"La Tarea debe ser difícil porque solo lo difícil inspira a los nobles". Soren Kierkegaard
Esta es la tercera parte de una serie de artículos que cuentan un poco de mi vida con mi familia desde que decidimos hacer homeschooling. Muchas cosas han pasado desde nuestra primera y segunda entrada sobre el tema y hoy estamos de fiesta.
Mi hija Sofía cumple en diciembre 16 años y hoy obtuvo su certificado de Preparatoria. Recuerdo cuando estábamos totalmente indecisos de sacar a Sofía y a Rafa de la escuela, las críticas que llevó esta decisión fueron muy duras, todo lo que hemos enfrentado no ha sido sencillo pero ahora que veo en retrospectiva le digo a mis hijos que no solo somos valientes, sino que somos personas con convicciones mas firmes que muchos en medio de un mundo en donde la gran mayoría no sabe ni lo que quiere ni lo que necesita y que deben sentirse orgullosos por ello.
Como madres y padres siempre tendremos dudas y mas en la actualidad, pareciera que existe un manual para todo, para vivir, para ser feliz, para ser madre, para ser mujer, para ser niño, para ser libre, para ser objetivo, etc, etc, y más etc. La vida no tiene un manual, hay caminos con métodos muy específicos que se adhieren a nuestra naturaleza, yo prefiero optar por ellos. Todos hablan de educar en pensamiento crítico pero la realidad es que las escuelas son del sistema y tienen como todo una línea que incluye una cosmovisión sobre la forma en que entienden lo que es el hombre y por su puesto su existencia, el problema es que cada día eso se aleja mucho más de la realidad y las consecuencias las vemos a diario, yo en mis 20 años de ser psicóloga lo he visto en mi consultorio y fue por todo aquello que he vivido y escuchado que decidí tomar esta radical decisión.
He intentado ser responsable y autosuficiente con mi vida, trabajo por mi cuenta, lo cual no ha sido sencillo y ahora educar a mis hijos ha sido todavía mas complicado, implicaba tener certezas pero sobre todo asumir la responsabilidad.
Ahora es hermoso acompañar a Sofía a tomar una decisión con respecto a lo que sigue ahora que tiene su certificado de prepa, puede entrar a la universidad si así lo desea o esperar y estudiar algo que le interese con respecto a la música pues toca el violín, lo interesante es que quiere estudiar dos carreras y su papá y yo le decimos que tiempo es lo que le sobra y que se ha probado a sí misma que tiene la capacidad, la competencia es con uno mismo y los retos además de los que nos plantea la vida incluyen los que nos ponemos nosotros.
Actualmente no solo tengo el proyecto de la biblioteca que me implica organizarlo y dirigirlo, sino también incluye todas las actividades, los talleres, las conferencias y por supuesto mis pacientes, a eso agreguemos que estoy cursando un diplomado de Antropología Filosófica y una Certificación, organizar mis tiempos y nuestros horarios es vital pero la flexibilidad y adaptabilidad son nuestras mejores aliadas, a eso agreguemos la autodisciplina y la organización, confieso que pensé que no lo lograríamos, pero lo hemos conseguido poco a poco.
Adaptar mis problemas de salud, mis convicciones y mis sueños no ha sido sencillo, generalmente no hago planes, la vida me presenta posibilidades y literalmente construyo con lo que tengo a la mano, creo firmemente que la realidad nos habla y nos exige y como buen ser humano que soy intentando seguir fielmente mi naturaleza busco crear siempre algo con lo que se me da.
Todavía tenemos muchos retos que vencer. Rafa apenas tiene 11 años, el que Sofía entre a la universidad nos emociona pero nos inquieta, no lo esperábamos tan pronto y nuevamente la vida nos dice algo y como hemos hecho hasta ahora simplemente responderemos fielmente a su llamado.
Aquí les dejo el link de la Primera Parte y de la Segunda parte del artículo. y ya nos leeremos pronto para contarles como vamos con esta aventura de desescolarizar la vida.
lunes, 25 de noviembre de 2019
miércoles, 20 de noviembre de 2019
LA UTILIDAD DE LO INUTIL
Ya en algún momento les platiqué a grandes rasgos del
maravilloso proyecto que iniciamos mis hijos y mi esposo al fundar una
biblioteca y de la actividad del cine filosófico, ya les contaré en otro
artículo con más detalle su historia y como nació, en esta ocasión les
platicaré de otra de las actividades que ha cobrado mucho éxito y se ha vuelto
muy popular. Opté por realizar pequeñas
presentaciones y exposiciones al público que he llamado “Conferencias” de temas
que me parecen de interés y que en mi trabajo como psicóloga observo suelen ser
hasta cierto punto preocupantes, con la intención de invitar a la reflexión,
casi siempre tomo como base algún libro sobre el tema que me ayude a argumentar
y a poner en contexto la situación planteada.
Una de las conferencias que ha gustado mucho, es la titulada, “La
utilidad de lo inútil” y está basada en el famoso manifiesto de Nuccio Ordine
que lleva el mismo título.
Nuccio Ordine es profesor, filósofo y uno de los mayores
conocedores del Renacimiento y del pensamiento de Giordano Bruno y en la
actualidad es profesor de Literatura italiana en la Harvad University Center
for Italian Renaissance Studies y del Aleander von Humbolt Stiftung, navegando
por internet buscando información sobre la función actual de las universidades
y de cómo han perdido la noble intención para la que fueron creadas encontré
una conferencia de este revolucionario filósofo que se ha convertido en un
crítico de las mismas y defensor acérrimo de las humanidades, indagué y
encontré este bello manifiesto.
En mi conferencia abro con estas preguntas que serían los
puntos a tratar y que nacen de lo que he observado durante mis más de 20 años
como psicóloga trabajando con pacientes de diversas edades en el consultorio y
de lo que observo en nuestro diario vivir: ¿Para qué sirve la Filosofía, la psicología, la literatura, el arte, la
religiosidad?, ¿Cuál es la utilidad de todos los saberes que aparentemente no
producen beneficios?, ¿A qué nos referimos con "utilidad"?, ¿Cómo
está afectando la pérdida de lo aparentemente inútil al sentido de Humanidad y
al estado mental y emocional de las personas?, ¿Puede la depresión, tener
alguna conexión con la exclusión de los saberes inútiles de nuestras vidas?.
Después de abordar
un poco de la biografía del autor, planteo la definición que Ordine nos
presenta de lo que significa “utilidad” y de la importancia de aquellos
saberes que son fines por si mismos y
que precisamente por su naturaleza gratuita y desinteresada alejada de todo
vinculo práctico y comercial pueden ejercer un
papel fundamental en el cultivo del espíritu y en el desarrollo civil y
cultural de la humanidad y es que en realidad se considera útil todo aquello
que nos ayude a hacernos mejores.
Esta inquietud por
la utilidad de lo inútil nace por la dificultad que muchas personas tienen para
entender la pasión que pongo en mis proyectos y porque considero que son
esenciales, y es que la Psicología y la Filosofía son actualmente áreas
consideradas poco importantes, aun en pleno siglo que presume de progresista y
diverso ir al psicólogo sigue siendo un tabú y en lo personal la gente me ha
dicho que siente pena por mi porque consideran que la psicología y la filosofía
son charlatanería que no sirve para nada.
Después introduzco a
los oyentes en un pequeño panorama actual en el tema de la salud mental y
emocional a nivel internacional, les comparto estadísticas de cómo en los
países de primer mundo de los que tanto presumimos y tomamos como ejemplo para
enarbolar el progreso, presentan altos índices de depresión principalmente en
sus ciudadanos más jóvenes, así como en problemas de alcoholismo, suicidio y hasta
de violencia intrafamiliar. Les platico del informe llamado “En la sombra de la
felicidad” en donde analizaron datos recogidos a lo largo de cinco años -entre
2012 y 2016- para tratar de construir un mejor panorama de las llamadas
"superpotencias de la felicidad” y les platico del ya famoso documental
“La teoría sueca del amor” en donde su director, Erik Gandini, lanza una
hipótesis provocadora y nos invita a viajar a la Escandinavia de los años
setenta convertida en el paraíso terrenal de los ateos progresistas en el cual
los gobiernos nórdicos aceleraron entonces una de las grandes operaciones de
liberación individual de la historia: que ninguna persona —mayor, joven o
enferma— tenga que depender de otra para subsistir y después de casi más de
cuarenta años podemos ver algunas de sus consecuencias.
De ahí hacemos una
interesante reflexión de lo que hemos llamado calidad de vida y por supuesto
felicidad, porque mirando el panorama, estos países de primer mundo parecen más
bien estar satisfechos con su calidad de vida en términos de comodidad y
economía pero están muy lejos de ser y sentirse felices, como lo demuestran sus
estadísticas en temas tan delicados como los ya mencionados y que nosotros en
el sureste de mi país vivimos muy de cerca, ya que Yucatán a pesar de ser el
estado más seguro del país, registra 5 veces más muertes por suicidio que por
homicidio a pesar de haber sido nombrado por la ONU como uno de los mejores del
mundo y en particular de México para vivir.
