personas tienen para pedir ayuda y lo difícil que a la sociedad actual le resulta brindarla, al menos la ayuda que realmente necesitamos.


El autor describe su libro como una carta abierta a una nueva generación de terapeutas y a sus pacientes,  plantea que quiere pasar a otros lo que ha aprendido pero está consciente de que  ofrecer consejo e inspiración a la siguiente generación de psicoterapeutas es problemático debido a la gran crisis en la que se encuentra nuestra profesión. Primero el sistema de salud en crisis que gestiona cuestiones económicas y que impone tristemente una modificación radical de los tratamientos psicológicos y es que las personas en medio de toda la gama de abanicos y opciones que se presentan como soluciones a sus males tratan prefieren lo que resulte más práctico, fácil y económico, y entonces la psicoterapia está obligada a modernizarse es decir a resultar más económica y por consiguiente breve, superficial e insustancial.  Una de las cosas de las que se quejan las personas es la dificultad para acceder a un servicio psicológico de calidad y a buen precio, algunos se atreven a plantear –incluso los mismos psicólogos- que es un servicio excluyente porque solo existe para quien puede pagarla, curiosamente no lo dicen del iphone, de una educación privada o de lujos como viajes o pasatiempos costosos, para los que muchos hacen sacrificios para poderlos obtener, aunque asumimos que no todos son de primera necesidad, y es que generalmente ir con un psicólogo se nos hace caro, algunos piensan que es un lujo que no consideran una inversión y para colmo los servicios gratuitos de salud ofrecen atención de muy baja calidad y como sucede en la película ante recortes de presupuesto siempre se eliminará de las prioridades, incluyendo que  los sueldos de los psicólogos nunca se equiparan a los de otros profesionales de la salud.

La película es un fiel reflejo de cómo por más que intentamos huir del sistema, terminamos convirtiéndonos en un producto suyo lo queramos o no, y es que la salud mental y emocional siempre he pensado que no es un asunto cien por ciento privado, y cuando digo esto me refiero a la responsabilidad social y comunitaria que implica el que nos ocupemos de estar bien, no es un problema que solo nos afecte solo a nosotros, el que lo hagamos o no lo  hagamos repercutirá en otros, tanto en los que están cerca como en los que no lo están, por que el impacto que tenemos en la vida de otros no es voluntario la mayor parte del tiempo, la historia de nuestra existencia no es algo que nos incluye solo a nosotros, hay muchos mas incluidos y sin proponérnoslo estamos en sus historias como la película nos lo muestra todo el tiempo.  El no ocuparnos de nuestra salud mental y emocional nos convierte en carne de cañón para el sistema que con sus causas e ideologías nos puede crear problemas y soluciones que nada tienen que ver con nuestra naturaleza, y es que ya ni siquiera nos interesamos por averiguar qué es lo que necesitamos como seres humanos, e intentamos dar solución a situaciones emocionales desde ámbitos que no le competen, como ejemplo tenemos el divorcio, en donde un asunto emocional termina convirtiéndose en un problema visto únicamente desde la perspectiva legal, y un juez con abogados tiene que solucionar algo que las parejas también debieran resolver en el consultorio de un psicólogo y es que a la ley no le corresponde arreglar problemas de comunicación, de codependencia o de dificultad para construir y mantener vínculos.


Actualmente muchos problemas emocionales intentamos resolverlos creando leyes, inventando causas que disfrazan carencias o conflictos que traemos sin resolver, estamos proyectando en asuntos políticos y legales cuestiones personales que debieran resolverse de forma particular. Es increíble la forma en que una dificultad en el entorno familiar, la falta de autoestima,  por mencionar algunos problemas como en el caso de la película pueden derivar en un resentimiento social dirigido a otros ciudadanos y al sistema visto como una figura paternal que nos traerá las soluciones que nosotros mismos no hemos podido gestionar porque ni siquiera nos hemos ocupado por saber cómo llegamos a ese punto y en averiguar cómo funciona nuestra naturaleza.  La realidad es que Arthur intentó hacerlo, quiso recibir ayuda, el problema es que esa ayuda proveniente del sistema será dada en la medida de lo que él considera que necesitas, y eso muchas veces no coincide con la realidad.
Cuando me preguntan quién necesita la terapia, siempre contesto que la necesitamos todos, y es que a pesar de que la película nos la presenta como una herramienta exclusiva para un trastorno mental, la realidad es que el apoyo psicoterapéutico enfocado desde una perspectiva existencial es una  opción para todas las personas.  



