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miércoles, 11 de agosto de 2021

EL OLOR DEL AMOR - Recuerdos

 Este escrito lo publiqué el 19 de Agosto del 2010 en un blog que abrí hace muchos años en honor a mi padre, su partida fue muy dura para mi, ahora después de muchos años me queda mas claro por que me dolió tanto.  Actualmente me encuentro haciendo una limpieza de mi vida y de muchas cosas en particular, iré rescatando algunos escritos, este especialmente me ha gustado, a veces me doy a la tarea de reescribir lo escrito en el pasado, esta vez deseo compartirlo tal cual, no le he cambiado nada, me hizo pensar muchísimo, se habla del miedo que la juventud actual tiene sobre la paternidad y la maternidad, sin entrar en detalles de si eso es mas un signo de responsabilidad o de miedo a ella, mi artículo es muy claro al respecto, igual me hizo reflexionar sobre todo con el tema de la pandemia, de esa enfermedad tan terrible que nos roba el olfato y a los seres que amamos, espero que lo disfruten tanto como yo.


Las cosas que vivo con Sofía y Rafael me fascinan... no puedo evitarlo... hoy leí en el facebook un artículo que hablaba de estudios realizados para medir si las personas son mas felices con hijos o sin hijos... la verdad me dio risa... primero tendríamos que definir la felicidad, que en estos tiempos resulta tan diversa, y tan material, al final es fácil echar la culpa a otros de nuestros errores, nuestros defectos y nuestros problemas, los hijos muchas veces vienen para eso y entonces decir que por su culpa somos infelices viene todavía mucho mejor.

Los hijos nos enfrentan, nos confrontan, miran la realidad a través de nuestros ojos, de nuestras actitudes, de nuestra vida misma... la gente que opta por pasar poco tiempo con sus hijos prefiriendo el trabajo y otras circunstancias es de entenderlos, claro que estando con ellos puedes ser infeliz, porque exigen, porque cuestionan, porque te hacen pensar en situaciones que no deseas, los niños no evaden, enfrentan, los adultos somos buenísimos para evadir... hemos creado en el transcurso de nuestra vida un sin fin de mecanismos para no mirar la realidad, los niños la miran y nos la recuerdan TODO EL TIEMPO, lo bello y lo feo, lo que encanta y lo que duele, y en la mayoría de los casos son nuestro espejo, un espejo en el que miramos mas nuestros defectos que nuestras virtudes, por eso los eitamos, por eso no les daos tiempo o cuando estamos con ellos nos irritan, nos molestan, NOS HACEN INFELICES, ¿quién es feliz con alguien que te enfrenta a la realidad que no te gusta? 

Siendo así, estoy de acuerdo con las investigaciones... LOS ADULTOS SON MAS FELICES CUANDO NO TIENEN HIJOS... por que pueden evadir la realidad de mil formas sin que nadie les cuestione ni les recuerde nada, UN HIJO te ayuda a mirarte a ti mismo, tu rol de padre no es necesariamente un trabajo bien o mal pagado, es una circunstancia de tu vida que te exige, que te pide y que te da, tener en tus manos una vida, un ser y acompañarlo para darle lomejor y lo peor de ti no es nada fácil, es la tarea mas complicada, y mas exigente, por eso no es fácil enfrentarla, y es que es cirto, todo el mundo quiere ser feliz, nadie quiere el dolor de una pérdida, de una exigencia, de un reclamo, de una enfermedad, de la presión económica, o de un sentimiento de culpa.

Para ser padres se educa con el ejemplo, con nuestra propia existencia, no son válidos los discursos, las palabras se las lleva el viento, y si los discursos no tienen sustento con los actos, peor aun, es increíble escuchar a los niños llamar a los adultos MENTIROSOS, "dicen una cosa y hacen otra", ¿quién se siente feliz después de eso? solo alguien que quiere ser mejor, solo alguien que ama la introspección y el autoconocimiento, solo alguien que mire en los ojos de sus hijos las preguntas mas certeras de la vida.

¿Y qué podemos decir de los miedos? los miedos más profundos crecen cuando somos padres, y ¿quién quiere tener miedo? ¿quién quiere vencer y enfrentar sus miedos?