Por último intento
plantearles a los presentes desde mi muy limitado conocimiento lo que se define
por naturaleza y persona, desde la corriente filosófica que estudié y que
confieso me ha brindado herramientas increíbles para poder comprender y ayudar
de forma más profunda y certera a mis pacientes y por lo que actualmente estoy
estudiando un diplomado en Antropología Filosófica Contemporánea por que el
tema de la Naturaleza pienso es muy probablemente el meollo del asunto en todas
nuestras crisis existenciales que terminan en problemas psicológicos que ahora
alcanzan no solo a los adultos sino a niños y adolescentes, y que llegan a mi
consultorio con una frecuencia intensa que en mis veinte años jamás había
visto.
Mi conclusión
retomando lo defendido en el manifiesto, es que justamente porque hemos negado
lo que realmente necesitamos basándonos en nuestra naturaleza humana es que
vamos en declive en los temas más esenciales y que desgraciadamente en las
aulas universitarias se ha excluido. Esos saberes que se consideraron inútiles
por que aparentemente no producen, los hemos eliminado no solo de las instituciones
sino de nuestras casas y de nuestra vida en particular. Mis pacientes difícilmente pueden intentar
recuperar -por que se resisten a soltar esa vida “útil” aparentemente
productiva en donde ya no solo adultos sino también niños ya están incluidos-,
aquellas experiencias esenciales que son las que realmente les ayudan a ser
quienes son, como por ejemplo volver a tocar un instrumento que por años
practicaron, pasar tiempo con su familia, disfrutar de una tertulia literaria
con amigos, estudiar algo por el simple gusto de aprender, o ya en extremo
renegar de los asuntos religiosos porque hemos realmente creído que las
religiones han sido el opio del pueblo cuando las estadísticas nos demuestran
que en países de primer mundo a pesar de que disminuyen los creyentes y
desaparecen las iglesias también aumentan los suicidios, la depresión y el
consumo de ansiolíticos como de antidepresivos y son justo las personas más
religiosas las que tienen más probabilidades de ser feliz.
Cierro la conferencia en medio de un silencio
abrumador y con la visible muestra de rostros estupefactos con una lista para llevarnos a casa para pensar y con
posibilidad de grandes reflexiones que Nuccio Ordine me obsequió en su
manifiesto y que pude conectar de maravilla con lo que vivo y miro a diario,
aquí les comparto solo algunas:
-
“En los pliegues de las actividades superfluas, en efecto, podemos
percibir los estímulos para pensar un
mundo mejor”
-
“En los momentos de crisis económica, cuando las tentaciones de
utilitarismo y del mas siniestro egoísmo parece ser la única estrella y la
única ancla de salvación, es necesario entender que las actividades que no
sirven para nada podrían ayudarnos a escapar de la prisión a salvarnos de la
asfixia, a transformar una vida plana, una no vida, en una vida fluida y
dinámica, una vida orientada por la curiositas respecto al espíritu y las cosas
humanas”.
-
“La supervivencia de nuestra civilización se encuentra estrechamente
ligada a la dignificación del espíritu, al despertar de la sensibilidad. Somos
algo más que un buen trabajo y una hipoteca”.
-
“Las humanidades ayudan a conocer reflexivamente la historia para poder
encontrar el propio lugar en el mundo”.
Al final aunque nos
resistamos estos saberes inútiles nos ayudan a contestar la pregunta esencial
que ha sido apagada por nuestro entorno abrumador: ¿Quién soy? Y que ha sido
sustituida por ¿Quién quiero ser?, nos ayudan a descubrir nuestras necesidades
que tristemente se han sustituido por deseos y placeres, puedo
también gracias a ellos ser más crítico y no solo aprender a pensar, sino
elegir en que pensar y por último no solo me llenaré la cabeza de preguntas y
dudas sino que podré hacerme las preguntas adecuadas.
Cada que he dado
esta conferencia ha sido una experiencia realmente increíble, a pesar de esos rostros
atónitos y en donde estoy segura rondan ahora miles de preguntas y
cuestionamientos, puede escucharse como hermoso cierre una ovación de aplausos
que después se convierte en una amena charla con personas que se acercan para
felicitarme y platicarme de situaciones que ahora entienden sobre cosas que
están viviendo. Yo solo sé que hablo
desde mi experiencia, que contrastándola con la realidad ha resultado
enriquecedora y a pesar de lo que todos creen me ha sido mucho más útil que
todas esas teorías e ideologías que se venden en el mercado actual de la
posmodernidad. La utilidad de lo inútil
es más útil de lo que creemos, los invito a intentar y probar.
viernes, 15 de febrero de 2019
DESESCOLARIZANDO LA VIDA (2a. parte)
“La tarea debe ser difícil, porque solo lo difícil inspira a
los nobles” – Soren Kierkegaard
![]() |
| Sofía y Rafa en el garage de la biblioteca |
Fue en Marzo del 2018 cuando escribí por primera vez sobre
la Desescolarización de nuestras vidas, ya a casi un año de ese artículo muchas
cosas han pasado y quisiera contárselas.
Primero que nada tengo que decir que la decisión de la
mudanza fue de las mejores de mi vida, como en su momento dije ha sido tal vez
la mas difícil pero hasta ahora no me arrepiento, el éxito de nuestra
biblioteca es increíble, hay que recordar que es fruto de un esfuerzo de muchos
años al que gracias a mis hijos no me atreví a renunciar, y hoy por hoy despega
de una manera sorprendente.
Renunciar a mi empleo para dedicarme exclusivamente a mis
proyectos y trabajar por mi cuenta ha sido algo que curiosamente mucha gente no
entiende y tampoco aprueba, lo interesante es que lo hacen parecer como algo
irresponsable, cada vez que le digo a alguien que José después de varios años
ahora tiene un trabajo fijo, me contestan: “que bueno, porque tenemos
responsabilidades”, y me pongo a pensar, ¿qué los hace pensar que José y yo no
lo somos?
Decidí tomar esta decisión porque siempre he tenido un
conflicto con ser congruente, hacer, pensar y sentir en un solo sentido, y
darle un ejemplo a mis hijos, tener un trabajo en donde esto no se logra, nunca
me haría sentir bien, era un conflicto bastante fuerte, no podía ver que en mi
trabajo se hacían cosas incorrectas, llegar a casa a llorar por la impotencia de
no poder hacer nada, y esperar a la quincena para cobrar mi sueldo y creer que
hice mi parte y sentir consuelo por ello definitivamente no es para mí y
tampoco lo es para José. Muchos años
atrás teniendo mi hija Sofía 5 años llevándola al preescolar, me vio derramar
lágrimas y me preguntó porque lloraba, y le contesté que era porque después de
dejarla en el colegio tenía que irme a trabajar pero que no quería llegar,
entonces me lanzó la pregunta: ¿Y por qué vas, por qué no dejas tu trabajo y te
buscas otro?, que una niña de 5 años te haga esa pregunta me hizo pensar después
de dejarla en el colegio que es lo que Sofía estaba aprendiendo, qué le estaba
yo enseñando de lo que implicaba tomar decisiones, y peor aún, sobre lo que
implica un trabajo, una vocación.
Pasaron muchos años para que esa reflexión diera frutos y no fue sino
hasta que años después al diagnosticarme Lupus y descubrir que era justo el
ambiente y la tensión laboral lo que me desató las crisis de la enfermedad que
tuve que poner en una balanza que mi prioridad era mi salud y mi vida y que
arriesgarme implicaba que tenía que ser mucho más que resignada, también tenía
que ser responsable.
Trabajando por nuestra cuenta hemos crecido a nuestros
hijos, estudiaron siempre en escuelas privadas, nos compramos un carro del año
y empezamos a pagar una casa, así como la renta de nuestra biblioteca en donde
tenía mi consultorio y por supuesto nos íbamos de vacaciones. Al no tener seguridad social siempre hemos
acudido a médicos privados, mi enfermedad logró detectarse a tiempo gracias a
ello, ya que en el Seguro Social tardarían 2 meses en entregarme los resultados
para saber si tenía Lupus o no y al ver esto pensé en 2 meses puedo morirme, no
pienso esperar y entonces salí a buscar un médico y en 2 días ya me encontraba
en la ciudad de Mérida, con mis resultados en la mano de un laboratorio privado
con el médico diciéndome, “Es Lupus”, y estoy segura que por eso sigo viva.