Cuando la gente me cuestiona que corriente manejo, confieso que se me dificultaba darle un nombre, con el tiempo me enfoqué a la terapia existencial, y descubrí que habiendo estudiado una maestría en filosofía, mis sesiones definitivamente tienen un enfoque más profundo y enfocado a asuntos existenciales que todos en algún momento intentamos resolver.
Otra de las cuestiones que plantea Irvin D. Yalom, es que no pierde la fe en que en el futuro una generación de terapeutas provenientes de una variedad de disciplinas , (psicólogos, consejeros pastorales, filósofos clínicos ) continuarán consagrándose a una rigurosa formación y encontrarán pacientes deseosos de un crecimiento y un cambio profundos y dispuestos a realizar un compromiso de final abierto con la terapia, advierte que es justo para estos terapeutas y para estos pacientes que escribe su hermoso libro El don de la terapia.
Para mí la terapia es un “encuentro”, alguna vez escuché que es el encuentro de dos almas, y es curioso porque psicología es justamente lo que significa, “tratado del alma”, pero no desde una perspectiva espiritualista como muchos quieren hacerla pasar, sino desde un enfoque filosófico en donde el alma es aquella esencia del hombre en donde radica su razón y todo aquello que lo define y lo hace persona.

La filosofía se convirtió en mi herramienta, porque es desde la naturaleza del hombre donde empecé a observar nuestras carencias que se convertían en conflictos psicológicos que eran el síntoma de algo más profundo y de pronto me encontraba en mis sesiones hablando del sentido de la vida, o intentando ayudar a responder la inquietante pregunta de ¿Quién soy?, y como bien menciona Yalom terminamos enfocándonos a lo que él llama “preocupaciones últimas” y que se vuelven relevantes en la psicoterapia: la muerte, el aislamiento, el sentido de la vida y la libertad.

El Joker se queja de falta de empatía, se harta de esa invisibilidad que experimenta fruto de la indiferencia, y es que a través de estos encuentros que nos remiten a vínculos que nos rescatan como escribí en mi artículo “Del amor y otras discapacidades” que dependerá el salir de esta invisibilidad, pero como planteo es evidente que la gran mayoría tenemos esa dificultad y como sociedad no podemos ofrecer una mirada al otro que pueda rescatarlo y entonces no reconocemos su humanidad y terminamos convertidos en meros objetos muchas veces hasta antes de nacer.  “La psicoterapia no es un sustituto de la vida, a diferencia de lo que muchos creen la relación no es un fin, sino un medio para un fin, la intimidad de la relación terapéutica cumple con muchos propósitos, provee un lugar seguro para que los pacientes se abran lo máximo posible y más aún, les ofrece la experiencia de ser aceptados y comprendidos tras una profunda apertura o revelación y enseña la habilidad necesaria: el paciente aprende aquello que es necesario en una relación íntima, y aprende que la intimidad es posible, incluso alcanzable”.


Es importante aclarar que existen muchas corrientes en psicoterapia, no todos los psicólogos manejamos la misma postura, y cada uno crea su propia forma y método muy particular, en la relación psicoterapéutica es mi propia persona el instrumento de trabajo, e independientemente de que exista una técnica, el método es personalizado por que partimos de que cada individuo es único (incluyendo el psicólogo) y todas las situaciones se viven y experimentan de forma muy personal, y es de esta relación que se construye y de este vínculo que se crea que depende el éxito o fracaso del proceso y hacen de estos los elementos esenciales de la cura terapéutica.