Hace unos diás Sofía me decía: "MAMA HUELES RIQUISIMO...ME ENCANTA TU OLOR...CUANDO NO ESTAS EN LA CASA ME PONGO TU PIJAMA ENCIMA Y SIENTO TU PIEL SOBRE DE MI...HUELES TAN RICO...Y CUANDO NO ESTAS SIENTO QUE ESTAS CONMIGO..." sonreí y lloré, no pude evitarlo, recuerdo que era exactamente lo que me sucedía con mi madre y con mi padre también, sus olores impregnados en sus prendas me encantaban y los comentarios de Sofía me hicieron recordar algo que mi padre siempre me decía, que le encantaba mi olor, que olía a bebé, que a pesar de ser adulta mi olor siempre fue el mismo y que le gustaba, por eso cuando Sofía me dijo que mi olor le encantaba me conmovió muchísimo.

El amor tiene olor, eso es cierto, y los olores no solo nos traen recuerdos, nos inspiran seguridad, confianza y calidez, los bebés y los niños tienen el olfato muy bien desarrollado, no solo es cuestión de supervivencia física, sino de supervivencia emocional. 

Recuerdo los últimos días de mi padre, su olor era muy particular, tanto medicamento, y el olor a hospital impregnados en su piel, pero ahora que no está recuerdo su perfume, Steffano, y su vasselina en el cabello que usó durante tantos años, pero sobre todo el de su amor. 

No se si mi padre hubiese sido más feliz sin hijos, la verdad su existencia me hacía sentir tan querida, tan amada, tan especial, que doy por hecho que si fue feliz.

Yo podría decir que no soy tan feliz ahora por tantas circunstancias de la vida, pero por mis hijos no, por ellos soy tan feliz, por ellos lucho por vivir cada día, por ellos tengo proyectos, planes y sueños, mi concepto de felicidad es tan sencillo, materialmente no tengo todo lo que muchos desean, pero emocionalmente me siento completa y eso se lo debo a SOFIA Y A RAFAEL, que huelen rico, huelen a puro amor. 

UN BESO A TODOS. 





viernes, 12 de junio de 2020

EL SENTIDO ME ENCONTRO DE NUEVO EN LA CUARENTENA


“El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida”. Viktor Frankl

He vivido en confinamiento desde hace varios años, cuando una enfermedad crónica en plena juventud y vida productiva llegó a mí, justamente estaba por inaugurar el Instituto Hypatia, uno de mis primeros proyectos y estuve a punto de no hacerlo. El Lupus es una enfermedad autoinmune que te limita de una manera drástica, así que mi vida no sería la misma, siempre fui muy activa, y apasionada en lo que hago, estando embarazada de mi primera hija tenía 2 empleos y además mi consultorio privado, así que la noticia de tener que bajar el ritmo y además privarme de ciertas actividades a plena luz del día por el problema con los rayos ultravioleta no fue fácil de asimilar. La vida tiene limites siempre lo supe pero no se me habían manifestado tan drásticamente, al final parecía que yo siempre los sobrepasaba.  No detuve mis proyectos, lo que hice fue renunciar a mi empleo para dedicarme a ellos, todos me dijeron que era una locura y como suele sucederme la enfermedad se convirtió en un reto más, y ahí fue donde sin darme cuenta el camino del sentido de mi vida inició sin proponérmelo.

Muchos saben que soy psicóloga y estudié filosofía, pero es la filosofía lo que rige la mayor parte de mi trabajo y de mi vida, de ahí he dado un salto a la teología y el panorama se ha ampliado de una forma increíble. Cada situación, cada momento se ha convertido en un regalo, en un signo, que siempre intento abrazar, ya no se trata de desafiar los límites para probarme que soy invencible y por eso tengo un valor, opté por empezar a contemplar y apreciar la realidad e intentar descifrar el significado que lleva implícito,  y es así que cada situación se convierte en pequeñas huellas que se quedan impregnadas siendo los faros con los que me voy guiando para descubrir mi camino, y paso por momentos que he llamado “intentar ser fiel a mi naturaleza” a lo que mi corazón me dicta y entonces descubrí que no estoy buscando el sentido, la realidad es que el sentido me busca, me ha buscado siempre.