Rafa nace con una alergia a la proteína de la leche, solo
podía tomar leche antialergénica, hace 11 años era muy difícil de encontrar, la
teníamos que pedir a Monterrey y todo nuestro dinero se nos iba en ello, ¿cómo
lo logramos? Cada que me lo pregunto miro que realmente somos increíblemente buenos
José y yo, por que pudimos hacerlo. Igual que a muchas familias la economía del
estado nos afectó, si tuviese que pensar en una causa que nos llevó a pasar por
una situación económica complicada tal vez fue algo que muchos aun teniendo un
empleo fijo viven y es la falta de planeación y administración económica, nunca
hemos sido de gastar en cosas superfluas, pero no me compraría otra vez un
carro del año teniendo ya uno terminado de pagar, y tal vez invertiría mi
dinero, y no, no lo hice, pero si hay algo que pienso es que de todo se aprende
y que a pesar de creer por instantes que había tomado malas decisiones al no
tener un empleo fijo porque así me lo hacía sentir el mundo, ahora entiendo que
esa no fue la mala decisión, que fue otra, así como mi terquedad de permanecer
en Campeche e intentar por todos los medios que mis proyectos funcionarán ahí
porque ahí hacían falta y se necesitaban, un lugar que no tiene potencial ni
diversidad económica, y en donde las personas desgraciadamente en su gran
mayoría trabajan para el gobierno, pero esos 15 años no se tiraron a la basura,
el aprendizaje personal y profesional fue increíble y ahora veo los frutos.
Desescolarizar nuestras cabezas ha sido todo un proceso,
construirnos y crearnos un estilo de vida de acuerdo a nuestros valores y
convicciones ha sido complejo en medio de un mundo que ya no los aprecia, al
menos muchos de los que nosotros tenemos. Somos muy religiosos, por cierto eso
se lo debemos a nuestros hijos, somos muy ávidos del saber, nos gusta aprender,
leer y conocer personas interesantes, también reconozco que somos muy
selectivos, intentamos por todos los medios rodearnos de experiencias y
personas ricas en sabiduría y buenos valores, en ese sentido si miro en
retrospectiva muchos me podrán llamar tajante y definitiva pero no solo busco
ser feliz, soy congruente y como psicóloga eso es algo que necesito para además
así ayudar a las personas y agradezco enormemente la confianza de la gente que
me pide ayuda y me siento orgullosa de saber que los acompaño y que puedo ver
como sus vidas mejoran y yo crezco y evoluciono junto con sus procesos.
Rafael y Sofia han crecido mucho. Sofía tiene ya 15 años, toma clases
particulares de violín, y está a punto de presentar su examen para obtener su
certificado de preparatoria, me cuenta que quiere estudiar 2 carreras, quiere
ser psicóloga y también diseñadora gráfica, le gusta la ilustración, es una
gran lectora, mucho más que yo y le gusta escribir y dibujar. Rafa está por iniciar sus clases de batería y
clases particulares de matemáticas, en este tiempo aprendió a nadar, y
socialmente se desenvuelve de una manera sorprendente, la biblioteca nos ha
dado la oportunidad de convivir y conocer a muchas personas diversas,
increíbles e interesantes y eso le ha ayudado a reforzar su seguridad, sueña
con ser un youtuber y paleontólogo, trabajamos en su caligrafía que es algo que le desespera y
espero este año pueda entrar al fin a clases de teatro, siento observándolo en
todo este tiempo que tiene mucho potencial, es histriónico y tiene una
facilidad increíble para ponerse en el papel de un personaje, estoy segura que
ahora que es mucho más seguro, lo logrará.
De todos los
beneficios de educar en casa, el mejor y más grande ha sido nuestra unión
familiar, la relación entre Rafael y Sofía es sorprendente, se ayudan, y juegan
juntos, Rafa literalmente le pide ayuda a su hermana y Sofía le enseña y lo cuida,
ambos tienen responsabilidades en casa, y tenemos claro todos juntos que la
economía es algo que nos incumbe a todos, cada vez que se compra o que quieren
algo definitivamente hacemos una reflexión sobre su importancia y de cómo nos
afectará a todos. Al principio la
convivencia no fue sencilla, esa sensación de creer que se pierde el tiempo,
aun es difícil de superar, pasar por la parte de tener que decirle a las
personas cuando te preguntan en qué año van tus hijos y a qué escuela asisten
aun genera un poco de ansiedad, por suerte en Mérida, hay muchas familias
haciendo homeschooling así que se van familiarizando con el término, para los
que no saben y hay que explicar, creo que seguirán pensando que somos unos
irresponsables y peor porque además trabajo por mi cuenta y tengo una
biblioteca pero la autodisciplina y la autorregulación no es sencilla pero
ahora lo estoy haciendo con mi familia, no lo hacemos solos y estoy segura que
lo hemos logrado y vamos por mucho más.
Aqui puedes leer la primera parte Desescolarizando la vida y aquí la 3a. Parte Desescolarizando la vida (3a. Parte)
Aqui puedes leer la primera parte Desescolarizando la vida y aquí la 3a. Parte Desescolarizando la vida (3a. Parte)
lunes, 21 de enero de 2019
"La Princesa y el Dragón"
En el taller de Escritura Terapéutica, realizamos una serie de ejercicios, generalmente yo también los hago junto con las personas que participan, este es uno que yo escribí y es de mis grandes favoritos aquí se los comparto. Para los que ya me conocen no será difícil descubrir el mensaje y la analogía.
"EL CUENTO DE LA PRINCESA Y EL DRAGON".
(Por Mariluz Barrera Glez)
"EL CUENTO DE LA PRINCESA Y EL DRAGON".
(Por Mariluz Barrera Glez)
Soy una princesa en el cuerpo de un dragón,
una bruja
malvada me lanzó un hechizo
y debo derrotar a mi peor miedo para deshacerme de el,
el problema es que me encanta ser un dragón,
soy fuerte, noble y majestuoso,
tengo poderes increíbles como la sabiduría y la inmortalidad,
he visto mundos
increíbles,
algunos me temen,
pero hay un código para hablar con los de nuestra
especie
y he conocido magos con el don del lenguaje para dragones
y son sabios
como yo y me dirigen en el camino.
No ha sido una maldición ser un dragón,
ha sido de lo mejor
que me ha pasado en la vida.
Un día después de muchos años o tal vez siglos,
descubrí que
los dragones se estaban extinguiendo
y yo era el último,
y apareció de nuevo la
bruja y me dijo: "¿descubriste tu mayor temor?"
Y le contesté; "sí, dejar de ser
un dragón".
Y en ese momento desaparecí y me convertí en polvo de estrellas
y
desde el firmamento observo el mundo y puedo guiar a todo aquel que cree en mi.
domingo, 13 de enero de 2019
ALAS
No sabia que tenía alas,
nací y crecí en la tierra como todo el mundo,
pero no fue hasta que casi pierdo la vida que algo extraño surgió en mi,
y dos alas inmensas surgieron de mi espalda aparentemente ya cansada.
Levantar el vuelo me llevó tiempo, acostumbrarme a su existencia no fue sencillo y en ocasiones hasta renegué de ellas,
por que andar por el mundo con un par de alas es bastante extraño y sin querer me convertí en el fenómeno de los seres que deambulan solo con los pies.
Acostumbrarme a las miradas extrañas me llevó tiempo.
Aprender a volar fue mas difícil de lo que jamás imaginé por que lo que pensaba de mi me afectaba,
ver el mundo desde el cielo me abrió un horizonte jamás dibujado en mi pequeño mundo hasta este instante, y llegué a creer que tener alas era no solo extraño sino lo mas terrible que podía pasarme.
Al final emprendí el vuelo y el mundo creció conmigo, lo que la gente pensaba se quedo en la tierra
y yo descubrí que mi naturaleza era el cielo y la necesidad de la inmensidad.
Conocí otras tierras con otros seres que también volaban y dejé de ser un fenómeno pero jamás volví a ser una mas.
nací y crecí en la tierra como todo el mundo,
pero no fue hasta que casi pierdo la vida que algo extraño surgió en mi,
y dos alas inmensas surgieron de mi espalda aparentemente ya cansada.
Levantar el vuelo me llevó tiempo, acostumbrarme a su existencia no fue sencillo y en ocasiones hasta renegué de ellas,
por que andar por el mundo con un par de alas es bastante extraño y sin querer me convertí en el fenómeno de los seres que deambulan solo con los pies.
Acostumbrarme a las miradas extrañas me llevó tiempo.
Aprender a volar fue mas difícil de lo que jamás imaginé por que lo que pensaba de mi me afectaba,
ver el mundo desde el cielo me abrió un horizonte jamás dibujado en mi pequeño mundo hasta este instante, y llegué a creer que tener alas era no solo extraño sino lo mas terrible que podía pasarme.