Vivimos tiempos extremadamente complejos, pero a pesar de que el mundo cambia los conflictos existenciales que la humanidad ha vivido siguen siendo los mismos, esos nunca cambian, leer a Aristóteles, a Descartes, a San Agustín y a Dostoyevski por mencionar algunos  lo confirma, los problemas que veo a diario también, el detalle está en que nos quieren hacer creer que si cambian y por lo tanto pareciera que lo que antes necesitábamos ya no es esencial y nuestra escala de prioridades humanas se modifica, pero como Arthur plantea en ese dolor del que no puede desprenderse lo peor que puede pasarnos padeciendo un trastorno mental o existencial es que la gente te trate como si no los tuvieras, y eso es a lo que yo llamo evadir la realidad.

Mariluz Barrera González
Psicóloga con Maestría en Filosofía y Certificación Internacional en Prácticas Colaborativas
Directora y Fundadora del Instituto Hypatia y de la Biblioteca y Sala de Lectura  El Gato de Alicia.


viernes, 4 de enero de 2019

El Oboe de Gabriel

"La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no la ha extinguido". - Juan 1;5



Llevo días intentando ordenar mis ideas para escribir este artículo ya que son muchas y no encuentro  por donde empezar.  El tema de las películas en mi vida ha sido mas que pedagógico y por eso en mi reciente proyecto decidí incluirlas en una biblioteca que mis hijos, mi esposo José y yo fundamos hace unos años.

Hay una actividad que ha cobrado mucha popularidad entre los usuarios  y es la función de "Cine Filosófico".  Decidí llamarla así porque la intención era proyectar películas que nos hagan reflexionar específicamente sobre los temas filosóficos más profundos que mueven al hombre hoy y siempre.

Elegir la película es un reto, ya que al final de la proyección realizamos un pequeño análisis y las personas participan.  En esta ocasión, a mediados de octubre, se ha programado la película La Misión, del director Roland Joffé.

La historia narra que a mediadios del siglo XVIII, un jesuita español se adentra en la selva amazónica para construir una misión y convertir a los indígenas del lugar, pero sus aspiraciones se ven truncadas cuando los hispanos ceden el reino a los portugueses, que además ven como amenazador el poder evangelizador de los jesuitas.

Mucho se había escrito de las misiones jesuíticas del Paraguay, pero esta espectacular producción, superior a los 23 millones de dólares, y que se convirtió en un éxito de taquilla, está basada en un poco conocido incidente histórico entre colonialistas y jesuitas en el siglo XVIII.

La película nos hace reflexionar sobre temas extremadamente profundos y llenos de actualidad, pero el que particularmente me lleva a escribir este artículo es justamente el de la "belleza" y su relación con la religiosidad.

Me mueve e interpela todo el contenido de la cinta, incluyendo la historia de la evangelización, los paisajes, las grandes actuaciones y principalmente el complemento perfecto con la música de Ennio Morricone.

En los mas de 3000 libros de nuestra biblioteca, que han sido donados, se pueden descubrir tesoros como el que tuve la suerte de encontrar en el libro Lo estético y lo religioso: cotejo de experiencias y expresiones de Antonio Blanch, S.J.

El libro aborda temas como la experiencia religiosa, la experiencia estética, el cotejo de experiencias-cumbre, símbolos religiosos y símbolos estéticos, además de tres tipos de obras literarias según su alcance trascendente.

Ni la estética ni ell arte son temas que domino, pero es justo porque como dice Eduardo Segura cuando habla de la obra de Tolkien: "la percepción de las cosas requiere una razonabilidad, un juicio adecuado a lo que las cosas son y el arte es la manera de sobreponerse al paso del tiempo a la permanencia y el verdadero artista es un subcreador, crea a imagen y semejanza de su creador y nunca deja de crear belleza, pues hay un aleteo divino que no puede quedar callado ni siquiera por la manufactura de nuestras obras."

Después de leer a Antonio Blanch y escuchando "El Oboe de Gabriel", que es el tema principal de la película La Misión, intento transportarme a esos instantes que de forma mágica recrea la pelicula, en la que una persona mirada por otra, a quien le parecías indiferete, de pronto toca una flauta y te envía el mensaje mas importante de la vida: que no est´´as solo y que además tu existencia es fruto de un amor infinito. Te dice que no eres una carga, que no estás perdido en una selva oscura y que eres, por eso, capaz de crear belleza, de realizar obras de arte, porque eres una creación y te sientes atraído y, además, esas preguntas que parece que nunca te hiciste despiertan porque están ahí y aunque ya te las hiciste, siempre vuelven y ahora tienen una respuesta.