Mi consultorio
Hace ya más de 3 años que nos mudamos a la ciudad de Mérida, siguiendo el llamado de la realidad, había fundado una biblioteca con más de 3000 libros donados, la situación económica en Campeche no estaba bien, estábamos en una fase crítica y me cuestionaba si hacer homeschooling con mis hijos era una buena decisión, iba buscando más que un sueño, poder concretar un estilo de vida propio adaptado a mi circunstancia sin negar la realidad que se me presentaba.  Nos mudamos y no fue sencillo, fue un proceso difícil pero lo logramos, la biblioteca se transformó en un hijo hermoso fruto de mi primer proyecto y la aceptación de las personas en Yucatán fue inmediata.  El Gato de Alicia se ha convertido en el nuevo faro que me lanza las piezas para descubrir y dar forma a lo que estaba buscando.  Encontré que mi trabajo terapéutico y filosófico se adaptaba maravillosamente al enfoque que la cultura en su esencia tiene como función en la vida, y que urgen espacios que den prioridad a la naturaleza humana y que ayuden a las personas a recobrar el reencuentro con su humanidad y entonces armé actividades como  Cines filosóficos, círculos de lectura, un taller de escritura terapéutica, otro de fotografía terapéutica, charlas y conferencias, una tertulia literaria y cinéfila cada quince días y por supuesto las psicoterapias, mi consultorio está en la biblioteca ofreciendo el servicio de Consultoría Filosófica y Terapia existencial.

Pasó el tiempo y todo parecía ir de maravilla, era empezar de nuevo en otro lugar pero eso no nos detuvo, el espacio ya nos quedaba pequeño, la gente respondió muy bien, la biblioteca está en nuestra casa, mis hijos hacían homeschooling y la vida parecía sonreírnos, hasta que de pronto nuevamente la realidad como generalmente acostumbra hizo de  las suyas y decidió imponerse como mejor le parecía en estos momentos. En medio de la pandemia confieso que me he sentido viviendo en una distopía de las mas bizarras que se me pudieran ocurrir, sin embargo yo en mis expectativas más realistas y profundas visualizaba que esto pasaría algún día, lo que nunca imaginé es que me tocaría vivirlo, y nuevamente la realidad me exigía y me hablaba para exigirme y decirme cosas que necesitaba abrazar y entender pero para mi sorpresa el camino ya se había iniciado, aquellos cambios que empecé a hacer años atrás cobraron un sentido más grande y me asombraba que lo único que hacía era responder de forma  casi instantánea porque ya todo estaba ahí.

La biblioteca no ha podido abrir sus puertas desde que empezó la contingencia, pero todo ahora lo estamos haciendo vía internet, el primer paso fue dar mis consultas en línea, mis pacientes y yo nos hemos adaptado de maravilla y sus procesos han sido enriquecedores y poderosos tengo que confesarlo, han sido fuertes, valientes y lo vamos logrando, de ahí pasar los talleres y las actividades era algo complejo, por que partimos de la premisa de que es necesario el contacto y la presencia para que el proceso sea efectivo, pero me di a la tarea de intentar transmitir y crear el ambiente que logro cuando las personas se encuentran cara a cara y lo he conseguido, y ahora podemos contar con la presencia de personas de muchas partes de la república que desde hace tiempo querían disfrutar de nuestras actividades. Me han surgido ideas, y proyectos nuevos, armé un taller de contemplación que tuvo una hermosa respuesta y parece que la creatividad no se detiene.




Lo más bello de todo ha sido la convivencia familiar, ya pasábamos mucho tiempo juntos, pero poder sentir que tenemos en nuestras manos una parte de la situación nos ayuda mucho aunque la gran parte de todo parece que se sale de nuestro control y no sabemos cuánto tiempo va a durar. Sin planearlo hemos recuperado nuestro espacio ya que como comenté la biblioteca está en nuestra casa, y al abrir las puertas al público compartíamos y perdíamos un poco de privacidad y a veces no disfrutábamos de la biblioteca tanto como quisiéramos, pero ahora eso ha cambiado, cada espacio es ahora valioso y lo estamos disfrutando al máximo.  Para mis hijos no ha sido sencillo, a pesar de ser educados en casa, Sofía ya este curso iniciaba la universidad y Rafa estaba realizando actividades que en verdad le apasionaban y le enseñaban mucho, entre ellas quería hacer su primera comunión, un sueño que venía postergando y todo eso ahora se ha tenido que poner en pausa.

Rafa tocando su batería que ahora está en la biblioteca

Extraño a las personas, abrazarlas y darles besos, soy muy física en ese sentido, añoro las tertulias cada quince días esa convivencia con seres especiales que se han convertido ya en parte de mi familia y a quienes les agradezco de corazón dejarnos entrar en sus vidas, y de ahí todo el movimiento, los usuarios de la biblioteca, las funciones de cine filosófico y los talleres. 