Al final emprendí el vuelo y el mundo creció conmigo, lo que la gente pensaba se quedo en la tierra
y yo descubrí que mi naturaleza era el cielo y la necesidad de la inmensidad.
Conocí otras tierras con otros seres que también volaban y dejé de ser un fenómeno pero jamás volví a ser una mas.
viernes, 4 de enero de 2019
El Oboe de Gabriel
Llevo días intentando ordenar mis ideas para escribir este artículo ya que son muchas y no encuentro por donde empezar. El tema de las películas en mi vida ha sido mas que pedagógico y por eso en mi reciente proyecto decidí incluirlas en una biblioteca que mis hijos, mi esposo José y yo fundamos hace unos años.
Hay una actividad que ha cobrado mucha popularidad entre los usuarios y es la función de "Cine Filosófico". Decidí llamarla así porque la intención era proyectar películas que nos hagan reflexionar específicamente sobre los temas filosóficos más profundos que mueven al hombre hoy y siempre.
Elegir la película es un reto, ya que al final de la proyección realizamos un pequeño análisis y las personas participan. En esta ocasión, a mediados de octubre, se ha programado la película La Misión, del director Roland Joffé.
La historia narra que a mediadios del siglo XVIII, un jesuita español se adentra en la selva amazónica para construir una misión y convertir a los indígenas del lugar, pero sus aspiraciones se ven truncadas cuando los hispanos ceden el reino a los portugueses, que además ven como amenazador el poder evangelizador de los jesuitas.
Mucho se había escrito de las misiones jesuíticas del Paraguay, pero esta espectacular producción, superior a los 23 millones de dólares, y que se convirtió en un éxito de taquilla, está basada en un poco conocido incidente histórico entre colonialistas y jesuitas en el siglo XVIII.
La película nos hace reflexionar sobre temas extremadamente profundos y llenos de actualidad, pero el que particularmente me lleva a escribir este artículo es justamente el de la "belleza" y su relación con la religiosidad.
Me mueve e interpela todo el contenido de la cinta, incluyendo la historia de la evangelización, los paisajes, las grandes actuaciones y principalmente el complemento perfecto con la música de Ennio Morricone.
En los mas de 3000 libros de nuestra biblioteca, que han sido donados, se pueden descubrir tesoros como el que tuve la suerte de encontrar en el libro Lo estético y lo religioso: cotejo de experiencias y expresiones de Antonio Blanch, S.J.
El libro aborda temas como la experiencia religiosa, la experiencia estética, el cotejo de experiencias-cumbre, símbolos religiosos y símbolos estéticos, además de tres tipos de obras literarias según su alcance trascendente.
Ni la estética ni ell arte son temas que domino, pero es justo porque como dice Eduardo Segura cuando habla de la obra de Tolkien: "la percepción de las cosas requiere una razonabilidad, un juicio adecuado a lo que las cosas son y el arte es la manera de sobreponerse al paso del tiempo a la permanencia y el verdadero artista es un subcreador, crea a imagen y semejanza de su creador y nunca deja de crear belleza, pues hay un aleteo divino que no puede quedar callado ni siquiera por la manufactura de nuestras obras."
Después de leer a Antonio Blanch y escuchando "El Oboe de Gabriel", que es el tema principal de la película La Misión, intento transportarme a esos instantes que de forma mágica recrea la pelicula, en la que una persona mirada por otra, a quien le parecías indiferete, de pronto toca una flauta y te envía el mensaje mas importante de la vida: que no est´´as solo y que además tu existencia es fruto de un amor infinito. Te dice que no eres una carga, que no estás perdido en una selva oscura y que eres, por eso, capaz de crear belleza, de realizar obras de arte, porque eres una creación y te sientes atraído y, además, esas preguntas que parece que nunca te hiciste despiertan porque están ahí y aunque ya te las hiciste, siempre vuelven y ahora tienen una respuesta.
Esa es la experiencia religiosa, que se describe como aquella toma de conciencia por la que el ser humano se capta estando en relación existencial con algo extraordinario que se le impone desde afuera. Y se impone no porque se usó la fuerza bruta, como las historias cuentan en las leyendas negras de la colonización, sino que se impone porque la realidad es así: de pronto se te estrella de frente y está ahi. Esto es algo que platico constantemente con mis pacientes en terapia y al final no te queda de otra más que mirarla y abrazarla, porque así es la realidad.
La reacción ante la belleza que nos remite a lo divino es un recordatorio, ya que la vida nos hace olvidar con facilidad o, peor aún, pareciera que nada en ella tuviera un significado y dejamos de lado, sin darnos cuenta, lo que nos hace ser personas.
Las diversas historias de los personajes en la trama, los guaraníes, el padre Gabriel (Jeremy Irons), Rodrigo Mendoza (Robert de Niro), el Cardenal Altamirano (Ray McAnally), nos muestran varios caminos: el descubrimiento de la verdad, la misericordia y la esperanza, la redención y la corrupción.
Y podemos tal vez, conectarnos con alguno en particular. Yo me he sentido personalmente como cada uno en diversos momentos, pero me niego a aceptar, como le dicen al cardenal los político, que "así es el mundo": injusto y cruel. En verdad "así no es el mundo, así lo hemos hecho", porque la realidad es que hay algo mas grande y especialmente en cada uno: hay algo que nos hace únicos y especiales, pero necesitamos una presencia que nos provoque para tomar en serio nuestros dones para embellecer el mundo y entonar juntos, como una gran orquesta sublime, el oboe de Gabriel para enviar este importante mensaje, que tal vez se escuche como un susurro en un mundo lleno de ruido que intenta opacar lo estético y lo religioso, resignándonos a que lo que miramos y vivimos no nos remite a nada y así convertirnos en unos desesperanzados fácilmente corruptibles, renunciando con ello a ese anhelo infinito que guarda desde siempre nuestro corazón.
Publicado en la Revista HUMANUM
Ni la estética ni ell arte son temas que domino, pero es justo porque como dice Eduardo Segura cuando habla de la obra de Tolkien: "la percepción de las cosas requiere una razonabilidad, un juicio adecuado a lo que las cosas son y el arte es la manera de sobreponerse al paso del tiempo a la permanencia y el verdadero artista es un subcreador, crea a imagen y semejanza de su creador y nunca deja de crear belleza, pues hay un aleteo divino que no puede quedar callado ni siquiera por la manufactura de nuestras obras."
Después de leer a Antonio Blanch y escuchando "El Oboe de Gabriel", que es el tema principal de la película La Misión, intento transportarme a esos instantes que de forma mágica recrea la pelicula, en la que una persona mirada por otra, a quien le parecías indiferete, de pronto toca una flauta y te envía el mensaje mas importante de la vida: que no est´´as solo y que además tu existencia es fruto de un amor infinito. Te dice que no eres una carga, que no estás perdido en una selva oscura y que eres, por eso, capaz de crear belleza, de realizar obras de arte, porque eres una creación y te sientes atraído y, además, esas preguntas que parece que nunca te hiciste despiertan porque están ahí y aunque ya te las hiciste, siempre vuelven y ahora tienen una respuesta.
Esa es la experiencia religiosa, que se describe como aquella toma de conciencia por la que el ser humano se capta estando en relación existencial con algo extraordinario que se le impone desde afuera. Y se impone no porque se usó la fuerza bruta, como las historias cuentan en las leyendas negras de la colonización, sino que se impone porque la realidad es así: de pronto se te estrella de frente y está ahi. Esto es algo que platico constantemente con mis pacientes en terapia y al final no te queda de otra más que mirarla y abrazarla, porque así es la realidad.
La reacción ante la belleza que nos remite a lo divino es un recordatorio, ya que la vida nos hace olvidar con facilidad o, peor aún, pareciera que nada en ella tuviera un significado y dejamos de lado, sin darnos cuenta, lo que nos hace ser personas.
Las diversas historias de los personajes en la trama, los guaraníes, el padre Gabriel (Jeremy Irons), Rodrigo Mendoza (Robert de Niro), el Cardenal Altamirano (Ray McAnally), nos muestran varios caminos: el descubrimiento de la verdad, la misericordia y la esperanza, la redención y la corrupción.
Y podemos tal vez, conectarnos con alguno en particular. Yo me he sentido personalmente como cada uno en diversos momentos, pero me niego a aceptar, como le dicen al cardenal los político, que "así es el mundo": injusto y cruel. En verdad "así no es el mundo, así lo hemos hecho", porque la realidad es que hay algo mas grande y especialmente en cada uno: hay algo que nos hace únicos y especiales, pero necesitamos una presencia que nos provoque para tomar en serio nuestros dones para embellecer el mundo y entonar juntos, como una gran orquesta sublime, el oboe de Gabriel para enviar este importante mensaje, que tal vez se escuche como un susurro en un mundo lleno de ruido que intenta opacar lo estético y lo religioso, resignándonos a que lo que miramos y vivimos no nos remite a nada y así convertirnos en unos desesperanzados fácilmente corruptibles, renunciando con ello a ese anhelo infinito que guarda desde siempre nuestro corazón.