Esa es la experiencia religiosa, que se describe como aquella toma de conciencia por la que el ser humano se capta estando en relación existencial con algo extraordinario que se le impone desde afuera.  Y se impone no porque se usó la fuerza bruta, como las historias cuentan en las leyendas negras de la colonización, sino que se impone porque la realidad es así: de pronto se te estrella de frente y está ahi.  Esto es algo que platico constantemente con mis pacientes en terapia y al final no te queda de otra más que mirarla y abrazarla, porque así es la realidad.

La reacción ante la belleza que nos remite a lo divino es un recordatorio, ya que la vida nos hace olvidar con facilidad o, peor aún, pareciera que nada en ella tuviera un significado y dejamos de lado, sin darnos cuenta, lo que nos hace ser personas.

Las diversas historias de los personajes en la trama, los guaraníes, el padre Gabriel (Jeremy Irons), Rodrigo Mendoza (Robert de Niro), el Cardenal Altamirano (Ray McAnally), nos muestran varios caminos: el descubrimiento de la verdad, la misericordia y la esperanza, la redención y la corrupción.
Y podemos tal vez, conectarnos con alguno en particular.  Yo me he sentido personalmente como cada uno en diversos momentos, pero me niego a aceptar, como le dicen al cardenal los político, que "así es el mundo": injusto y cruel.  En verdad "así no es el mundo, así lo hemos hecho", porque la realidad es que hay algo mas grande y especialmente en cada uno: hay algo que nos hace únicos y especiales, pero necesitamos una presencia que nos provoque para tomar en serio nuestros dones para embellecer el mundo y entonar juntos, como una gran orquesta sublime, el oboe de Gabriel para enviar este importante mensaje, que tal vez se escuche como un susurro en un mundo lleno de ruido que intenta opacar lo estético y lo religioso, resignándonos a que lo que miramos y vivimos no nos remite a nada y así convertirnos en unos desesperanzados fácilmente corruptibles, renunciando con ello a ese anhelo infinito que guarda desde siempre nuestro corazón.

Publicado en la Revista HUMANUM


miércoles, 3 de octubre de 2018

LA STRADA – El propósito y la compañía

Por Mariluz Barrera González

"Todo en esta vida tiene un propósito.  Hasta esta piedra... No, no se cual es el propósito de esta piedra.  Pero debe tener uno. Porque si esta piedra no tiene un propósito, entonces nada tiene sentido. Ni las estrellas. Y tu también, tu también tienes un propósito."    El Loco- La Strada



Personalmente he vivido situaciones muy difíciles, las cuestiones de salud y las pérdidas han sido algunas de las pruebas más grandes, hace algunos años la enfermedad me puso en jaque y tuve que tomar decisiones que en su momento a muchos le parecieron descabelladas, priorizar mi salud hizo que mi economía flaqueara y en el 2014 pasábamos por una de las crisis más duras que hemos vivido, tal vez no como la que afrontamos ahora, pero existencialmente reconozco que no estaba en mi mejor momento, fue cuando vi por primera vez la película LA STRADA, de  Federico Fellini, leí un artículo sobre las películas favoritas del papa Francisco y me aventuré a verla y puedo decir que  llegó justo en el momento que mas la necesitaba, no solo tenía problemas económicos y de salud, me cuestionaba fuertemente si debía continuar ejerciendo mi profesión, la realidad es que me sentía muy decepcionada.

Este 6 de Septiembre se cumplen 64 años de su estreno en el Festival de Cine de Venecia, La Strada, una historia increíblemente humana, en donde sus  personajes, Zampanó, Gelsomina y el Loco nos llevan a un recorrido profundo y espiritual por la calle cruda y solitaria en que suele por momentos convertirse la vida.