Desde que empezó todo no he salido para nada de la casa, llevo más de 2 meses confinada,  he visto el mundo a través de las noticias y de lo que leo e investigo en la red, y por supuesto de lo que me comparten mis pacientes y las personas que toman mis talleres, el que sale a trabajar y a hacer las compras es José, literalmente estoy trabajando arduamente y no me he detenido en la casa, pero hoy me vi en la necesidad de hacerlo porque me contrataron para dar una charla a 42 ejecutivos conectados en línea en sus casas y algunos en sus cubículos, misma que impartí desde las oficinas de la empresa y cuyo tema fue “El Sentido del Trabajo en un enfoque existencial” y confieso que no sentí una gran diferencia, pensé que al salir me sentiría emocionada al ver la calle y a las personas, y si, en parte fue genial ver gente y observar a todos con sus cubre bocas e intentando darte una sonrisa, pero la verdad es que la vida aun así sigue siendo asombrosa, y lo que la cuarentena me ha obligado a sentir, a pensar y a hacer se lo agradezco infinitamente.  

Darme cuenta que la realidad nos impacta a todos en una misma dimensión pero en circunstancias diferentes ha sido algo que me obliga a cuestionarme cosas muy esenciales y a confirmar otras que ya venía yo repitiendo constantemente, “la realidad es una para todos” nos guste o no, nos interpela a todos, se nos impone: la muerte de la gente, el sufrimiento de los afectados, todo me involucra lo quiera o no, estamos inmersos en esta realidad nos agrade o no, pero soy yo la que decide si quiero verla, como verla y como enfrentarla, pero si le resto a la realidad el poder que tiene en sí misma para abrazar el mensaje que conlleva estoy privándome de la mejor parte que la vida me ofrece. Me va quedando claro poco a poco que no soy yo el punto de partida ni el final, esto es mucho más amplio y me atrevo a decir que infinito, lleno de posibilidades, buenas y malas, duras y dolorosas, para esta pandemia soy una persona de riesgo según las estadísticas gracias al Lupus, al principio el miedo me invadía pensando en todo lo que no quería que me sucediera, como la primera vez cuando me dieron mi diagnóstico años atrás y entonces me enfoqué en todo lo que estaba a mi alcance, en lo que esta circunstancia me exigía una vez más, mis hijos, mi esposo, nuestra casa, el dolor de mis pacientes, sus necesidades, las mías, las nuestras y el sentido me buscó nuevamente, y seguro me seguirá buscando y yo abierta y confiadamente como lo hago siempre asumiendo que proviene de algo más grande que yo, sin dudarlo me dejaré encontrar.



viernes, 14 de febrero de 2020

DEL AMOR Y OTRAS DISCAPACIDADES


“Si uno no se encuentra jamás, ni siquiera por un instante, en el clima de un encuentro, abandona este mundo con la convicción de haber vivido una existencia privada de sentido y de valor; se marcha vacío, porque no ha sido llenado por nadie”. (S.Grygiel)

Una de las cosas que más disfruto de mi trabajo como psicóloga es el  trabajo con parejas.  En mis veinte años como psicóloga he visto transformarse la situación emocional y psicológica de las personas, confieso que actualmente los problemas son más intensos, críticos y me atrevo a decir que graves. Por ejemplo, no era tan común diagnosticar depresión crónica y ahora es de los diagnósticos más frecuentes, con complicaciones como ideas suicidas o intentos de suicidio y trastornos de ansiedad.  En las relaciones de pareja este fenómeno de la transformación no podía quedarse atrás, y he observado como las relaciones han mutado pero aquello que siempre las ha sostenido y el motivo por el que nacen es justo lo que permanece intacto aun con el paso del tiempo.



Algo que he descubierto es que las personas tenemos más que nunca una dificultad para crear vínculos, no estamos hablando de lo que todos conocemos como habilidades sociales, el vínculo es algo más profundo, es la conexión que establecemos con algunas personas y que termina ayudándonos a definir algo más que nuestra identidad.  En esa necesidad humana de establecer encuentros, se halla la de lograr relaciones que nos permiten reconocer el valor de nuestra existencia personal, es decir, el sentir y saber que nuestra presencia es bien recibida en este mundo y que además tiene una razón. 
El primer encuentro lo tenemos con nuestros padres, son los primeros vínculos que logramos formar, y es de esa manera en que aprendimos a construir o no esos vínculos que repetiremos en cada una de las relaciones que tengamos en el curso de nuestra vida. No todas nuestras relaciones califican como encuentros, no con todos construimos vínculos, solo contadas personas pueden en este sentido rescatar nuestra humanidad y revelar nuestra existencia y es que estos encuentros exigen siempre otro más profundo y verdadero. Nuestras relaciones se convierten en un signo concreto de algo divino que nos conecta con el infinito.