Publicado en la Revista HUMANUM
miércoles, 3 de octubre de 2018
LA STRADA – El propósito y la compañía
Por Mariluz Barrera González
"Todo en esta vida tiene un propósito. Hasta esta piedra... No, no se cual es el propósito de esta piedra. Pero debe tener uno. Porque si esta piedra no tiene un propósito, entonces nada tiene sentido. Ni las estrellas. Y tu también, tu también tienes un propósito." El Loco- La Strada
"Todo en esta vida tiene un propósito. Hasta esta piedra... No, no se cual es el propósito de esta piedra. Pero debe tener uno. Porque si esta piedra no tiene un propósito, entonces nada tiene sentido. Ni las estrellas. Y tu también, tu también tienes un propósito." El Loco- La Strada
Personalmente
he vivido situaciones muy difíciles, las cuestiones de salud y las pérdidas han
sido algunas de las pruebas más grandes, hace algunos años la enfermedad me
puso en jaque y tuve que tomar decisiones que en su momento a muchos le
parecieron descabelladas, priorizar mi salud hizo que mi economía flaqueara y
en el 2014 pasábamos por una de las crisis más duras que hemos vivido, tal vez
no como la que afrontamos ahora, pero existencialmente reconozco que no estaba
en mi mejor momento, fue cuando vi por primera vez la película LA STRADA,
de Federico Fellini, leí un artículo sobre
las películas favoritas del papa Francisco y me aventuré a verla y puedo decir
que llegó justo en el momento que mas la
necesitaba, no solo tenía problemas económicos y de salud, me cuestionaba
fuertemente si debía continuar ejerciendo mi profesión, la realidad es que me
sentía muy decepcionada.
Este 6 de
Septiembre se cumplen 64 años de su estreno en el Festival de Cine de Venecia, La
Strada, una historia increíblemente humana, en donde sus personajes, Zampanó, Gelsomina y el Loco nos
llevan a un recorrido profundo y espiritual por la calle cruda y solitaria en
que suele por momentos convertirse la vida.
Clasificada
en el género neorrealista, juzgada por la crítica marxista de resaltar el
individualismo y el misticismo de corte religioso a lo que Fellini respondió
afirmando que “el neorrealismo debería abarcar no solo la realidad social, sino
también la realidad espiritual, la realidad metafísica, todo lo que hay dentro
del hombre”, es sorprendente que en un momento como el de la posguerra, y justo
como el que se vive ahora se tenga que remarcar y defender el hecho de que
estos aspectos de la humanidad son la prioridad, pero si a mí me han criticado
por descabellada, no me sorprendió saber que el mismo Fellini tuvo que defender
su postura y la mirada de lo humano que ya a muchos parece no interesarles y
que en los momentos de crisis más difícil es lo que me cuestiono.
Cuando vi la
película esa primera vez en las noticias se hablaban de 4 suicidios en 24 horas
en la ciudad, y dos niños de 11 y 12 años respectivamente se encontraban en la
lista, 20 años como terapeuta escuchando historias, viviendo de cerca el
sufrimiento de las personas no me deja indiferente y me confirma como Fellini
que estos temas siempre son y serán importantes, en medio de una guerra,
después de ella o en cualquier circunstancia donde nuestra humanidad y
espiritualidad siempre estarán en juego.
Fellini
plasma un panorama de la Italia de la posguerra, los personajes intentan
plantear tres posturas ante la vida, Gelsomina (Giulietta Massina), representado la apertura original del niño
hacia la realidad, Zampanó (Anthony Quinn), la cruda brutalidad del animal y El
Loco (Richard Basehart), el sentido de la vida que pende de una cuerda floja y
que parece locura . La Strada significa la Calle, que representa el camino, ese
camino por el que todos transitamos, tratando algunos de encontrar qué sentido
tiene nuestra vida, algunos otros vivirán el riesgo, al límite sin importar las
consecuencias y otros más que tal vez son los que abundan, van por la vida
amargados, frustrados, indiferentes, desconectados, sin plena consciencia de su
propia soledad asumiendo tal vez como nos quieren hacer creer que fue una
decisión propia, pero que no es más que el resultado de todo lo que se ocasiona
por la falta de reconocimiento de nuestra humanidad.
Primero me
identifiqué con Gelsomina, con esa mirada noble e ingenua que intenta sin
aparente lógica abrazar lo que la vida le presenta, aun sin poder entenderlo,
pero con la certeza de que hay algo más grande y que resulta obvio porque se
impone y por momentos parece acorralarte, y solo abriéndote a esta pregunta que
constantemente se plantea ante el anhelo de ser mirada por Zampanó y de ser mas
que amada, necesitada, aunque esto implique sufrimiento pero siempre con un sentido. En otros momentos me vi como el Loco,
intentando conformarme con el instante y lo fútil de lo que ofrece creyendo que
así se sufrirá menos, el problema es que para vivir de esa forma se necesita el
riesgo, el límite para poder sacarle todo el jugo y nuevamente llega la
insatisfacción que nunca acaba. Más impactante ha sido descubrir que tal vez
muchos estamos como Zampanó, intentando
por voluntad propia recurrir a la soledad sin construir vínculos profundos para
no sufrir, para no comprometernos, creyendo que así somos más responsables,
pero en el camino lastimamos a las personas, porque nuestra mirada que tanto
necesita el otro para ser rescatado de algo más que la indiferencia es justo el
sentido de los encuentros que dan a la vida el significado que nos convierte en
personas y que también nos salva y nos dignifica como seres humanos.
Cuando
Zampanó se descubre completamente solo y cae en cuenta de que esta soledad no
ha sido su decisión es cuando no nos quedan más que dos opciones, resignarnos a
que la vida no es trascendencia porque no hay nada que nos rescate ni que nos
acompañe en esta intrínseca soledad, o abrazar la vida como señal de un
misterio más grande y descubrir que siempre hay una compañía que nos salvará y
redimirá para descubrir a través de su presencia que nos remite a este misterio
para darnos cuenta que nunca hemos estado solos.
Gracias,
Fellini y Gelsomina por este grandioso recordatorio.
miércoles, 5 de septiembre de 2018
SOBRE COMO LA VIDA INTENTA CAMBIARNOS
Por Mariluz Barrera González
Muchos de los niños y jóvenes que llegan a psicoterapia me
conmueven enormemente. En mi experiencia observo una extrema confusión ante la
incongruencia del mundo y de lo que los adultos llamamos “la realidad”.
Todos nos quejamos de lo terrible que está la situación actual,
pero es increíble escuchar a los padres repetirme una y otra vez: “no puedo
mantenerlo en una burbuja de cristal, tiene que aprender a adaptarse al mundo
real”.
Lo interesante es que aquello que los padres llaman “burbuja de cristal”, es lo que
los niños y los jóvenes perciben como la auténtica realidad: un mundo de
valores y congruencia en el que decir, pensar y actuar coinciden, y en donde la
felicidad es una enorme posibilidad, no una ilusión.
Entonces, ¿qué implica adaptarse a la realidad?
Para un niño pudiese ser tener padres que le dicen que lo
mejor para todos será el divorcio, pero a partir de esa circunstancia las cosas
empeoran, los pleitos crecen y los problemas de comunicación entre adultos
parecen no terminar.
En la escuela, adaptarse a la realidad implicaría aburrirse
por que el mundo es aburrido, aceptar la injusticia y obedecer sin replicar,
agredir a otros iguales para sobrevivir porque así son los niños.
Al final los niños y los jóvenes no entienden a qué nos
referimos cuando decimos que luchamos por un mundo mejor, si al final lo que
hemos llamado “la realidad” es lo que impera en nuestra existencia y a lo que
tendremos que adaptarnos para no ser unos “inadaptados”.
Cuando cuestiono a los padres sobre lo que implica adaptarse
a lo que ellos llaman “el mundo real”, les hago ver que muchos de sus hijos,
son nobles, sensibles y con valores e ideales muy concretos, y que muy
probablemente algunos de ellos terminen siendo entonces, ante su postura, unos “inadaptados”.
Esto es así porque su ser es más fuerte que la “realidad” que nos han vendido y
que son justamente seres como ellos los que en verdad necesita el mundo si
queremos mejorar.
Hace muchos años renuncié a un trabajo en una institución
gubernamental porque amo ser psicóloga y para poder mantener mi trabajo y
conservar mi sueldo necesitaba “adaptarme al sistema” y convertirme en una
persona que definitivamente no soy.
Esto suena muy idealista y controvertido, pero lo
interesante es que uno mismo pueda plantearse opciones y posibilidades, porque
siempre las hay.