Clasificada en el género neorrealista, juzgada por la crítica marxista de resaltar el individualismo y el misticismo de corte religioso a lo que Fellini respondió afirmando que “el neorrealismo debería abarcar no solo la realidad social, sino también la realidad espiritual, la realidad metafísica, todo lo que hay dentro del hombre”, es sorprendente que en un momento como el de la posguerra, y justo como el que se vive ahora se tenga que remarcar y defender el hecho de que estos aspectos de la humanidad son la prioridad, pero si a mí me han criticado por descabellada, no me sorprendió saber que el mismo Fellini tuvo que defender su postura y la mirada de lo humano que ya a muchos parece no interesarles y que en los momentos de crisis más difícil es lo que me cuestiono.

Cuando vi la película esa primera vez en las noticias se hablaban de 4 suicidios en 24 horas en la ciudad, y dos niños de 11 y 12 años respectivamente se encontraban en la lista, 20 años como terapeuta escuchando historias, viviendo de cerca el sufrimiento de las personas no me deja indiferente y me confirma como Fellini que estos temas siempre son y serán importantes, en medio de una guerra, después de ella o en cualquier circunstancia donde nuestra humanidad y espiritualidad siempre estarán en juego.

Fellini plasma un panorama de la Italia de la posguerra, los personajes intentan plantear tres posturas ante la vida, Gelsomina (Giulietta Massina),  representado la apertura original del niño hacia la realidad, Zampanó (Anthony Quinn), la cruda brutalidad del animal y El Loco (Richard Basehart), el sentido de la vida que pende de una cuerda floja y que parece locura . La Strada significa la Calle, que representa el camino, ese camino por el que todos transitamos, tratando algunos de encontrar qué sentido tiene nuestra vida, algunos otros vivirán el riesgo, al límite sin importar las consecuencias y otros más que tal vez son los que abundan, van por la vida amargados, frustrados, indiferentes, desconectados, sin plena consciencia de su propia soledad asumiendo tal vez como nos quieren hacer creer que fue una decisión propia, pero que no es más que el resultado de todo lo que se ocasiona por la falta de reconocimiento de nuestra humanidad.



Primero me identifiqué con Gelsomina, con esa mirada noble e ingenua que intenta sin aparente lógica abrazar lo que la vida le presenta, aun sin poder entenderlo, pero con la certeza de que hay algo más grande y que resulta obvio porque se impone y por momentos parece acorralarte, y solo abriéndote a esta pregunta que constantemente se plantea ante el anhelo de ser mirada por Zampanó y de ser mas que amada, necesitada, aunque esto implique sufrimiento pero siempre con un sentido.  En otros momentos me vi como el Loco, intentando conformarme con el instante y lo fútil de lo que ofrece creyendo que así se sufrirá menos, el problema es que para vivir de esa forma se necesita el riesgo, el límite para poder sacarle todo el jugo y nuevamente llega la insatisfacción que nunca acaba. Más impactante ha sido descubrir que tal vez muchos estamos como  Zampanó, intentando por voluntad propia recurrir a la soledad sin construir vínculos profundos para no sufrir, para no comprometernos, creyendo que así somos más responsables, pero en el camino lastimamos a las personas, porque nuestra mirada que tanto necesita el otro para ser rescatado de algo más que la indiferencia es justo el sentido de los encuentros que dan a la vida el significado que nos convierte en personas y que también nos salva y nos dignifica como seres humanos. 

Cuando Zampanó se descubre completamente solo y cae en cuenta de que esta soledad no ha sido su decisión es cuando no nos quedan más que dos opciones, resignarnos a que la vida no es trascendencia porque no hay nada que nos rescate ni que nos acompañe en esta intrínseca soledad, o abrazar la vida como señal de un misterio más grande y descubrir que siempre hay una compañía que nos salvará y redimirá para descubrir a través de su presencia que nos remite a este misterio para darnos cuenta que nunca hemos estado solos.

Gracias, Fellini y Gelsomina por este grandioso recordatorio.


Publicado en la Revista Digital Humanum

ESPIRITU AMURALLADO

 Hoy amanecí muy nostálgica, ver fotos me trae recuerdos y llena mi corazón de un sentimiento que ya a mi edad difícilmente se transforma en...