Viene a mi mente la película Angel-A, esa historia francesa del director Luc Besson muy famoso por su obra maestra El Quinto Elemento, que nos narra la historia de un hombre, André de 28 años cuya vida está en completo caos, se dedica a estafar a las personas y tiene una deuda con unos mafiosos que en esta ocasión han amenazado con matarlo, ante la dificultad de resolver su vida de fracasos decide suicidarse en el río Sena y es ahí donde encuentra a Angel-A que también está por saltar del puente, André le pide que no lo haga pero ella insiste y al lanzarse, es él quien la rescata y es justo ahí donde empieza esta conmovedora historia.  André y Angel-A logran establecer un encuentro que los salva a ambos, la película narra de forma muy sencilla pero a la vez profunda la forma en que algo mucho más que el sentimentalismo une a las parejas y como se construye un vínculo que desvela la existencia de cada ser.  

Angel-A le confiesa a André que es un Angel y que fue enviada para salvarlo pero en sus planes no estaba enamorarse y es que ella también necesita ser salvada. Angel-A le enseña a André que no puede dar amor porque tal vez nunca lo recibió y es imposible también que pueda dárselo a sí mismo, esta discapacidad emocional por llamarla de una forma le dificulta también recibir amor y por supuesto esto es lo que llamamos no poder crear vínculos.


Vivimos una época donde las personas ya no construimos vínculos, en las familias los hijos y sus padres ya no solo no pasan tiempos juntos, sino que sus relaciones tienden a ser más que superficiales, es decir no podríamos llamarlas encuentros, eso tal vez sucedía en el pasado pero los hijos contaban con otros entornos que les ofrecían lo que los psicólogos llaman redes de apoyo en donde poder encontrar relaciones que les ofrecieran esos vínculos que no construían en casa. Actualmente eso ya no sucede, y es que la pandemia de depresión de la que habla la OMS tiene mucho que ver con esa pandemia de soledad que viven las personas, porque sus vínculos no existen, y a la hora de encontrar pareja esa dificultad siempre sale a flote.  

Cambiar a las personas por mascotas no ayuda mucho, los encuentros y los vínculos tienen que ser de persona a persona, antropológicamente es una necesidad de nuestra naturaleza y los animales no pueden cubrir más de aquello de lo que les corresponde.  Vivir en pareja se vuelve complejo, como lo es también vivir en familia y por supuesto en comunidad.  Tengo la teoría de que las parejas nos unimos no por las virtudes que tenemos en común, sino por los defectos que tenemos en común que como piezas de rompecabezas podrán ayudarnos a descubrir aquello que nos toca resolver y también sanar, porque todos sin distinción tenemos algo por resolver, cargamos una maleta de situaciones que nos toca enfrentar y averiguar, y es en las relaciones que saldrá a flote y en medio de las crisis las podremos ver surgir y salir de ellas es nuestra mayor responsabilidad. 



El matrimonio es una alianza, me queda claro, a la que muchos temen no por lo que encontrarás en el otro, sino por lo que encontrarás de ti mismo, y todos sabemos que conocernos a nosotros mismos es el reto, es el viaje a nuestro interior lo que todos aparentemente anhelan, pero es a través de estos encuentros que podremos hacerlo, y me queda claro que por mas que evitemos hacerlo al final habrá consecuencias y tal vez tengamos que pagar precios muy altos que incluirán mucho más que el pagarle a un terapeuta.

Mariluz Barrera González
Psicóloga con Maestría en Filosofía y Certificacióon Internacional en Prácticas Colaborativas
Directora y fundadora del Instituto Hypatia y de la Biblioteca y Sala de Lectura El Gato de Alicia


ESPIRITU AMURALLADO

 Hoy amanecí muy nostálgica, ver fotos me trae recuerdos y llena mi corazón de un sentimiento que ya a mi edad difícilmente se transforma en...