Sé que tomé el camino más duro y difícil. Trabajar por mi cuenta
y emprender un negocio y en el estado Campeche (México) es toda una odisea,
pero si yo hubiera perdido todo aquello que me convierte en quien soy, definitivamente
no estaría haciendo ni la mínima parte de todo lo que ahora he logrado. No
tendría la esencia ni la postura para poder ayudar y acompañar a otros, sobre
todo a los niños y a los jóvenes que se resisten a que el mundo los cambie.
A veces llegan algunos niños a los que el mundo
irremediablemente les ha impactado y por cuestión de supervivencia e influencia
de las familias en las que crecen han logrado “adaptarse”, pero a la amargura,
la tristeza y los trastornos son su diario vivir. Y es justo por ello que
terminan buscando ayuda.
No sé si “adaptarse” implique transformarse en quien no
eres, pero para mí “adaptarse” implica asumir quién eres y a partir de eso
construir algo que te sostenga y te rescate.
La gente quiere “un mundo mejor”, pero no quiere mejorar;
los padres quieren “hijos mejores”, pero se resisten a cambiar y desean
entonces que sus hijos se conviertan en seres como lo somos la mayoría de los
adultos: tristes, sin esperanzas, frustrados, sin valores, con doble moral, “adaptándose”,
“transformándose” a una realidad que hemos construido y que nos arrastra
tristemente hacia un final que, confieso, no me gusta y en el que no quiero
colaborar.
Artículo Publicado en la Revista Digital Humanum
miércoles, 15 de agosto de 2018
SERA EN ESTA VIDA Y EN OTRA
Mudarme no fue una decisión sencilla, ninguna de las veces que lo he hecho ha sido fácil, pero esta vez me atrevo a decir que dolió mucho mas que antes, lo interesante del dolor es que intento recordar las lágrimas derramadas y yacen en un rincón del pasado por que por suerte ahora no las recuerdo con la misma nitidez, pero sí, me dolió y mucho, por que el esfuerzo puesto en la tarea de fundar proyectos que tuve que finalizar, me llevaron gran parte de mi vida y del corazón.
Curiosamente hay un sueño que desde que salí de casa de mis padres a mis 18 años se me repite constantemente, sueño con casas que se derrumban, que camino en ellas y las paredes y el suelo comienzan a destruirse y al final, estoy ahí en medio de ellas, de esas ruinas que ya no son nada.
Siempre lo interpreté como esa casa que aun no tengo, que he perdido ya en dos ocasiones por diversos motivos económicos, la primera fue siendo soltera y esta segunda ya con familia fue justo la que me obligó a moverme, a darme cuenta que lo que realmente tengo va y está siempre conmigo, hasta ahora sueños no me faltan, proyectos todavía persisten y mi familia está aquí, mis hijos y José, y por supuesto mi padre fallecido del que no tengo nada físico, ninguna herencia, solo sus recuerdos en mi cansado corazón.
Hace unos días armando el tercer nivel de Escritura Terapéutica, encontré un poema de una escritora húngara que no conocía, Agota Kristof, su historia me recordó mucho a la mía, pero en pocas ocasiones llego a sentirme tan identificada con unas letras, cuando leí su poema "Mi Casa", no pude evitar derramar unas lágrimas y ser feliz de encontrar a alguien que pudiera describir de forma tan perfecta lo que mi alma anhela y lo que tanto le duele.
Agota Kristof nació el 30 de Octubre de 1935. Con 21 años se marchó de su país cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia. Ella, su marido (profesor de historia en la escuela) y su hija de 4 meses, escaparon a Neuchatel, en Suiza. Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica dejó su trabajo y se separó de su marido. Kristof empezó a estudiar francés, y comenzó a escribir novelas en ese idioma.
Mañana tendré por fin esa casa en un barrio pobre de una gran ciudad. Un barrio pobre porque ¿Acaso se puede ser rico de la nada, cuando se llega de otra parte, de ninguna parte, y sin el deseo de hacerse rico?
En una gran ciudad puesto que en las pequeñas solo hay un puñado de casas de desfavorecidos, y solamente las grandes ciudades tienen calles y mas calles infinitamente oscuras, donde se agazapan seres parecidos a mi.
Por esas calles caminaré hacia mi casa.
Caminaré por esas calles azotadas por el viento, iluminadas por la luna.
Unas mujeres obesas que toman el fresco me verán pasar sin decir nada. Yo saludaré a todo el mundo, llena de felicidad. Unos niños casi desnudos jugueterán entre mis piernas, los levantaré pensando en los míos que ya serán mayores, ricos y felices en algún lugar.
Acariciaré a esos hijos de cualquliera y les regalaré cosas brillantes y raras.
También levantaré al borracho que se ha caído en el arroyo, consolaré a la mujer que corre gritando en medio de la noche, escucharé sus penas, la tranquilizaré.
Al llegar a casa estaré cansada, me acostaré en la cama, en cualquier cama, y las cortinas flotarán como flotan las nubes.
Así pasará el tiempo.
Y bao mis párpados pasarán las imágenes del mal sueño que fue mi vida.
Pero ya no me harán daño.
Estaré en casa, sola vieja y feliz.
Mi Casa.
Curiosamente hay un sueño que desde que salí de casa de mis padres a mis 18 años se me repite constantemente, sueño con casas que se derrumban, que camino en ellas y las paredes y el suelo comienzan a destruirse y al final, estoy ahí en medio de ellas, de esas ruinas que ya no son nada.
Siempre lo interpreté como esa casa que aun no tengo, que he perdido ya en dos ocasiones por diversos motivos económicos, la primera fue siendo soltera y esta segunda ya con familia fue justo la que me obligó a moverme, a darme cuenta que lo que realmente tengo va y está siempre conmigo, hasta ahora sueños no me faltan, proyectos todavía persisten y mi familia está aquí, mis hijos y José, y por supuesto mi padre fallecido del que no tengo nada físico, ninguna herencia, solo sus recuerdos en mi cansado corazón.
Hace unos días armando el tercer nivel de Escritura Terapéutica, encontré un poema de una escritora húngara que no conocía, Agota Kristof, su historia me recordó mucho a la mía, pero en pocas ocasiones llego a sentirme tan identificada con unas letras, cuando leí su poema "Mi Casa", no pude evitar derramar unas lágrimas y ser feliz de encontrar a alguien que pudiera describir de forma tan perfecta lo que mi alma anhela y lo que tanto le duele.
Agota Kristof nació el 30 de Octubre de 1935. Con 21 años se marchó de su país cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia. Ella, su marido (profesor de historia en la escuela) y su hija de 4 meses, escaparon a Neuchatel, en Suiza. Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica dejó su trabajo y se separó de su marido. Kristof empezó a estudiar francés, y comenzó a escribir novelas en ese idioma.
Al igual que Agota, por mas que he intentado huir de mi destino al final la vida me coloca justo donde debo estar, me ha costado tener que aceptar esta situación de la que intento sacudirme constantemente, pero al final estoy justo donde pertenezco, para poder abrazar lo importante, para llenarme de una sabiduría que jamás percibí y sentí con tanta fuerza justo como ahora, para tomar decisiones que jamás antes me hubiese atrevido a hacer, para crecer como nunca antes lo hubiese logrado si en realidad alcanzaba lo que alguna vez me propuse. Ser listo implica mirar más allá, descubrir que la vida te habla y que en este momento mantener mi alma intacta es y ha sido mi mejor y mayor proyecto, por que de ella dependerá también el futuro y el alma de mis hijos.
Percibir y abrazar que tal vez mi hogar no esté solo en esta vida, sino también en otra me ha costado mucho, intentar no aferrarme a las cosas materiales para saborear lo verdadero ha sido de las pruebas mas grandes, al principio perderlas me remitía al fracaso y a la humillación, pero empezar de nuevo con mas fe y esperanza es lo que me ha demostrado que soy mas que fuerte y que lo que tanto he defendido que ha sido mi espíritu se yergue adolorido pero no vencido.
El mundo nos ha arrebatado toda esperanza, miro a los jóvenes resignados a vivir el aquí y ahora pero con total desolación, con la consiga de que solo lo que ven a través de los filtros que les proporciona el sistema es lo único que les queda, y si no tienen nada entonces están vacíos, y definitivamente no hay opciión de trascender, eso no existe en sus vocabularios, no es ni una remota posibilidad, y resignados ya no se lucha, vivir o morir da igual, como se vive y como se muere no tiene diferencia, porque la realidad se agota a nuestro entendimiento limitado sin abrazar el infinito que la contiene.
Se que será en esta vida y tambien en otra, porque tanto esta como la otra están llenas de ese infinito para el que nació mi corazón, porque ese anhelo sigue latiendo y lo miro a diario, y pido a diario para no perderle de vista y poder acompañar a otros.
A continuación les comparto este hermoso poema que tocó mi alma y que refleja todo lo que mis mudanzas representan, en especial esta última y a la que le agradezco enseñarme el camino de vuelta a mi hogar.
MI CASA. (Agota Kristof)
¿Será en esta vida o en otra?
Volveré a casa.
Afuera los árboles gritarán pero ya no me darán miedo,
ni las nubes rojizas, ni las luces de la ciudad.
Volveré a mi casa, una casa que nunca tuve, o que está demasiado lejos como para que me acuerde, porque aquello no era realmente mi casa, no lo fue nunca.
Mañana tendré por fin esa casa en un barrio pobre de una gran ciudad. Un barrio pobre porque ¿Acaso se puede ser rico de la nada, cuando se llega de otra parte, de ninguna parte, y sin el deseo de hacerse rico?
En una gran ciudad puesto que en las pequeñas solo hay un puñado de casas de desfavorecidos, y solamente las grandes ciudades tienen calles y mas calles infinitamente oscuras, donde se agazapan seres parecidos a mi.
Por esas calles caminaré hacia mi casa.
Caminaré por esas calles azotadas por el viento, iluminadas por la luna.
Unas mujeres obesas que toman el fresco me verán pasar sin decir nada. Yo saludaré a todo el mundo, llena de felicidad. Unos niños casi desnudos jugueterán entre mis piernas, los levantaré pensando en los míos que ya serán mayores, ricos y felices en algún lugar.
Acariciaré a esos hijos de cualquliera y les regalaré cosas brillantes y raras.
También levantaré al borracho que se ha caído en el arroyo, consolaré a la mujer que corre gritando en medio de la noche, escucharé sus penas, la tranquilizaré.
Al llegar a casa estaré cansada, me acostaré en la cama, en cualquier cama, y las cortinas flotarán como flotan las nubes.
Así pasará el tiempo.
Y bao mis párpados pasarán las imágenes del mal sueño que fue mi vida.
Pero ya no me harán daño.
Estaré en casa, sola vieja y feliz.
Mi Casa.
Foto: Mi bicicleta en la fachada de una casa de mi barrio en Campeche
sábado, 5 de mayo de 2018
EL DUELO DE UN MAULLIDO (Una pena en observación)
"En el dolor, como dentro de todas las circunstancias, hay algo, un significado, una promesa por descubrir". - Emmanuel Mounier
Y mi hermosa Diana falleció, cerró sus ojitos el martes
primero de mayo, al parecer la atropellaron, en realidad no salía de la casa,
solo para visitar a nuestros vecinos de la esquina en donde se divertía jugando
en el jardín, para ellos también era su mascota y les agradezco el amor que le
tuvieron, la querían mucho, no sabía cruzar la calle, estaba todo el tiempo en
la biblioteca, recuerdo el día que la encontramos, pequeñita, sin bigotes (creo
se los cortaron), sucia y desnutrida, justo en la acera de enfrente, en donde
la encontramos muerta.
Mi historia con Diana empieza como la que he tenido con
todos mis gatos, ellos llegan a mi vida, Jovi, Katy, Sheldon, Castiel,
aparecieron un día sin yo buscarlos, justo cuando más los necesitaba, y tal vez
cuando ellos más me necesitaban, y así se han ido, en ese viaje eterno del que
ya nadie vuelve.
¿Por qué me gustan los gatos? No lo tengo muy claro, pero mi
conexión con ellos va más allá, no solo es lo que me inspiran y me hacen
sentir, es lo que yo puedo ver en ellos y a través de ellos.
Muchas veces digo que como filósofa intento asombrarme y
admirarme de la realidad que me rodea, los gatos son sumamente observadores,
contemplativos y miran todos los detalles, no dejan escapar alguno, pareciera
que el entorno realmente los provoca y los invita a maravillarse, Diana era
así, y por eso se adaptó muy bien a la vida de la biblioteca. La tranquilidad y
la paz que se vive entre los libros se proyectaba en su andar, en su serenidad,
representando esa compañía que no invade, que no hace ruido ni interrumpe por
que respeta y así exige respeto, y al mismo tiempo te hace sentir que no estás
solo. Ahora que no está no encuentro palabras para describir lo duro que se
siente su ausencia, el silencio y la tranquilidad son ahora un vacío porque
ella con su presencia le daba un significado a muchas cosas.
Su rutina era parte de la mía, despertaba muy temprano,
dormía con nosotros en la recámara, y lloraba para abrirle la puerta para que
saliera a la cocina a comer, era mi despertador, después de comer lloraba de
nuevo para entrar a la recámara y acompañarme hasta que saliera a desayunar. Si
no tocaba abrir la biblioteca en la mañana se la pasaba acompañándonos en todo lo que hacíamos, mientras más activos
estábamos mas se interesaba por observar lo que realizábamos, cuando me sentaba
a teclear o a preparar un taller ella definitivamente estaba ahí, a veces se
acurrucaba en mis piernas a dormir mientras yo trabajaba.
Creció en la biblioteca entre libros, su familia y las
personas que nos visitan, jugaba con los niños y se dejaba acariciar, muchas
veces la gente llegaba preguntando por la gatita de la biblioteca porque veía
sus fotos en la página, y le tomaban fotos y se fotografiaban con ella, nos
reíamos de la forma en que se había vuelto tan popular.
Cuando la encontramos apenas llevábamos unos meses de haber
abierto las puertas de la biblioteca y yo dudaba en quedármela pensando en que
no a todos le gustan los gatos y que eso limitaría el acceso de algunas
personas, pero la realidad es que yo amo a los gatos, y en ese momento, estaba
yo sola aquí en Mérida, mi familia aun no se me unía, ellos seguían en Campeche
y definitivamente necesitaba compañía.
Algo que admiro de los gatos que he tenido es su limpieza, aprenden a
usar su arenero desde el primer día, la limpieza no ha sido nunca un problema,
eso para mí es una prioridad y ellos pareciera que lo saben. Otro de los motivos por los que decidí adoptarla
fue la forma en que los usuarios se encariñaron con ella, de hecho, Pau, una de
nuestras más queridas usuarias fue la madrina de arenero y desde entonces Diana
formó parte de esta grandiosa comunidad.
Mis hijos también aman a los gatos, hemos llorado por la
partida de cada uno de nuestros mininos, pero la partida de Diana nos
representó muchas cosas, ya que el año pasado vivimos situaciones muy difíciles
con la mudanza, para ellos dejar su casa, sus amigos y familia no fue fácil,
reescribir nuestra historia construyendo un estilo de vida como siempre soñamos
ha significado mucha lucha y esfuerzo y en todo esto Diana siempre estuvo
presente.
El día que fuimos a buscar las Cenizas de Diana, todos
lloramos desconsolados, y Rafa me lanzó una gran pregunta: “Mamá, ¿cómo se
sintió mi tía Soco cuando falleció mi tío Alvaro si yo estoy tan triste por
Diana?”, reflexionar con el tema de la muerte es uno de los mayores
aprendizajes que los niños y hasta los adultos puedan tener, siempre le digo a
mis pacientes que en psicología todas las pérdidas se viven como duelos y el
proceso es el mismo para todos, ya sea perder un trabajo, una mascota, la
salud, una pareja o un familiar, nosotros el año pasado habíamos perdido muchas
cosas, nuestra casa, nuestra anterior biblioteca, nuestros amigos, nuestra vida
anterior se quedó en Campeche, nuestros gatos que habían sido envenenados, yo
en lo personal a una amiga muy querida que falleció y la vida ante estas
pérdidas como la de nuestra mascota nos remueve estas historias, estas heridas
y se convierten en la oportunidad de pensar en ellas, de analizar y también porque
no, de unirnos en el sentimiento que nos deja más expuestos, más sensibles y
sinceros, el del dolor.
Justo este año sentí la necesidad de armar un taller sobre
el sentido del dolor y el sufrimiento, en la terapia y mis talleres descubrí
que definitivamente lo que nos une de una forma profunda y verdadera no es la
alegría, es el dolor, y las personas que participan en los talleres lo
confirman, al compartir y descubrir el dolor de otros y ver que los suyos son
escuchados y también compartidos. C.S.Lewis escribió gran parte de su vida sobre el sufrimiento y tiene un libro
hermoso que se los recomiendo ampliamente: “Una pena en observación”, este
libro lo escribe justo después de que fallece su esposa de cáncer, la forma en
que describe sus sentimientos y la crisis que como creyente vivió es sublime y
me maravilla por que logra encontrar palabras para aquello que yo he sentido y
que no he podido describir.
El dolor de haber perdido seres y familiares queridos no ha
sido fácil de superar, pensar en mi propia muerte también me lleva a
reflexiones que nunca terminan.
A continuación les transcribo un fragmento que describe lo
que me sucede en estos momentos al intentar recordar el rostro de todos mis
seres amados que han partido:
“Hace falta mucha paciencia para aguantar a esa gente que te
dice: <<La muerte no existe, o la muerte no importa>> La muerte
claro que existe y sea su existencia del tipo que sea importa. Y ocurra lo que
ocurra tiene consecuencias, y tanto ella como sus consecuencias son
irrevocables e irreversibles. Por ese principio podríamos decir que nacer no
importa. Alzo los ojos al cielo de la noche. Es de todo punto evidente que si
me fuera permitido rebuscar en toda esa infinidad de espacios y tiempos, nunca
volvería a encontrar en ninguna parte el rostro de ella, ni su voz, ni su
tacto. Murió. Está muerta. ¿Es que se trata de una palabra tan difícil de
comprender?
No conservo ninguna fotografía suya donde quedara un poco
bien. Ni siquiera en mi imaginación soy capaz de reproducir su cara con todo
detalle. Y sin embargo, el rostro extraño de cualquier extraño atisbado esta mañana
entre la multitud puede presentarse ante mí con nítida perfección al cerrar los
ojos por la noche. La explicación es bastante sencilla, creo yo. Los rostros de los seres a quien mejor hemos
conocido, los hemos visto desde tantos ángulos, bajo tantas luces y dotados de
tantas expresiones (paseando, durmiendo, riéndose, llorando, comiendo,
hablando, o pensando), que todas estas impresiones se nos enmarañan simultáneamente,
dentro de la memoria y quedan confundidas en un simple borrón. Pero su voz está todavía viva. Su voz añorada
que en el momento menos pensado me puede convertir en un niño que echa a
llorar.”
Y así la voz de todos
mis seres amados, mi Padre, Alvaro mi cuñado, Paco, Ana María, Cinthia,
mis amigos, mi tío Julio y los maullidos de mis queridos gatos, hoy me
acompañan, junto con su borrosa imagen que se confunde con la de otros pero que
siempre, siempre me acompañan por que están conmigo como hoy Diana en cada
rincón de la biblioteca y por supuesto de nuestras vidas.
Este escrito se lo dedico de todo corazón a todas las
personas de la biblioteca que se encariñaron con Diana y que le dieron un
significado muy profundo a una presencia que nos unió en comunidad.
Un abrazo y un maullido a todos!!!
sábado, 7 de abril de 2018
El Prometeo Posmoderno (Un mundo sin Dios)
“Maldito creador! ¿Por qué me hiciste vivir? ¿Por
qué no perdí en aquel momento la llama de la existencia que tan imprudentemente
encendiste?” - Frankenstein o el Moderno Prometeo, Mary Shelley.
Este año se cumplen 200 años de la publicación de la gran
novela “Frankenstein o el Moderno Prometeo”, confieso que al igual que muchos
esta extraordinaria novela fue para mi un increíble libro de terror, pero hace
poco Netflix por el aniversario del libro lanzó una serie muy interesante, “LasCrónicas de Frankenstein”, de la cual ya vi la primera temporada y me hizo ver
la obra original con otra mirada, sobre todo pensando en lo que actualmente
vive mi generación. La crisis existencial del protagonista de la serie me
apasiona, un hombre creyente tratando de comprender la crueldad, y el dolor del
mundo real pero atormentado por su propia crueldad y sufrimiento, hasta que el
destino pudiera transformarlo en un monstruo al transgredir sin deseo propio la
misma naturaleza, que es en realidad el asunto más importante que Mary Shelley
intentó plasmar en su novela, los conflictos existenciales más profundos del
Alma Humana.
Investigar sobre la vida de la autora y el contexto histórico
que se vivía en sus tiempos definitivamente nos abre también el panorama, y es
que la revolución industrial marcó una diferencia en el sentido de muchas
cosas, sobre todo de lo que implicaría las necesidades más apremiantes de la
naturaleza humana, convirtiéndonos en productores y productos, descubriendo en
lo personal una analogía con lo que vivimos actualmente. A eso agreguemos las
investigaciones de Darwin y el galvanismo que al parecer eran fuente de grandes
reflexiones en los círculos filosóficos y literarios, pues es justo de una
charla en donde se platicaba de ello que nace en Mary la inquietud sobre el
tema.
La analogía que usa Mary Shelley con el mito de Prometeo es conmovedora,
el hombre intentando suplantar a Dios, Frankenstein, pero al igual que Prometeo
la osadía de robar el fuego de la vida no podía quedar sin un castigo y es su
misma creación la encargada de martirizarle, el buitre que nunca le abandonará.
Mary tuvo una vida bastante dolorosa, perdió a varios hijos
y también a su esposo, vivió en la indigencia y a pesar de pertenecer a una
familia culta y liberal, la revolución industrial no fue en ese momento lo
mejor que a gente como ella pudiera pasarle. Crítica y reflexiva imagino que
nunca dejó de plantearse conflictos que en ese tiempo eran imposibles de
evadir, la realidad era como ahora intensa y se imponía por si misma a través
del sufrimiento y la tragedia creando en ellos reflexiones infinitas que llegan
cuando te abres a lo que grita desesperadamente la realidad.
Entiendo igual la tragedia del monstruo al ser la creación
de Frankenstein y no tener el amor de su creador que termina rechazándolo, y el
creyendo que fue la infelicidad lo que en ese momento lo volvía un monstruo cuando
tal vez volver a vivir no implicaba en si un nacimiento y mas que ese amor lo
que tal vez ya no poseía era un alma, misma que muchos seres humanos en ese
momento como consecuencia de la industrialización y la guerra sentían que estaban
perdiendo, incluso Mary Shelley.
El primer capítulo de la serie de Netflix lleva por título “Un
mundo sin Dios” y da pie a lo que Mary intentó plasmar en su obra, el hombre en
medio de la desesperación a expensas de sus propios límites intentando
suplantar aquello que no comprende asumiendo que lo hace olvidando por esto la
esencia de su naturaleza que fue ser creado, y que el monstruo se lo recuerda a
Frankenstein y que en la serie (no voy a hacer Spoiler) se plantea de forma increíble
al final de la primera temporada, llevando al protagonista a un conflicto aun
mas grave de su existencia.
Perder el alma aun estando vivos es tal vez algo que sucede
con mas frecuencia de la que imaginamos, yo como psicóloga puedo reconocer que
los conflictos de las personas desde hace mucho no radican en sus mentes, sino
en sus almas y sus espíritus, y que desgraciadamente ya no hay nada en el mundo
que se enfoque en formar nuestra vida espiritual o en rescatar y satisfacer lo
que nuestra autentica naturaleza necesita, el mundo nos ofrece una gama
infinita de soluciones superficiales y evasivas que lo que hacen es negar esta
naturaleza y nos abandona a nuestro propio limite bajo la premisa de que somos
ilimitados, pero el desencanto ha traído consecuencias catastróficas.
Fue para mi asombroso encontrar mucha similitud entre mis
múltiples reflexiones personales, las de Mary Shelley y las del filósofo
coreano Byun-Chul Han que últimamente se ha vuelto famoso por su libro “La
sociedad del cansancio”, se los recomiendo ampliamente; cuando descubrí la
filosofía de Byung-Chul Han quedé fascinada por que todo eso que el plantea yo
ya lo venía observando en mis pacientes, y en las personas con las que he
trabajado todo este tiempo y concuerdo en todo, es bajo esta premisa que me
atrevo a ayudar a mis pacientes y he visto resultados sorprendentes; y es que
soy filosofa y mi formación me abre a otra perspectiva, y partir de la
naturaleza repito me está funcionando maravillosamente.
En el Prólogo de la sexta edición Byun-Chul Han utiliza el
mito de Prometeo como introducción a sus planteamientos y es tal vez nuestro
Prometeo Posmoderno que el llama “El Prometeo Cansado” y transcribo sus
palabras: “El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena
del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a
sí mismo, que está en guerra consigo mismo. En realidad, el sujeto del
rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo. El
águila que devora su hígado en constante crecimiento es su álter ego, con el
cual está en guerra. Así visto la
relación de Prometeo y eláguila es una relación consigo mismo, una relación de
autoexplotación. El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el
cansancio. De esta manera, Prometeo,
como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito. Es la
figura originaria de la sociedad del cansancio.”
Al final el exceso de rendimiento según el filósofo provoca el infarto del alma.
Al final el exceso de rendimiento según el filósofo provoca el infarto del alma.
Y si, somos esos Prometeos cansados, luchando con nuestro
álter ego, autoexplotándonos, en un mundo sin Dios, sin esperanza, buscando a
quien culpar por nuestro sufrimiento y nuestra maldad devorándonos a nosotros
mismos, acabando con nuestra naturaleza humana viviendo como monstruos creados por el
Dr. Frankenstein sin un alma.
Artículo Publicado en la Revista Digital Humanum
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